domingo, 11 de agosto de 2013

¿playa o montaña?

Cada verano la misma pregunta, para pasar las vacaciones, ¿qué prefieres la playa o la montaña? La verdad es que cada una de las opciones me aporta algo. 

De la playa me gusta el mar, para verlo, para sentirlo. Me relaja mucho observar el movimiento de las olas, escuchar cómo chocan contra las rocas, sentir cómo mueren en la orilla, así como admirar la línea del horizonte, el lugar donde se conectan el mar y el cielo. Además, los paseos por la orilla sintiendo la brisa y el agua en mis pies es una bella manera de sentirte vivo. Ese color azul nos transmite calma.


La montaña para mí es un lugar que esconde muchos secretos, por lo que me parece un  lugar interesante, quizás por el misterio que esconde la naturaleza. Es un paisaje que se puede disfrutar con los cinco sentidos, es cierto que todo en la vida de un modo u otro se puede probar con todos los sentidos, pero pienso que la magia que tienen estos paisajes es único. Además, opino que en silencio las pisadas se sienten con más fuerza. El color verde está relacionado con la naturaleza y, por lo tanto, nos conecta con la vida, nos da fuerza a la par que paz, lo que supone un equilibrio personal. 


Así que me parece ridículo cuando preguntan si eres más de una o de otra porque depende de factores como el estado de ánimo o lo que necesites en ese momento, ya que aportan cosas distintas... o quizás similares, todo depende de lo que se busque en cada instante. Además, nos olvidamos de que son totalmente complementarias y, para mí, lo ideal es un poco de ambas, no mucho porque al final cansa y aburre.

De todas formas, si tuviera que elegir para estar de continuo prefiero la montaña porque a mí eso de estar tumbada bajo el sol no me motiva, a mi me gusta moverme, ver cosas, conocer sitios... porque para quedarme tumbada me quedo en la cama que es más cómodo y no hay arena con la que pelearme continuamente porque se sube a mi toalla e invade mi espacio. 

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