sábado, 18 de octubre de 2014

La imagen de la felicidad

Primero hay que plantearse qué nos hace felices, si necesitamos mucho o poco para serlo. A mí me basta con poco, soy muy amiga de las pequeñas cosas, esas que fácilmente se pasan por alto si no te paras a apreciarlos, esos gestos, palabras o detalles que a veces esconden los momentos pero que siempre están ahí. Yo encuentro la felicidad en un sonrisa de un niño, en una comida familiar, en palabras inesperadas cargadas de sentimientos, en un abrazo infinito... Y tú, ¿dónde encuentras la felicidad?

Todo el mundo persigue la felicidad, cuando le preguntas a alguien qué es lo que más desea siempre responde ser feliz. Sin embargo no siempre llega si te quedas quieto esperando a que venga, hay que saber verla y apreciarla en el mismo día a día, en cada cosa que haces porque, aunque muchas veces no nos demos cuenta, podemos tener delante nuestro una auténtica imagen de la felicidad. Piensa en un momento en el que, si pudieras detener el tiempo y tomar una foto, esa imagen reflejaría la felicidad. 

Puede que tu imagen de la felicidad esté en algo que no es indirecto para ti o que no te incluye necesariamente en él, pero te provoca emociones y sentimientos de felicidad. Por ejemplo, un gol para el recuerdo porque tiene un significado especial, un concierto de tu grupo favorito, una foto con alguien a quien admiras o simplemente poder sentirlo cerca.


¿Dónde encuentro yo la felicidad? 
A veces no importa la acción en sí, sino la persona que la protagoniza o con quien lo compartimos. Por eso, en lo más pequeño e insignificante podemos encontrar la felicidad.

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