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domingo, 30 de abril de 2023

Compartir es vivir

 Compartida la vida se disfruta más, es cuando te das cuenta de que verdaderamente merece la pena. ¿De qué serviría vivir siempre en soledad, aislado del mundo?, ¿sin poder compartir con nadie tus experiencias, vivencias, estados de ánimo? Para sentirse vivo hay que vivir. Vivir en el pleno sentido de la palabra porque mucha gente vive al estar vivo, pero en realidad eso no es vivir. ¿Y qué es verdaderamente vivir? Disfrutar cada momento, compartir experiencias y anécdotas con los demás. Poner en común historias, hacer pequeñas escapadas, encuentros especiales juntos, celebrar la vida como se merece. Darle un auténtico significado y valorar qué es lo que nos hace felices. Todo compartido sabe mejor, ya sea en familia, con amigos, compañeros de trabajo... Cada logro se disfruta el doble.   

Desde pequeños nos inculcan valores como la generosidad, invitándonos a compartir nuestros juguetes o lo que tenemos con los demás. Compartir con el otro nos hace más humanos, empáticos y solidarios. No sólo el que recibe se nutre de ello, también el que da recibe a su vez la satisfacción de haber podido ayudar. ¿Qué beneficios tiene en nuestro día a día compartir con los demás?

Compartir para crecer: Acompañar en momentos que nos hacen ser mejores personas, superarnos cada día, madurar a través de la experiencias, dejar el egoísmo a un lado para volvernos empáticos, no sólo centrarnos en nuestros intereses, pensar también en los de los demás. 

Compartir es construir un mundo mejor entre todos y para todos, donde todos seamos pieza fundamental del puzle al que llamamos vida. Donde cada uno aportemos nuestro granito de arena y juntos formemos una gran montaña. Ser apoyo y cimientos, que aporten la fuerza y el equilibrio necesarios para afrontar el día a día. Dejarnos sostener cuando sintamos que no podemos más, ceder y permitir ser acompañados.

Compartir conocimientos y aprender juntos: Amplia tus horizontes, te ayuda a ver y comprender otros puntos de vista. Conocer experiencias similares o diferentes a las propias nos da la habilidad de ser capaces de ponernos en el lugar del resto y, así, desarrollar nuestra empatía. También se puede aprender de los conocimientos de los demás, ya que cada uno se ha especializado en un campo en particular y, aprovechando esa circunstancia, podemos nutrirnos todos de ello.

Fortalece las relaciones: Las enriquece mutuamente, a través de la comunicación. Es importante ser claros y transmitir, no solo lo que sentimos a cada momento, sino también lo que somos, nuestras necesidades. Sentirnos escuchados y también escuchar de forma activa a los demás, valorando lo que nos cuentan, participando en la conversación haciéndola dinámica, ofreciendo consejos en caso de que sean solicitados y compartiendo nuestro tiempo.

Te mantiene motivado y aumenta el positivismo: Cuando hay confianza y se está en un ambiente distendido, todo se vuelve más fácil, la conversación fluye sin necesidad de forzar que las cosas pasen, simplemente ocurren. Nadie planifica de qué hablar o qué compartir, sólo nos dejamos llevar y eso nos hace vivir en plenitud, disfrutar del momento y ver la vida con más optimismo porque nos sentimos seguros, las ideas van y vienen y la motivación perdura en el tiempo.

Desarrolla valores como la solidaridad o la generosidad. Compartiendo tiempo de calidad con los demás, obtenemos como recompensa una experiencia gratificante. 

Incrementa nuestra autoestima al sentirnos parte importante del todo y nacen nuevos proyectos porque al estar en un ambiente de seguridad y confianza, nos sentimos capaces de apostar por aquello que nos hace felices. También reduce el estrés, desaparecen los problemas porque al compartirlos ya no pesan tanto y nos llueven soluciones para poner en práctica.


"Todo lo que das a otras personas, te lo estás dando a ti mismo"

jueves, 30 de marzo de 2023

Nunca es tarde

Nunca es tarde para empezar de nuevo. Sabemos que la espera merece la pena, cuando volvemos con las fuerzas necesarias para afrontar nuevos retos. No importa el tiempo que pase, nunca será perdido porque mientras te encuentras escondido, buscándote a ti mismo, sabes que finalmente todo lo que has pasado, te habrá servido para hacerte mejor. Por lo tanto, no será perdido, sino invertido en ti, en una persona totalmente renovada, decidida y valiente.

Somos conscientes de que cada día muere y que, a su vez, cada día vuelve a nacer. Si uno es un infierno, nos queda el consuelo de que el siguiente no va a ser peor y que tenemos por delante más oportunidades para volver a intentarlo de nuevo. Dar carpetazo definitivo a aquello que no nos aporta nada positivo, sacar lo que nos hace mal, dar ese primer paso de un cambio sincero, que nos acerque a lo que queremos de verdad. Ser una persona mejor a la que fuimos hasta el día de hoy porque no hay que buscar ser mejor que nadie, hay que superarse a uno mismo.

Nunca es tarde para darnos esa segunda oportunidad. Cambiar nuestra forma de ver la vida, conocer gente nueva, abrirse a una realidad inédita, surcar nuevos horizontes y disfrutar, salir de la monotonía. Nunca es tarde para empezar un nuevo proyecto, volcar toda nuestra ilusión y dedicación en la consecución de nuevos objetivos. Metas que en un principio parecían inalcanzables, pero que con constancia, esfuerzo y fe se vuelven materiales y nos llevan al éxito profesional, junto con una transformación interna a la que llamamos crecimiento personal.

Nunca es tarde para aprender cosas nuevas, para poner en práctica nuevas habilidades, para probarnos y ver si somos capaces de aquello que tanto tiempo nos hemos negado. Porque hasta que no intentamos hacer algo, no vemos los resultados. Y es entonces cuando nos damos cuenta de que sí somos capaces de realizar aquello que durante tanto tiempo habíamos rechazado o nos habíamos negado, simplemente por no sentir que lo podríamos hacer, con excusas como "eso no es para mí".

Nunca es tarde para aprender a valorarnos, a priorizarnos, a amarnos más de lo que queremos a los demás. Dedicarnos un ratito al día a nosotros mismos, mimarnos, escucharnos, ser conscientes de todo lo que somos. Al igual que hacemos con elr esto, dedicarnos tiempo de calidad, regalarnos un momento de introspección donde nosotros seamos los protagonistas y nos brindemos toda la atención que merecemos.

¿Cuál es el mejor momento? Cuanto antes, no hay tiempo que perder.


Nunca es tarde para volver a empezar. Nunca es tarde para ser feliz. 

martes, 21 de febrero de 2023

Media naranja

 ¿Cuántas veces habremos escuchado la expresión de "encontrar tu media naranja"?  Muchas, ¿verdad? Pero, ¿nunca os habéis planteado por qué una naranja y no otra fruta u otro alimento? 

En realidad su origen se remonta a la Antigua Grecia. Se encontró en una obra de Platón titulada "El banquete", que trata sobre la búsqueda del amor. En ella, Aristófenes detalla que los humanos al ser tan perfectos tienen forma esférica y los compara con naranjas. Por ello, el amado pasa a ser esa media naranja que nos completa. En la historia, además, se iguala los humanos con los dioses. Por lo que Zeus, como Dios máximo del Olimpo, al no gustarle esto, mandó un rayo con los que cortar a estos 'hombres naranja' por la mitad, condenándolos así a buscar eternamente su otra mitad.

Dejando a un lado este curioso mito y reflexionando acerca de la fruta de la naranja, sus beneficios y estableciendo comparaciones con las relaciones de amor o amistad, os comparto mis propias conclusiones:

- Las naranjas contienen vitamina C. Sus beneficios son que contribuye al crecimiento y reparación de tejidos del cuerpo humano. Lo que bien podrían ser las heridas del alma, aquellas que se sanan poco a poco cuando conectas con alguien especial. Para que una pareja crezca, necesita de confianza, respeto y madurez, con la que irá ganando solidez. También a las personas especiales (ya sea pareja o amigos) las tendemos a llamar personas vitamina, las denominamos así porque nos aportan energía, fuerza, alegría, vitalidad y protección, son nuestro mayor apoyo, motivación y el aliciente necesario para seguir adelante, viviendo la vida con ganas. Además, los cítricos desintoxican nuestro organismo, así que lo que más necesitamos es vivir en plenitud, sin toxicidad a nuestro alrededor, con la tranquilidad de tener al lado solo cosas que nos aportan.

- Cuando quieres a alguien, implica aceptar al otro tal y como es, con lo bueno y lo malo. Por eso, podemos decir que el amor llega en todas sus vertientes, igual que debemos aceptar y valorar la naranja completa: dulce, ácida, agria, amarga, en zumo, cortada... Aprender a transformar nuestra visión, cambiar nuestra percepción, ver los defectos y no centrarnos únicamente en ellos, sino asimilar y ser capaces de darle la vuelta y verlos también como una virtud. Porque dentro de todo lo que a primera vista parece malo, se puede aprender y, tal vez, incluso se escondan cosas buenas de valor.

- Si por algo se caracterizas los cítricos es por la capacidad de exprimirlos hasta aprovechar todo de ellos. Si algo es necesario para nutrirnos y ser felices, es poder exprimir momentos juntos, convirtiéndolos, así, en recuerdos eternos. Valorar el tiempo que compartimos, aprovechar para percibir y conocer hasta lo más oculto de nuestro ser. Gajo a gajo, con calma, saboreando cada instante. Profundizar en nuestro autoconocimiento y también comprender a los demás, esforzarnos por sacar lo mejor de nosotros mismos, salir de la zona de confort y atrevernos a superarnos. Si todo esto, además, lo hacemos juntos la relación se fortalecerá. 

- La piel de la naranja es dura, difícil de romper con las manos, por lo que no se destruye con facilidad como una relación sólida. Esa capa protectora custodia un dulce corazón. Cada gajo que la forma es fácilmente separable, por lo que no se crea una relación de dependencia. La relación ideal no consiste en estar físicamente pegados las 24 horas del día, haciendo todo juntos, de manera sincronizada, sino ser capaces de construir rutinas independientes y combinarlas con momentos juntos. 

- Tal y como dice el mito: completar y ser naranja entera juntos. Es fundamental que ambas partes participen en la relación, dar y recibir es esencial, aunque no siempre sea a partes iguales. Hay días en los que según las circunstancias no es posible dar y recibir el 50% correspondiente, pero lo importante es participar y entre ambas partes formar ese 100%. Establecer un proyecto de vida juntos y trabajar en equipo, luchando por alcanzar sueños y metas compartidas. Ser presente y planificar un futuro a corto plazo y de manera razonable.


"Busca a tu media naranja que te ame, 
no media cebolla que te haga llorar 
ni medio limón que te amargue la vida"

sábado, 31 de diciembre de 2022

Prioridades

Si hay una frase que más he repetido este año es que "cada quién tiene sus prioridades". Y así es, tanto para bien como para mal, cada persona elige qué hacer y en qué o con quién invertir su tiempo, ese que es tan valioso para todos nosotros, ya que es algo que se va y no vuelve. Para unos lo más importante es pasar tiempo en familia, para otros compartir momentos con los amigos; para unos focalizarse en el trabajo, para otros disfrutar de sus aficiones. ¿Cuál es mejor? ¿Cuál es peor? Ninguna. 

Ninguna de estas elecciones deben ser juzgadas porque cada persona es responsable de su vida, de sus actos y de lo que valora como una prioridad en su día a día. Las prioridades son subjetivas, no todo el mundo valora lo mismo ni en la misma medida, es difícil ponerse en los zapatos de cada uno o tratar de imaginar cómo es su vida y analizar por qué da prioridad a cosas distintas a las tuyas. Cada persona es diferente, no todos vivimos la misma vida, a todos no nos rodean las mismas circunstancias y, por eso, es totalmente respetable la decisión tomada.  Yo soy de las personas que piensa que si te organizas bien, puedes llegar a todo o a casi todo, siempre que organices con cabeza y siendo objetivo, evitando caer en agobios o estrés, no exigiéndonos más de lo que somos capaces de abarcar. Puede que no se llegue a todo, pero sí a aquello que sea esencial, que ocupe el primer lugar en la lista, lo que es tu mayor prioridad porque eso siempre va a ser lo primero a lo que des respuesta. 

Lo importante siempre antes que lo urgente. Somos personas, no robots, por eso, destina un tiempo a desconectar, a disfrutar, a vivir. Haz paradas en tu rutina, siente y saborea cada instante. Date recompensas, grandes dosis de autoestima y automotivación, serán tu mayor regalo y aportarán la energía necesaria para afrontar cada reto que se te presente. Pero sobre todo, sé fiel a ti mismo, acepta tus defectos y tus virtudes, no cambies por la opinión que puedan tener los demás sobre ti o lo que tú pienses que piensan porque esa información puede resultar errónea. Sólo modifica lo que veas conveniente, siempre y cuando, estés dispuesto a ello, sin presión y con decisión.

No podemos controlar lo que hacen, piensan o dicen los demás, pero sí nuestros propios actos. Por eso, este año he aprendido a buscar y a encontrar mi paz mental. A nivel social, me he centrado en mí misma, en apostar por lo que quiero en mi vida, en valorar lo que tengo y a quién tengo a mi lado y disfrutar de lo que verdaderamente me hace feliz, intentando evitar todo tipo de conflictos. Lo habré hecho mejor o peor, habré cometido errores como todo el mundo porque nadie es perfecto, pero no necesito que se me juzgue ni que se controle con lupa todo lo que hago porque resulta agotador para ambas partes. Yo tengo la conciencia tranquila, eso es lo más importante. No le debo nada a nadie, en todo caso a mí misma y en ello seguiré trabajando el próximo año, eligiendo, como siempre, mi camino.

"Cuando las prioridades están claras, las decisiones se vuelven más fáciles"

jueves, 22 de diciembre de 2022

Vive y deja vivir

¿Por qué hay gente que se pasa la vida vigilando, controlando y criticando lo que otros hacen? ¿Tanto cuesta preocuparse de su propia vida, reflexionar acerca de sus propias acciones? ¿O es que les sobra el tiempo y necesitan invertirlo en tratar de destruir la vida de otros, en lugar de centrarse en mejorar la suya? Tendemos a pensar que lo que hacen los demás está mal, todo nos ofende, nos lo tomamos como si fuera por nosotros, cuando muchas veces nada tiene que ver. Todo es criticable, pero ¿por qué ensañarse? Si no te gusta algo, no le prestes atención, es así de fácil. ¿Tengo que cambiar yo mi forma de vivir, mi modo de expresarme solo porque alguien a quién no molesto lo más mínimo porque simplemente ignoro su existencia, asume que se siente ofendido o atacado? Este tipo de gente lo que necesita es ser el centro de atención y buscan cualquier medio para que les hagan caso. Son egocéntricos, se piensan que todo lo que los demás hacen o dicen va por ellos y no, todos somos personas, todos sentimos y a todos nos pasan cosas. Es más fácil y cómodo fijarse en lo que hacen los demás y criticarlo, que perder el tiempo en mirar dentro de uno mismo, analizar sus comportamientos y decidir qué hacer con su vida.

Se necesita más autocrítica, introspección, pensar en uno mismo, en cómo cambiar y mejorar cada día, desde dentro, sin mirar fuera. Crecer y superarse a uno mismo, sin perder el tiempo en intentar destruir a los demás. Enfócate en tu vida, en tus asuntos, en tu actitud y forma de afrontar los problemas, en tu manera de vivir la vida. Pensando en ti, mirando lo que haces tú y no el resto porque tienes que vivir tu vida, no la de los demás. Eso sí depende de ti, lo que hagan los demás no te tiene que importar porque no es tu asunto ni tu problema, vive y deja vivir. No puedes controlar al resto ni pretender cambiar a los demás, pero sí a ti mismo. Respeta, aunque no compartas una opinión, no intentes cambiarlo, asume que simplemente es así y si no te gusta, es tan sencillo como mirar hacia otro lado. Busca tu camino, sin intentar destruir el mío.

Vive y deja vivir... Que cada quién haga con su vida lo que le parezca, demos libertad a que cada quién decida por sí mismo qué camino tomar. Si miras a los demás y te centras en lo que otros hacen, sólo aparecerán sentimientos negativos como envidia, rencor o inseguridad. Por eso, no pierdas el tiempo intentando cambiar la vida de otros, si no estás a gusto, cambia la tuya. No exijas a los demás, exígete a ti mismo. No intentes destruir a los demás, constrúyete tú. No busques ni pretendas que los demás cambien sus vidas, si algo no te gusta de la tuya, cámbialo. No esperes que los demás te pidan perdón, perdónate tú tus propios errores. Nos busques el cariño fuera, quiérete a ti mismo. Solo así, centrándote en ti, podrás vivir en paz y disfrutar en plenitud de tu propia vida.


"Respeta la vida de los demás, aunque no estés de acuerdo y no entiendas sus razones. Saluda, sé amable, vive, deja vivir y aporta paz". Haz cosas que sumen, no que resten.

sábado, 22 de octubre de 2022

El valor de las personas

En la amistad y en la vida, ¿todo vale? ¿Hay que olvidar y perdonar todo porque "somos amig@s"? La respuesta es clara: no. Hay relaciones de amistad que, simplemente, por circunstancias o etapas de la vida dejan de ser importantes, ya no te aportan como antes, en lugar de reconfortarte y nutrirte de cosas positivas, pasan a restarte energía y ser una carga. Hay matices que no se pueden pasar por alto, una relación sana necesita de límites y comunicación, si ya has dejado claro hasta dónde permites y ves que día tras día, esa persona sigue pasando el límite que tú estableciste y, por más que hables con ella y dejes claras las cosas, no sirve de nada, es el momento de sacar a esa persona de tu vida. Porque la amistad se disfruta, no se sufre; se aprecia, no se mendiga; se valora, no se carga con la culpa. La amistad se construye con tiempo y confianza y se destruye con desgaste. Igual que la vida, todo tiene un final y, aunque algunas personas se resistan a aceptarlo y traten por todos medios que eso no ocurra, esa es la realidad. Hay que dejar marchar a quién no te quiere a tu lado porque la amistad es libertad, es respeto, no autoridad y más importante que la amistad, es el amor propio y la dignidad humana.

Ojalá fuera así de sencillo, ¿verdad? Si una amistad no te conviene, tener la libertad de poder cerrar ese capítulo, de buenas formas, con educación y respetando esa decisión, aunque te duela, aunque no la compartas, por el bien de las dos partes y pensando en la felicidad de ambas. Pero la realidad es que hay gente que se resiste a no salirse con la suya, insiste para que regreses a seguir tragando y sufriendo, con su papel victimista te intenta manipular (puede que alguna vez le sirviera, por eso lo vuelve a utilizar, pero hay que mantenerse firme y actuar con coherencia). Y cuando no solo es ella, sino que incluye a otras personas para conseguir su propósito, los sentimientos negativos se multiplican, por lo que logra el efecto contrario, quererte separar más de ella, huir.

Por lo tanto, en la amistad no todo vale. La amistad la forman personas que viven y sienten y no se puede obligar a nadie a quedarse donde no quiere estar. Así que eso de "somos amig@s, lo hablamos y lo arreglamos como personas adultas" no siempre vale. Cada persona es diferente, no compares relaciones con distintas personas "Si a esta persona le perdonas y lo arreglas, conmigo también". No porque el problema que yo haya tenido con esa persona, quizás no tuvo el mismo alcance que contigo ni las circunstancias hayan sido las mismas. Quizás con la otra persona sí se pueda solucionar porque el problema sea una tontería y el que he tenido contigo se haya ido de las manos. No todo se puede hablar y arreglar porque hay cosas que nunca cambian, problemas que siempre aparecen y te hacen volver al mismo punto de partida. Por eso, si sientes que una relación no avanza porque están presentes los mismos conflictos de siempre, con sus correspondientes reproches y sentimientos negativos y al final estás viviendo un 'déjà vu' constante, toca escapar.

Nadie merece sufrir gratuitamente ni que se aprovechen de su buena intención, se puede ser buena, pero no tonta. Una vez se puede caer, una segunda oportunidad se puede ofrecer, pero cuando ya ves que la misma historia se repite constantemente y no tiene fin, te toca a ti poner ese punto final. Tomar esta decisión no es fácil, pero tienes que pensar que la vida está para vivirla y disfrutarla con personas auténticas, que no te intentan manipular, que viven la vida con plenitud y, sobre todo, necesitas tener una autoestima lo suficientemente fuerte para saber que tú te mereces lo mejor, sólo relaciones sanas a tu alrededor, vivir en paz, ser egoísta y luchar por tu felicidad porque vida solo hay una y tienes que vivirla sin ataduras, libremente y con la conciencia tranquila.

"Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento". 

sábado, 31 de julio de 2021

Miedo

 ¿Qué es el miedo?

Es una emoción que sentimos. Es un sentimiento de angustia provocado por la desconfianza que nos impulsa a creer que va a ocurrir algo negativo, pudiendo ser una situación real o como producto de nuestra imaginación, al establecer hipótesis. 

¿Cuándo aparece?

Cada vez que pensamos en el futuro y en las consecuencias negativas que una acción, que aún no hemos efectuado, puede conllevar. Es producto de las dudas, bien por desconocimiento sobre qué pasará o provocado por experiencias desafortunadas vividas en el pasado y que no queremos volver a repetir.

¿Cómo lo podemos evitar?

Evitar no lo podemos evitar, pero sí podemos medir su intensidad y llegar a controlarlo. ¿Y cómo lo controlamos? Aceptando que esté y enfrentándonos a él. "Si tienes miedo, hazlo con miedo". Aunque al principio nos paralice, es posible hacerle frente, simplemente tienes que pensar en tu objetivo, esa es la prioridad y dar el paso para cumplirlo, no dejar de hacer lo que tenemos en mente por él. Las dudas, la incertidumbre sobre qué pasará después son normales, pero no podemos convertirlo en una excusa para renunciar a nuestros sueños y deseos. 

"Que tus sueños sean más grandes que tus miedos". Que nada te limite ni bloquee a la hora de avanzar. Al fin y al cabo el miedo es una barrera de nuestro pensamiento que nos imponemos, un escudo que utilizar como excusa para no dar el paso cuando no estamos seguros del todo. Por eso, es importante fortalecer nuestra autoestima y la confianza en nosotros mismos. Si tenemos claro que sí o sí, vamos a luchar por lo que queremos, no existirán excusas, no dejaremos espacio a ningún tipo de miedo que nos haga cambiar de opinión.  

¿Cómo vencer el miedo?

Tenemos que darle la vuelta a la tortilla. No pensar de forma negativa, ni centrarnos en las cosas malas que nos pueden pasar. Hay que enfocar la mente de manera positiva. En lugar de pensar en lo que nos frena, debemos centrarnos en las oportunidades que se encuentran detrás. El miedo nos bloquea, nos pone barreras y nosotros somos los que debemos dar el paso y destruirlas porque, si no lo hacemos, nos perderemos mucha vida. ¿Por qué pensar en las consecuencias negativas de nuestras acciones pudiendo pensar en las consecuencias positivas? Cambia tu forma de ver y afrontar la vida y verás cómo te sientes mejor. Ante el miedo, no lo pienses, déjate llevar para que todo fluya, actúa y vive el momento. Disfruta sin pensar en el qué dirán ni en lo que pasará después, aprovecha el presente y, después, que pase lo que tenga que pasar. Hay muchas cosas que no dependen de nosotros, pero nuestra actitud y nuestra forma de enfrentar la vida sí, en ello nos tenemos que centrar.

Los miedos son algo que nos imponemos nosotros mismos, nosotros somos los que nos auto-debilitamos  con ese "no puedo, me da miedo"... ¿Y si lo transformamos? "Soy valiente y puedo con todo", "yo soy más grande y fuerte que mi miedo", "nada ni nadie me va a detener, este es mi momento, me lo merezco". ¿Con qué frase te quedas? Crea la tuya propia y ponla en práctica. Vacía tu mente del "no puedo" y llénala de "soy capaz, puedo hacerlo". 

Arriésgate, date la oportunidad de ver lo bueno que hay detrás, la satisfacción que se siente al ver que has sido capaz y lo has logrado, pese al miedo, pese a las dudas, pese a todo. De verdad, merece la pena.

 

"Querido miedo: Tengo que decirte que lo nuestro se acabó. Ya he tenido suficiente. Ya me has frenado en demasiadas ocasiones y no estoy dispuesto a aguantar esta situación ni un minuto más. Además, he conocido a otros mucho más necesarios que tú. Se llaman confianza, ilusión y esperanza. Así que despido porque me voy con ellos".

domingo, 21 de febrero de 2021

No te apegues a lo que te apaga

Tal y como indica la frase que da título a esta entrada, a veces, nos empeñamos en seguir intentando algo que no funciona, cuando lo fácil es soltar y dejar ir lo que no nos hace bien. ¿A quién le gusta vivir dentro de un continuo resentimiento? Si te sientes decepcionado, en tu mano está cambiarlo. Y es que como bien dicen, el ser humano es el único capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Sin embargo, vivir así, no nos hace ningún bien. ¿De qué sirve? Nadie te obliga a quedarte, mejor que tú mismo nadie te conoce ni te va a conocer (nunca se llega a conocer a nadie del todo). Por eso sal, huye, resurge. Y si lo hacen, párate y piensa que es tu vida la que estás viviendo, tú decides qué camino tomar, si quieres que decidan por ti o coger el timón de tu vida y redirigirla. Siempre hay algo bueno esperando y, si una puerta se cierra, siempre se abre otra, será por oportunidades... Busca las señales y sigue tu instinto, confía en ti y en tus posibilidades. Que el miedo no te frene y que no encuentres excusas para seguir aguantando porque no nacemos para sufrir, sino para reír y transformar el mundo con nuestra esencia, dando lo mejor de nosotros mismos cada día.

Por mucho que te empeñes en meter una caja en una botella, no podrás. No hay que insistir donde no es, hay que aceptar la realidad y busca otra salida porque siempre la hay, aunque no lo parezca. Todo lo malo se puede cambiar, no hay que aguantar y esperar a que las cosas cambien solas y vuelvan a ser como antes. Los recuerdos no son más que eso, recuerdos, sombras del pasado y no se puede vivir de lo que hemos vivido con anterioridad. Cada día es un día nuevo y una nueva oportunidad, nunca es tarde para volver a empezar. Solo necesitamos abrir bien los ojos, enfocarnos en lo que queremos, proponernos un nuevo objetivo, soltar lo que nos martiriza, apagar los malos sentimientos y empezar de nuevo con un aire fresco. 

La dependencia emocional va de la mano de una baja autoestima y no debemos darnos el lujo de mostrarnos vulnerables ante los demás día tras día porque entonces se aprovecharán y nos acostumbraremos a ser víctimas. Y no, actuar así no se puede convertir en costumbre. Cada persona tiene valor y si tú aún no has encontrado el tuyo, es el momento de hacerlo. busca lo que te ilumina y esfuérzate por sacarlo a la luz. En tu mano está, anímate a dar el paso. Lo mejor siempre esta por llegar.


Si hay una persona en la que tienes que confiar al 100%, esa eres tú. 
No necesitas aferrarte a nada ni a nadie para ser feliz o triunfar, tú brillas con luz propia.

sábado, 4 de julio de 2020

"El poder de la marea está en cada ola"

Llega julio, un mes que asociamos al comienzo del verano, aunque oficialmente ya haya empezado. ¿Quién no relaciona el mes de Julio con las vacaciones, viajes y, en especial, con las escapadas a la playa? Nos guste o no, resulta ineludible pensar en ello. Es por eso que, aunque yo no vaya a visitar el mar y en su lugar me toque seguir trabajando en la lucha por alcanzar mis sueños, inevitablemente mi mente sí lo hace, viaja a esa postal veraniega y me trae una frase con la que identificarme:

"El poder de la marea está en cada ola". Como podéís ver, está relacionada con el mar, lugar de desconexión en verano por excelencia. Sin embargo el sentido que tiene para mí y lo que me atrapa realmente no es su significado literal, sino lo que me inspira. Esta frase además de aportarme motivación, me evoca significados con los que sentirme totalmente representada. 

- Por un lado, me aporta un espíritu de trabajo en equipo, un valor que llevo dentro de mí, ya que no hay cosa que me produzca más satisfacción que ayudar desinteresadamente a quien lo necesita a mejorar su situación, a crecer, a aportar una nueva perspectiva que motive aún en las peores circunstancias en las que se pudiera encontrar. La solidaridad y la empatía son ingredientes esenciales para construir esa marea que la forman distintas olas que comparten un objetivo común como es, en este caso, el de colaborar y ayudar, compartiendo lo mejor de cada uno. En un trabajo también es importante no abusar de las individualidades, la competitividad ni querer destacar por encima del resto, sino con humildad ofrecer nuestra ayuda para remar juntos en una misma dirección, buscando el bien común. En la vida igualmente es importante contar con esos valores, convivir y actuar conforme a lo que nos hace más humanos, lo que nos acerca y nos hace ser más grandes, no lo que nos aleja y nos empequeñece el alma.

- Por otro lado, lo asocio a la constancia, la perseverancia, el esfuerzo diario por alcanzar un reto personal, un sueño por cumplir. Pensar que con poco se hace mucho, con pequeñas acciones diarias que nos hacen avanzar porque granito a granito conseguimos formar una montaña de oportunidades y acercarnos a nuestro objetivo final. Cada ola es cada paso que damos, cada pequeño detalle cuenta, aunque nos parezca insignificante. Con ello construimos la marea que nos fortalece, que nos brinda la posibilidad de superarnos. 



Sé la ola que forma esa marea, cuida cada acción, cada pequeña gota que forma esa ola y a la vez ese mar. Pon ese puntito salado que marque la diferencia, te motive y te llene de vitalidad y ánimo para enfrentar lo que venga. Déjate guiar al ritmo de la marea, puedes tener subidas o bajadas, pero recuerda siempre no perder tu esencia. 

Y a ti, ¿qué te inspira? ¿Cuál dirías que es tu frase del verano?

domingo, 29 de marzo de 2020

Que el encierro no te encierre

Que el encierro no te encierre, que te haga más libre. Libre porque a pesar de no poder escoger todo lo que quieras, a pesar de no poder elegir salir, puedes elegir qué hacer a cada momento, cómo planificar tu rutina y disfrutar de lo que tienes a tu alrededor. Párate, piensa, reflexiona, valora lo que tienes y agradécelo disfrutando de cada uno de esos momentos. Ya sea con tus compañeros de piso o con tu propia compañía, nunca la soledad es algo malo si lo sabes gestionar, si sabes convivir contigo mismo y ser tu mejor compañero de vida.

Ocupa tu tiempo con cosas productivas para no tener la sensación de estar perdiéndolo. Nadie dice que sea algo fácil, pero ayuda planificar tu día y llenarlo de actividades y tareas interesantes que tú mismo eliges para no dejar espacio al aburrimiento, a la sensación de pesadez, de cansancio ni que el pesimismo se apodere de ti. En estas circunstancias donde el miedo y la incertidumbre ante el hecho de no saber qué pasará se encuentran a la vuelta de la esquina, se vuelve más importante aprender a mantener la calma para dejar esos pensamientos destructivos lo más lejos posible y centrarnos en lo que de verdad importa: nuestro bienestar. 

¿Y qué es el bienestar? Es estar bien en todos los aspectos, tanto que nos produzca un sentimiento de satisfacción y tranquilidad. Estar bien físicamente, tener nuestras necesidades básicas cubiertas. Sentirnos bien con nosotros mismos, crear una autoestima sana y un autoconcepto positivo con el que sentirnos seguros. Alcanzar la plenitud mental y emocional, saber gestionar nuestras emociones, expresarlas, analizarlas, ponerles nombre. Apartar la ansiedad y el estrés, no dejar que nos alcancen, superarlos y mantenerlos a raya. Estar en paz con uno mismo, dejar los problemas a un lado y no generar nuevos, acabar con las inquietudes negativas y eliminar los sentimientos de rencor o frustración que no nos dejan avanzar. 

Busca el equilibrio, recupera costumbres de antaño, piensa en qué te hacía sentir bien antes, qué te aportaba serenidad y seguro que ahora también te ayuda. Comunícate, que el aislamiento no te aísle de los demás, que no te falte el contacto social, hoy en día las tecnologías nos abren las puertas y ventanas, únete a ellas y que sean tu mejor aliado para expresar en la distancia. Recuerda que las condiciones son las que son y no las puedes cambiar, pero tu actitud y la forma de enfocar tu vida sí dependen de ti, solamente de ti.

Dicho esto, proponte pequeñas metas diarias a las que dar respuesta y que te aporten algo, que te hagan crecer, descubrir algo nuevo en ti y superarte a ti mismo. Encuentra tu talento, quizás aún no sabes que lo tienes porque por falta de tiempo no has podido experimentarlo. Ahora es el momento, ¿a qué esperas? Tenemos tiempo, el mundo se paró para que tú lo pudieras encontrar, así que deja las excusas, siéntete libre y elige que vida quieres vivir. Si buscas un cambio, no vas a tener mejor oportunidad que ésta. Es ahora o nunca.

Sentirse libre vale más | Desmotivaciones

"Sentirse libre vale más que la propia libertad"

sábado, 31 de agosto de 2019

Resiliencia

"La resiliencia es la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias adversas traumáticas, adaptándose a ellas positivamente. Es la capacidad de hacer frente a las adversidades de la vida, transformar el dolor en fuerza motora para superarse y salir fortalecido de ellas. Una persona resiliente comprende que es el arquitecto de su propia alegría y su propio destino." El término resiliencia proviene del latín y significa volver atrás, saltar y rebotar, lo que podemos asimilar e interiorizar como volver a comenzar.

En la vida, como en las oposiciones, nos enseñan a confiar en nosotros mismos, a creer en nuestras opciones, a sacar lo mejor de nosotros mismos y lo peor es que sí, nos creemos que podemos con todo, nos ilusionamos creyendo que este será nuestro año... en definitiva, nos sobra motivación. Confiamos tanto en nosotros que, cuando llega una decepción tan grande, cuando caemos en el pozo más profundo del fracaso, recordamos que nadie nos ha enseñado qué hacer ante este batacazo o cómo levantarnos después de caer tan estrepitosamente.

¿Cómo lo estoy llevando yo? La verdad es que me ha costado escribir esto, pero tras un tiempo sin hablar del tema, me pareció necesario compartir con vosotros una reflexión personal, con la que quizás os sintáis identificados. Yo lo he llevado al tema de las oposiciones, pero hay miles de motivos que nos hacen caer, piedras en el camino que se vuelven murallas, obstáculos que nos impiden seguir adelante y perder toda motivación. Me he basado en la resiliencia y he seguido algunos de los puntos que aparecen en la imagen con la que acompaño esta entrada. Os detallo, a continuación, cada uno de los apartados, profundizando un poco más en cada uno de ellos.

1. Las circunstancias nunca son perfectas, pero tu actitud sí: Esa misma actitud positiva que teníamos dentro antes de que el desastre ocurriera, es la misma que nos ayudará a sobrellevar este duelo al principio y con la que volveremos a ser fuertes en cuanto nos pongamos de nuevo en el camino de la lucha por alcanzar nuestros sueños.

2. Piensa en útil. Rumiar el pasado no lo cambia: Por mucho que le demos vueltas al asunto, rebusquemos entre los fallos que hemos podido cometer o tratemos de poner palabras con las que definir el debacle ocurrido, nada de eso cambiará la realidad. Ya es tarde y todo está hecho, por eso de nada sirve enfocarse en lo malo, en lo que hemos perdido, lo que nos hemos dejado atrás... sino que hay que pensar útilmente, buscando un aprendizaje de esos errores y un cambio con el que renovarnos para evitar repetirlos el futuro.

3. Busca soluciones. Somos cambio: Como acabamos de decir anteriormente, debemos reciclar nuestras ideas. Dentro de los errores seguro que tenemos una esencia que no necesitamos cambiar, pero sí que debemos analizar bien en qué punto hemos fallado y sobre todo cómo podemos mejorarlo, con qué toque original marcaremos la diferencia.

4. Aceptar. No es resignación, es dejar marchar: El dolor está ahí, puede que anclado en nuestro interior. Ante las decepciones tendemos a buscar culpables y cuando lo somos uno mismo, solemos machacarnos con gran resignación. Sin embargo, eso no ayuda a salir del bache, sino que sólo nos servirá para hundirnos un poquito más. Por eso, aunque suene contradictorio, lo mejor es dejar de pensar, desconectar, dejar la mente en blanco u ocuparla en otras cosas que nos distraigan y nos aparten de ese ovillo de tristeza y lamento. Sólo así dejaremos marchar todo ese tormento, las dudas, la decepción, la rabia, la impotencia... y aprenderemos a aceptar nuestro destino, el que nos ha tocado vivir y salir en búsqueda de nuevas metas por cumplir.

5. Asume tu responsabilidad: Da la cara, afronta el problema, busca una solución. Lo fácil es abandonar, salir corriendo, huir... cortar el problema de raíz y olvidar. Puede que un principio es lo que queramos y necesitemos y tampoco está mal hacerlo, siempre y cuando tras un tiempo determinado sepamos volver a encauzar el camino. Y al volver mirar bien todo lo que podemos cambiar y renovar desde un nuevo punto de vista.

6. Es temporal. No es para toda la vida: Y menos mal porque si no, ¿qué sería de nosotros? Es algo que en el momento impacta, sobre todo si no se espera y se recibe de repente. Del shock del principio pasamos a comprender que es algo temporal que nos toca vivir, pero que la vida sigue no se acaba ahí y afuera hay miles de oportunidades nuevas esperándonos y por las que merece la pena volver a dar el máximo, aunque parezca que es el fin del mundo.

7. No siempre se recoge lo que se siembra: Y si no que se lo digan a nuestros mayores, esos que han trabajado en el campo toda la vida. Los que han sembrado y sufrido contratiempos atmosféricos como inviernos fríos, tormentas y días de sequía que han empeorado sus cosechas y que, a pesar de sus esfuerzos y cuidados, no han podido ser recogidas como esperaban o merecían. Ponemos toda la ilusión, motivación y entrega, apostamos fuerte por nuestros sueños y, quién sabe si por azar, por causas o circunstancias externas que no dependen de nosotros o factores que sí, nos quedamos en el camino. 

8. La vida tiene una parte injusta... cuenta con ella: Tenemos que ser conscientes de que igual que existe el éxito, existe el fracaso y pasar por ello nos ayudará a volver más fuertes, con un crecimiento personal. Aunque tendamos a pensar en positivo, también hay que estar preparado si llegan las tormentas, pero no hay que quedarse viviendo en ellas.


"El mundo rompe a todos y, después, algunos son fuertes en lugares rotos"
Y tú, ¿eres resiliente?

viernes, 14 de julio de 2017

Ser invisible

Con frecuencia, cuando escuchamos la expresión "ser invisible" la asociamos a una persona tímida, introvertida o vergonzosa que, por alguno de estos factores, la llevan a no abrirse a los demás. Así es, el problema siempre lo vemos fuera (es del otro, no mío) y, por consiguiente, es suyo en este momento.

Pero, ¿y si no fuera solo eso? Es decir, ¿el ambiente, la persona o grupo de personas con las que él o ella se siente invisible, realmente, no tienen nada que ver? Si pensáis de este modo, estáis equivocados. Lo fácil es eso, pensar que el problema lo tiene el otro, por tímido, por no confiar en sí mismo, por tener una baja autoestima, por falta de iniciativa, por no saber adaptarse a las circunstancias... y un largo etcétera de excusas que se pueden poner. No digo que en ocasiones no sea así, de hecho claro que es una parte que afecta a uno mismo, cada cual se conoce bien, pero no es lo único. Más importante que eso es el trato recibido, la atención que le prestes, la ayuda y el apoyo que le ofrezcas, el egoísmo u orgullo que dejes a un lado para pensar en el "fantasma", poniéndote en su situación.

A mí me ha pasado. Muchas veces y con el mismo grupo de personas, ¿casualidad? ¿Tengo solo yo el problema? Vale que al principio era muchísimo más tímida de lo que soy ahora y que me gustaba pasar desapercibida (no iba conmigo el hecho de llamar la atención), pero conforme cogí confianza y con el tiempo, cambié. Me volví más sociable, empecé a tener iniciativa, ideas novedosas y aporté la dedicación, responsabilidad, el compromiso y el trabajo de siempre (cualidades propias a las que no quise renunciar, pues son parte de mi esencia). ¿Qué pasó? Que de repente me vieron. Aunque sólo fuera como una estrella fugaz, ya que de nuevo y, a pesar de todos esos cambios que exigían y que cumplí, los cuales supusieron mucho para mí, de la nada todo se volvió más frío. Hasta el punto de ni siquiera mirarme a la cara cuando hablo. ¿Qué falta de educación es esa? ¿Es también un problema más que tengo que cambiar? Sí, me hizo cambiar, pero no mi forma de ser ni de actuar, sino mi manera de pensar. Me hizo ver las cosas desde una nueva perspectiva.

Por eso digo que son excusas realmente porque si tú no contribuyes a que esa persona se sienta invisible ignorándola, esa persona tendrá más fácil no sentirse así. Si nos pusiéramos un poquito más en el lugar del otro, comprendiéramos su realidad y le diéramos la confianza que se merece (o fuéramos educados, qué menos), quizás esa persona no se sentiría mal ni pensaría que todos sus esfuerzos resultaron en vano. Por eso, es fundamental no ponernos etiquetas ni dejar que otros nos las pongan. Y, lo más importante, aceptar que cada uno es como es y si quieres cambiar que sea por y para ti, no por agradar a otros, ya que para ellos nunca vas a ser lo suficientemente visible, siempre les va a faltar algo más. Hay tantas o más excusas que gotas tiene la lluvia.

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domingo, 14 de febrero de 2016

Enamórate

A todos aquellos que buscan el amor desesperadamente, que sienten que su vida no tiene sentido sin una pareja a su lado, que llegan a obsesionarse por encontrar el amor de su vida... Antes de enamorarte de una persona, tendrás que aprender a encontrar el verdadero amor en ti mismo, en lo que tienes a tu alrededor, en lo cotidiano, aquello que sabes que es lo más importante para ti. Algo que también te ata a la vida, aunque de manera distinta.

Enamórate de los paisajes, de la lluvia, del sol, de la luna y las estrellas. Enamórate de tu historia, de tus pasos, del camino que has recorrido y de lo que te queda por recorrer. Enamórate de las personas que tienes a tu lado. Enamórate de la sonrisa de tus herman@s, del abrazo de tu mejor amig@, de los cuidados de tu madre, de las manías de tu padre, de la comida de tu abuela, las palabras de consejo, apoyo y aliento. Enamórate de los "todo va a ir bien" y de los "tú puedes con eso y con mucho más".

Enamórate del tiempo que tienes para dormir después de un día duro, del que tienes para salir con tus amigos y del que pasas con tu familia. Enamórate de los momentos de risa, de llanto, de aquellos que sabes que pasan y que no van a volver, aprende a valorar y a disfrutar el presente. También, enamórate de los momentos de calma en soledad y descubre que dentro de ti hay un gran mundo por conocer. Enamórate de ti mismo, de tu cuerpo, de tus sentimiento, de tus emociones, de tus habilidades y conocimientos. Enamórate de tus miedos, de tus logros y de tus sueños porque forman parte de ti. Enamórate de tus problemas y, con mimo, busca una solución para ellos, con sencillez, sin complicaciones.

Enamórate de tu mascota y también de otro animal con el que te puedas encontrar, trátalo con cariño y con respeto. Enamórate de tus hijos, sobrinos, primos... de los niños que quieres como si fuesen tus hijos y también de los que ves pasar fugazmente por la calle, enamórate de su espontaneidad y de su vitalidad. Enamórate de tu canción favorita o de las que te hagan sentir algo especial al escucharlas porque ésas están hechas para ti. Enamórate de un libro, de un poema, de una frase o de una palabra con la que te identifiques, con la que expresarte y que tenga un significado valioso para ti. Enamórate de una flor, de una planta o de un árbol. Enamórate de su textura, de su aroma y viaja tan lejos como él te lleve.


Enamórate de la vida que desprenden las personas que te rodean, ya sean conocidas o extrañas. Contágiate y enamórate de tu propia vida, de aquella que vives y de la que das a los demás. Si enamorarse es sentir amor, entusiasmo o afición por algo, enamorarse es mucho más que amar a una persona, es amar la vida. Por eso, enamórate de la vida.