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sábado, 31 de diciembre de 2022

Prioridades

Si hay una frase que más he repetido este año es que "cada quién tiene sus prioridades". Y así es, tanto para bien como para mal, cada persona elige qué hacer y en qué o con quién invertir su tiempo, ese que es tan valioso para todos nosotros, ya que es algo que se va y no vuelve. Para unos lo más importante es pasar tiempo en familia, para otros compartir momentos con los amigos; para unos focalizarse en el trabajo, para otros disfrutar de sus aficiones. ¿Cuál es mejor? ¿Cuál es peor? Ninguna. 

Ninguna de estas elecciones deben ser juzgadas porque cada persona es responsable de su vida, de sus actos y de lo que valora como una prioridad en su día a día. Las prioridades son subjetivas, no todo el mundo valora lo mismo ni en la misma medida, es difícil ponerse en los zapatos de cada uno o tratar de imaginar cómo es su vida y analizar por qué da prioridad a cosas distintas a las tuyas. Cada persona es diferente, no todos vivimos la misma vida, a todos no nos rodean las mismas circunstancias y, por eso, es totalmente respetable la decisión tomada.  Yo soy de las personas que piensa que si te organizas bien, puedes llegar a todo o a casi todo, siempre que organices con cabeza y siendo objetivo, evitando caer en agobios o estrés, no exigiéndonos más de lo que somos capaces de abarcar. Puede que no se llegue a todo, pero sí a aquello que sea esencial, que ocupe el primer lugar en la lista, lo que es tu mayor prioridad porque eso siempre va a ser lo primero a lo que des respuesta. 

Lo importante siempre antes que lo urgente. Somos personas, no robots, por eso, destina un tiempo a desconectar, a disfrutar, a vivir. Haz paradas en tu rutina, siente y saborea cada instante. Date recompensas, grandes dosis de autoestima y automotivación, serán tu mayor regalo y aportarán la energía necesaria para afrontar cada reto que se te presente. Pero sobre todo, sé fiel a ti mismo, acepta tus defectos y tus virtudes, no cambies por la opinión que puedan tener los demás sobre ti o lo que tú pienses que piensan porque esa información puede resultar errónea. Sólo modifica lo que veas conveniente, siempre y cuando, estés dispuesto a ello, sin presión y con decisión.

No podemos controlar lo que hacen, piensan o dicen los demás, pero sí nuestros propios actos. Por eso, este año he aprendido a buscar y a encontrar mi paz mental. A nivel social, me he centrado en mí misma, en apostar por lo que quiero en mi vida, en valorar lo que tengo y a quién tengo a mi lado y disfrutar de lo que verdaderamente me hace feliz, intentando evitar todo tipo de conflictos. Lo habré hecho mejor o peor, habré cometido errores como todo el mundo porque nadie es perfecto, pero no necesito que se me juzgue ni que se controle con lupa todo lo que hago porque resulta agotador para ambas partes. Yo tengo la conciencia tranquila, eso es lo más importante. No le debo nada a nadie, en todo caso a mí misma y en ello seguiré trabajando el próximo año, eligiendo, como siempre, mi camino.

"Cuando las prioridades están claras, las decisiones se vuelven más fáciles"

jueves, 31 de diciembre de 2020

Despedidas

2020 era un año que a priori, ilusionaba y prometía mucho, tan sólo por su apariencia. Un número bonito, repetido, par, una nueva decena a estrenar... Ahora que lo pienso, bien dicen que "las apariencias engañan" y, sin duda, esto ha sido algo así.

Sin esperarlo, de la noche a la mañana, todo se truncó y ya no volvimos a vivir la vida igual que la conocíamos hasta entonces. Nos perdimos la primavera por permanecer en nuestros hogares, pero aprendimos nuevas aficiones,incluimos nuevas rutinas, transformamos nuestro día a día y adaptamos nuestra vida a la distancia social. Las constantes llamadas y videollamadas se pusieron a la orden del día, era nuestro medio para sentirnos más cerca y una prueba de quién realmente estaba a tu lado, haciéndose presente. Dibujos, arcoíris y aplausos inundaron las ventanas y balcones de la ciudad, sustituyendo los besos y abrazos que ya no podíamos dar. 

A pesar de perdernos la primavera, nosotros pudimos florecer y retomar una "nueva normalidad" que en nada se parecía a la de antes. El verano llegaba y seguía impidiendo que yo pudiera visitar mi pueblo, pero me dio la oportunidad de conocer otros rincones, esos lugares que no veía desde niña y que no había valorado hasta entonces. La libertad, perderme en mi naturaleza querida, volver a ver el aleteo de una mariposa, la brisa del viento en mi piel... Todo parecía nuevo, todo lo disfruté como si fuera la primera vez que lo vivía, mis sentidos se agudizaron, desde la lentitud y la calma con la que habíamos vivido previamente.

Ya nos habíamos asentado en la nueva rutina, cuando llegó el otoño y, con él, con mi estación favorita, comenzó mi pesadilla. En un abrir y cerrar de ojos, por despiste, perdí mi oportunidad de volver a trabajar y pensé que eso sería lo más horrible de mi año, pero no, había algo mucho peor guardado para mí. La cantidad de personas que perdieron sus vidas te alarman y entristecen, pero cuando lo vives en primera persona todo se acrecienta. Despedidas precipitadas, sin ser despedidas como tal, al no poder decir adiós. Familiares que se fueron solos, en la tristeza y soledad de una cama de hospital, como mi tío, que no merecían un final así. Ese miedo que teníamos al principio de la pandemia, por ser él persona de riesgo, se transformó en sufrimiento, dolor e impotencia ante la cruda realidad. El día de su cumpleaños perdimos a la persona que nos quería como sus propios hijos, ese que tenía tantas ganas de vivir y compartir su tiempo con los suyos, quien valoraba las pequeñas cosas casi tanto como yo y el que necesitaba muy poco para ser feliz y hacer felices a los demás.

Despedimos este año con más ganas que nunca, creemos que así dejaremos todo lo malo a un lado y volverán cosas buenas. Sin embargo y, por desgracia, cambiar de año no hará que el problema desaparezca. Las cosas no son tan fácil como parecen, se necesita del compromiso de todos los que tenemos esperanza en que poco a poco todo cambie y estamos dispuestos a poner de nuestra parte.

Durante este año hemos vivido muchas cosas negativas, nos hemos encontrado piedras o muros en el camino. Pero como de todo lo malo se saca un aprendizaje, aquí expongo brevemente algunos aspectos positivos que me llevo de este año. Gracias a la limitación de personas dentro de los grupos sociales, hemos reforzado la idea de que los amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano y que no necesitamos mucho para ser felices. Hemos aprendido a apreciar a nuestra familia, a conocerlos más al compartir nuestro tiempo con ellos y estrechar esos lazos que nos unen. También hemos sido más solidarios con nuestros vecinos, por ejemplo, y con cada persona a la que pudiéramos ayudar, de un modo o de otro, de forma totalmente desinteresada, solo buscando su bienestar y tratando de hacer la vida un poco más sencilla. Hemos aprendido a demostrar el amor de otras maneras, a dar abrazos y besos sin contacto directo, a sonreír con los ojos, a encender corazones apagados, a alimentar el espíritu y el alma de los que más lo necesitaban. En definitiva, a vivir una vida sencilla, apreciando lo realmente importante y caminando juntos hacia el futuro.


Aunque lo perdamos todo, que nunca nos falte el amor: la fuerza más poderosa de todas, la que no tiene límites y llega a cualquier lugar, la que puede viajar a través del tiempo y de cualquier medio. 

Despedimos el año siendo más resilientes porque aprendimos a superar las dificultades, siendo más humanos, valorando lo que tenemos y comprendiendo que la salud, esa que siempre piden nuestros mayores, es lo más importante de todo porque sin ella, realmente estamos perdidos. 

Por eso, ¡salud para todos!

lunes, 13 de abril de 2020

La caja de los besos

Hoy es el día del beso y ¿cuál sería la mejor forma de celebrarlo? Compartiendo todos esos besos que nos vienen a la mente con las personas a las que amamos y adoramos, a aquellas que son nuestros tesoros y que más valoramos tener en nuestras vidas, ya que llegaron como un auténtico regalo caído del cielo. Sin embargo, hoy no podemos darlos ni recibirlos, pero ¿sabéís qué es lo que sí podemos hacer? Guardarlos (en una cajita o en nuestro corazón) para repartirlos cuando esto pase. Y mientras tanto... ¡Vamos a imaginarnos qué beso es el que queremos regalar! Según la persona, el momento, el motivo, el lugar... tenemos distintos tipos de besos, ¿alguna vez te habías parado a pensarlo? Hoy te comparto algunos de los besos que existen, lo que demostramos con cada uno de ellos, en qué momentos los podemos utilizar y, lo más importante, qué decimos con ellos. Porque aunque los besos sean una demostración silenciosa, un gesto sin palabras, esconden un gran mensaje tras él.

Besos de agradecimiento: Los que se dan como muestra de agradecimiento, ya sea en la mano como en las películas de caballeros y princesas o en la mejilla si volvemos a la vida real (aunque hay gente que todavía los da en la mano, a modo de compromiso con la otra persona). Igualmente podemos incluir aquí los besos que se dan tras el perdón, por la carga no sólo afectiva, sino también sentimental que llevan de manera intrínseca. En este caso, el motivo es más importante que el gesto en sí mismo, ya que el beso puede ser sustituido por un abrazo o cualquier otra muestra de cariño.

Beso de mariposa: Es el beso que se da acercando los ojos en la mejilla del otro y mientras se da el beso, movemos los párpados rápidamente simulando el aleteo de una mariposa. Esto hace que sea mágico, único y especial, como de cuento y a mí, en particular, me encantan tanto darlos como recibirlos, ya que lo considero un arte.

Beso en la frente: Es el típico beso de madre, padre o hermano mayor. Es un beso que demuestra ternura y protección, te aporta seguridad y calma, es el "todo irá bien, no te preocupes, yo velaré por ti" en forma de beso. Es uno de mis favoritos porque te hace sentir pequeña y grande a la vez, como símbolo de admiración. 

Besos de chocolate: Son los que yo llamo así porque ofrecen sentimientos positivos, lo que hacen que sean más dulces todavía. Son ideales para compartir en pareja, aunque también se pueden utilizar en otros círculos donde haya una confianza máxima. Aquí no importa tanto la forma, sino el contenido, esa dulzura manifiesta. 

Beso de gnomo o de esquimal. Ese beso de complicidad que se daban en el famoso cuento de 'David el gnomo' chocando sus narices y el que también es famoso entre los esquimales como forma de calentar su nariz, a la par que su alma. También lo podemos intercambiar con niños, a modo de juego, mientras inventan nuevos besos dejando volar su imaginación y desarrollando su creatividad. 

Besos de abuela: Solo con el título, ya puedo imaginar lo que se os pasa por la mente... Sí, a mi también, por eso los llamamos así. Son los besos emitidos con tal fuerza y ganas que suenan mucho. Parece que es como un código y cuanto más suenen, más cariño estás demostrando. O al menos eso creo que deben pensar nuestros mayores, que son los que en general más los dan de este modo. Y, ¿por qué no responder de la misma manera? Pienso que es un bonito gesto y una hermosa manera de recordar a nuestros mayores que nosotros también los queremos mucho y que con esa fuerza y ese amor tan inmenso que les tenemos hacen que nuestros besos hacia ellos también suenen. Probadlo, estoy segura de que les encantará y se les escapará una sonrisa de sorpresa mezclada con la misma alegría que ellos sienten al compartirlos. 

Besos de saludo o despedida: Son besos cotidianos que damos y recibimos sin ser apenas conscientes de su valor. Tenemos tan asumido, por cultura quizás, que al saludar o al despedirnos de alguien tenemos que hacerlo, que aunque las personas a las que les brindamos estos besos son realmente importantes en nuestra vida, en muchas ocasiones ni siquiera nos percatamos de ello ni le damos esa importancia que tiene el hecho de poder hacerlo. Y la tiene, ya que no es lo mismo saludar a un compañero de trabajo que a tu abuela. Si el amor que sientes por esa persona es más fuerte, ¿por qué no demostrarlo y poner ese cariño profundo y sincero a la hora de dar el beso? Pruébalo y verás cómo se siente diferente.

Besos en la mano o en el aire: Los primeros que enseñamos a los niños y que aprendimos nosotros de pequeños, a dar un beso en tu mano y mandarlo a alguien extendiendo el brazo o lanzándolo en el aire. Este sí lo podemos compartir en estos momentos, de hecho la energía, la fuerza y el entusiasmo que pondremos al hacerlo, hará que sea mágico. 

Quizás ese beso cotidiano que das a tus padres cuando te despides antes de ir a clase o a trabajar, no tenía sentido entonces y ahora se lo acabas de dar. El que das a tus familiares o a tus amigos después de mucho tiempo sin verlos, seguro que ese sí estaba más premeditado y sabías que es un signo de haber echado de menos durante el tiempo que pasaste sin verlos, pero ahora después de vivir su ausencia en primera persona, lo tienes aún más presente y le das mayor importancia. 

Ya lo decía el refrán: "Uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierde" y tuvieron que prohibirnos besarnos para valorar de nuevo lo grande que nos hacen sentir esos besos, que antes dábamos como  rutina y que ahora no podemos compartir. Por eso, aprendamos de esta experiencia y veréis como cuando nos dejen volver a intercambiarlos (no solo los besos, también los abrazos) valoraremos mucho más su significado y no lo haremos como algo rutinario, sino que será con más sentido y necesidad que nunca. 


Los besos nos ayudan a estrechar lazos afectivos, por ello, no debemos perder esa bonita tradición.
~ ¿Has llenado ya tu cajita de besos? ~

martes, 17 de marzo de 2020

Todo irá bien

Todo saldrá bien. Aunque a veces pienses que no, enfócate en el sí y el optimismo brillará. En los peores momentos es cuando más necesitamos esa luz de esperanza, esa calma que nos diga que todo irá bien. Porque si piensas en cosas buenas, pasarán cosas buenas o, al menos, estarás más cerca de conseguirlo, ya que el pensamiento se vuelve acción y toda acción tiene sus consecuencias tanto dentro como fuera de ti.

Aprovecho hoy, día de San Patricio, para, a través de ese duendecillo de color verde, agarrarnos a la esperanza, ya que es lo que simboliza dicho color y, ¿por qué no? también a la suerte representada en forma de trébol. La suerte que tenemos de contar con una buena salud, que nos permite día a día hacer todo lo que se encuentre a nuestro alcance para cumplir, de esta manera, cada uno de nuestros sueños o metas más deseadas. La suerte de tener un techo, una casa en la que vivir, un hogar donde refugiarnos y pasar el tiempo, perdernos entre mil anécdotas por contar e infinitas historias por escribir. La suerte de contar con nuestros seres queridos (ahora tan cerca o lejos, por las circunstancias), pero que son nuestro mayor apoyo y sabemos que pase lo que pase, siempre estarán ahí.

La esperanza de que siempre después de la tormenta, sale el arcoiris y que un día más, es un día menos para verlo salir e impregnarnos de sus colores, esos que nos darán fuerza y vitalidad para seguir caminando, aún cuando todo parezca perdido.

Y tú, ¿de qué te sientes agradecido?, ¿Cuál es la suerte de tu vida?, ¿Cuál es tu mayor esperanza? 


Dibujemos arcoiris con los que llenar ventanas y almas de alegría, esperanza y vitalidad.

martes, 31 de diciembre de 2019

2019

Termina un año más, un año montaña rusa podríamos llamarlo. Un año en el que a pesar de tener baches y momentos en los que me he sentido profundamente decepcionada y hundida, ganan los recuerdos positivos por la importancia que conllevan y la marca tan profunda que dejaron en mi vida. Repaso, a continuación, el motivo por el que se convirtieron en memorables.

¿Cuál fue el momento más emocionante? ¡Mi primera interinidad! Cuando el sueño con el que soñé desde pequeña se cumple y se vuelve una realidad. A pesar de la inexperiencia, los miedos, las dudas, la incertidumbre... empecé a lo grande, con la fiesta de Carnaval y en un centro rural (algo que me daba un plus de motivación). La clase de mis cinco magos era bastante peculiar y, aunque duró poco, la experiencia de tener una clase con niños de todas las edades me ayudó a despejar ciertas dudas. Mi segunda experiencia fue más duradera y también más dura. Un mes con los mayores, con niños conflictivos, una líder que no me dejaba tocar nada de su profe... Conseguí modificar algunas rutinas y, con ellas, que niños que pasaban de todo, al sentir que no formaban parte de la clase, se pusieran las pilas y se superaran a sí mismos, un gran logro y algo que nunca olvidaré... ¡Qué importante es motivar a los pequeños! 

¿Cuál fue mi mayor logro? Ligado a la adjudicación de mi interinidad en un pueblo, llegó la mejor oportunidad (a la fuerza) de ser más independiente. A pesar de llevar varios años con el carnet de conducir, nunca me había aventurado a llevarlo yo sola, así que esa fue la oportunidad perfecta para comenzar una aventura única por partida doble. Superar mis miedos y temores, me dio más libertad a la par que una autonomía que me hizo más independiente.

¿Cuál ha sido mi rutina favorita? La misma que me impuse el año pasado y... ¡qué bien seguir manteniéndola! Poder hacer una mini escapada al pueblo cada fin de semana me da la vida, no sólo para desconectar sino porque también, así con la excusa, afianzo la relación con mi padre, al cual cada día admiro más y con los vecinos octogenarios, amigos de mi abuela. Es maravilloso ver cómo se alegran de verte y te cuentan sus anécdotas, ponen la misma ilusión que un niño y a mí me encanta escucharles. Además, cada paseo está cargado de recuerdos que me unen más si cabe a quiénes ya no están y algún día pisaron esa tierra.

¿Cual fue el momento más especial? El reencuentro con mis amig@s de la infancia. Volver a sentir que a pesar de que hayan pasado tantos años, la esencia del grupo que formamos en el cole aún perdura. Y es que llegó así, de repente, de la nada... A veces las mejores cosas de la vida llegan así, de manera inesperada y te empapan, te nutren y te enriquecen de una forma sobrehumana. En este caso fue una llamada con la que recuperar el contacto perdido y volverse de nuevo alguien imprescindible en mi vida. Gracias por estar y seguir ahí, gracias por querer formar la pequeña familia que somos y hacerme sentir que los reencuentros son la octava maravilla del mundo.

"El dolor de separarse no es nada comparado con la alegría de volverse a encontrar"

lunes, 29 de enero de 2018

Hasta siempre mi pequeño

Con lo maravilloso que fue el 2017... este 2018 empezó con la peor noticia posible: nuestro "pequeño" se ha ido. Todos los que hayáis tenido o tengáis mascota entenderéis que son como uno más de la familia. No eras mi gato, pero te quería y te cuidaba tanto como si lo fueras, como mi hijo, mi gato adoptivo. Te conocí tarde, pero desde el primer instante valoré cada detalle y cada momento juntos. Yo nunca había tenido un gato antes de conocerte y eso, junto con mi curiosidad e inquietud, suponía además de un reto, una oportunidad. Fuiste el primero y el único, algo que te hace doblemente especial en mi vida. Y es que son tantos los momentos vividos, que es inevitable no echarte de menos.

Siempre recordaré tus muestras de cariño. Cuando te restregabas en mis piernas para marcar territorio, cada vez que iba al baño y venías detrás para que te diera agua y cómo la bebías en el lavabo. Cuando me iba y me acompañabas hasta la puerta para despedirte. Cómo inclinabas la cabecita al retorcerte de gusto cada vez que te acariciaba. Las veces que apoyabas tu cabeza contra mi brazo o te tapaba la cabeza con tu mantita para que no te molestara la luz. Cuando al mandarte besitos con los ojos cerrados, tú también cerrabas los tuyos como muestra de complicidad. Cómo me chupabas los dedos de las manos cada vez que comía gusanitos. Cuando te ponías a mi lado para recibir el aire del abanico en los días más calurosos.Cómo me clavabas tus uñas y te aferrabas cada vez que te echabas a dormir sobre mí para que no me fuera. Todas las veces que te metías en el armario de los juguetes y parecías un peluche más.

Nunca olvidaré esas dos únicas veces que me maullaste con tu tierna voz. Ese movimiento de cabeza al olisquear la comida. Tu 'swing' al bajar las escaleras. Volver a casa con la ropa llena de pelos tuyos. Esa 'posición gallina', la más cómoda sin duda. Tus siestas con Papá Noel. La rapidez con la que 'volabas' al oír cómo se abría el armario donde se guardaban tus tan queridas barritas. La fiesta de las pompas de jabón. Tus infinitas posturas al dormir (cada cual más adorable y singular) y tu flexibilidad a la hora de lavarte. Esa peculiar manera de jugar al escondite sin quererlo durmiendo en diferentes sitios de la casa como la lavadora, la maleta, el armario... Pero, sobre todo, echaré de menos el sonido de tu cascabel cuando me oías llegar y venías a verme.

Gracias por tu enorme cariño desinteresado, por tu paciencia con esta loca de las fotos que solo quería congelar cada recuerdo. Por tu inteligencia, ya que no era fácil engañarte. Y por tu fidelidad, sobre todo en los días más difíciles... ahí estabas tú siempre, clavando tu mirada de "me importas" y acomodándote a mi lado para hacerme sentir mejor. Porque si hay algo que me derritiera, era eso. Gracias por dejarnos hacerte protagonista en cada acontecimiento especial (cumpleaños o aniversarios) porque, a fin de cuentas, eras uno más de la familia.


💝 Gracias por ser mi regalo diario y por todos los momentos vividos.
Siempre te llevaré en mi mente y en mi corazón 💝

lunes, 15 de mayo de 2017

Día de la familia

Hoy es el día de la familia y, como sabemos, existen muchísimos tipos de familia. No todos son iguales, pero sí que todos tienen algo en común: un amor que nos profesan incondicionalmente. Y es que desde que nacemos, son los que están ahí. Nos ven crecer, aprender, descubrir el mundo... nos enseñan lo que saben y con su ejemplo nos aportan valores. Ellos son pilares básicos en los que nos apoyamos cuando las cosas nos van mal, pero también con quienes celebramos las buenas noticias. Son los primeros que nos animan a que luchemos por nuestros sueños, los que nos apoyan en todo y nos dan el último empujoncito cuando lo necesitamos. Dan lo mejor de sí mismos por nosotros, miran por nuestro bienestar antes que por el suyo y dejan el egoísmo a un lado para centrarse en el otro.

"Cuando una familia permanece unida, no hay ningún problema que no consigan vencer"

Normalmente nosotros como hijos es lo que vemos en nuestros padres o familiares más cercanos, con los que compartimos nuestro día a día o a los que dedicamos nuestro tiempo más preciado. Sin embargo, esto no tiene que quedar solo ahí. Está bien ser agradecido, pero también es importante que nosotros cuidemos al resto de miembros de la familia, que fortalezcamos esos lazos que nos unen y todo ello se puede hacer con pequeñas acciones: iluminando con nuestra sonrisa los días más grises, ayudando en lo que haga falta sin refunfuñar, mostrando confianza, seguridad, complicidad, apoyo, tranquilidad, protección... En definitiva, que mostremos todo ese afecto que nos tenemos, no sólo hoy, sino cada día. Muchas veces no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, por eso te invito a reflexionar sobre tu familia, ¿qué destacarías de ella?, ¿cuáles son los puntos fuertes y débiles?, ¿qué puedes hacer desde tu postura para fortalecer esas debilidades o suplir esas carencias? 

"Hagamos de nuestra familia el mejor lugar para crecer"

Muchas veces no les decimos que les queremos porque "ya lo saben", pero olvidamos la ilusión y la alegría que se siente cuando te lo dicen....¿por qué no lo hacemos?, ¿será por vergüenza? Si con alguien no debemos tener vergüenza, precisamente es con ellos, ya que con nadie vamos a tener ese vínculo especial que nos une a nuestra familia.


"Lo importante de una familia no es vivir juntos, sino estar unidos"

viernes, 4 de diciembre de 2015

Cuándo perder te hace ganar

En numerosas ocasiones no somos conscientes de que nos perdemos muchas cosas por el miedo a perder, a fracasar, pero... ¿cuándo perder nos hace ganar?

Cuando perdemos el miedo al error. Aprendemos a arriesgarnos, a equivocarnos, a superar esos baches que se nos presentan y logramos sacar una moraleja de ellos. Aprendemos a conocernos más a nosotros mismos, a valorar nuestras posibilidades y descubrir cuáles son nuestros límites. Muchas veces nos sorprenderemos de lo que somos capaces de hacer y la satisfacción personal al cumplir nuestra meta o al ver que hemos sido capaces de intentarlo, será mayor según el reto superado. "Si nunca te arriesgas a cruzar el río, nunca sabrás lo que te espera a la otra orilla."

Cuando perdemos el sentido del ridículo y aprendemos a reírnos de uno mismo, a ser un poquito payasos cuando toca. A los que somos tímidos al principio cuesta, pero si te lo propones, poco a poco, lo consigues y aprendes a estar mejor y más a gusto contigo mismo. Con ello disfrutarás más de lo que vives, ya que no te pararás a pensar en qué estarán pensando los demás sobre ti ni tampoco en analizar fríamente lo que estás haciendo a cada momento. Esto te dará la oportunidad de ganar en espontaneidad y asimilar que la vida es mucho más sencilla de lo que parece.

Cuando pierdes el tiempo, aprendes a valorarlo. Esto suele ocurrir cuando dedicamos nuestro tiempo a algo como estudiar para un examen importante o iniciar un proyecto o a conocer a alguien y nos quedamos con la sensación de que todos nuestros esfuerzos han sido en vano, al no obtener los resultados esperados. En cambio, estas caídas nos hacen saber ver también las oportunidades en las que no perdemos el tiempo, sino que lo invertimos y, para ello, es necesario apoyarnos en nuestra forma de apreciar estos matices, solo depende de nosotros.

Cuando pierdes a un ser querido, aprendes a valorar más la vida y darle un sentido con tus actos. Una vez superada la etapa de duelo, cambias la mentalidad y comienzas a pensar de otro modo. Según la manera en la que has perdido a esa persona, ya que puede haber sido algo más trágico en función de las causas de la pérdida, empiezas a querer aprovechar cada segundo de tu vida, por ella y por ti mismo.


"Perder es bueno porque te hace entender mejor el valor de ganar"

A veces es necesario perder para poder ganar. Pero no debemos encerrarnos en la tristeza y el dolor, sino que hay que aprender a fijarse en lo positivo y darse la oportunidad de cambiar y valorar lo que tenemos. Con esta reflexión te invito a pensar que siempre hay salida, aún en las situaciones que parece que no la tienen. Seguro que hay muchas más situaciones en las que perder te ha hecho ganar, párate un momento y piénsalo, después aliméntate de todas esas formas de superación personal que has ido acumulando a lo largo de tu vida, te sorprenderás de descubrir lo valiente y fuerte que eres.