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martes, 21 de febrero de 2023

Media naranja

 ¿Cuántas veces habremos escuchado la expresión de "encontrar tu media naranja"?  Muchas, ¿verdad? Pero, ¿nunca os habéis planteado por qué una naranja y no otra fruta u otro alimento? 

En realidad su origen se remonta a la Antigua Grecia. Se encontró en una obra de Platón titulada "El banquete", que trata sobre la búsqueda del amor. En ella, Aristófenes detalla que los humanos al ser tan perfectos tienen forma esférica y los compara con naranjas. Por ello, el amado pasa a ser esa media naranja que nos completa. En la historia, además, se iguala los humanos con los dioses. Por lo que Zeus, como Dios máximo del Olimpo, al no gustarle esto, mandó un rayo con los que cortar a estos 'hombres naranja' por la mitad, condenándolos así a buscar eternamente su otra mitad.

Dejando a un lado este curioso mito y reflexionando acerca de la fruta de la naranja, sus beneficios y estableciendo comparaciones con las relaciones de amor o amistad, os comparto mis propias conclusiones:

- Las naranjas contienen vitamina C. Sus beneficios son que contribuye al crecimiento y reparación de tejidos del cuerpo humano. Lo que bien podrían ser las heridas del alma, aquellas que se sanan poco a poco cuando conectas con alguien especial. Para que una pareja crezca, necesita de confianza, respeto y madurez, con la que irá ganando solidez. También a las personas especiales (ya sea pareja o amigos) las tendemos a llamar personas vitamina, las denominamos así porque nos aportan energía, fuerza, alegría, vitalidad y protección, son nuestro mayor apoyo, motivación y el aliciente necesario para seguir adelante, viviendo la vida con ganas. Además, los cítricos desintoxican nuestro organismo, así que lo que más necesitamos es vivir en plenitud, sin toxicidad a nuestro alrededor, con la tranquilidad de tener al lado solo cosas que nos aportan.

- Cuando quieres a alguien, implica aceptar al otro tal y como es, con lo bueno y lo malo. Por eso, podemos decir que el amor llega en todas sus vertientes, igual que debemos aceptar y valorar la naranja completa: dulce, ácida, agria, amarga, en zumo, cortada... Aprender a transformar nuestra visión, cambiar nuestra percepción, ver los defectos y no centrarnos únicamente en ellos, sino asimilar y ser capaces de darle la vuelta y verlos también como una virtud. Porque dentro de todo lo que a primera vista parece malo, se puede aprender y, tal vez, incluso se escondan cosas buenas de valor.

- Si por algo se caracterizas los cítricos es por la capacidad de exprimirlos hasta aprovechar todo de ellos. Si algo es necesario para nutrirnos y ser felices, es poder exprimir momentos juntos, convirtiéndolos, así, en recuerdos eternos. Valorar el tiempo que compartimos, aprovechar para percibir y conocer hasta lo más oculto de nuestro ser. Gajo a gajo, con calma, saboreando cada instante. Profundizar en nuestro autoconocimiento y también comprender a los demás, esforzarnos por sacar lo mejor de nosotros mismos, salir de la zona de confort y atrevernos a superarnos. Si todo esto, además, lo hacemos juntos la relación se fortalecerá. 

- La piel de la naranja es dura, difícil de romper con las manos, por lo que no se destruye con facilidad como una relación sólida. Esa capa protectora custodia un dulce corazón. Cada gajo que la forma es fácilmente separable, por lo que no se crea una relación de dependencia. La relación ideal no consiste en estar físicamente pegados las 24 horas del día, haciendo todo juntos, de manera sincronizada, sino ser capaces de construir rutinas independientes y combinarlas con momentos juntos. 

- Tal y como dice el mito: completar y ser naranja entera juntos. Es fundamental que ambas partes participen en la relación, dar y recibir es esencial, aunque no siempre sea a partes iguales. Hay días en los que según las circunstancias no es posible dar y recibir el 50% correspondiente, pero lo importante es participar y entre ambas partes formar ese 100%. Establecer un proyecto de vida juntos y trabajar en equipo, luchando por alcanzar sueños y metas compartidas. Ser presente y planificar un futuro a corto plazo y de manera razonable.


"Busca a tu media naranja que te ame, 
no media cebolla que te haga llorar 
ni medio limón que te amargue la vida"

viernes, 25 de diciembre de 2020

Adviento 2020

Desde el día uno de diciembre, en la cuenta de Instagram del blog (@lluvia_de_estrellas2), he estado proponiendo pequeños retos diarios a modo de reflexiones que hoy, siendo el último día, aprovecho para desarrollar aquí. Así, he configurado un calendario de Adviento, donde cada día un símbolo de Navidad, nos daba pie a analizar más allá de su materialismo y nos ofrecía la oportunidad de bucear un poco más en nuestro interior.

Día 1: "Las campanas nos anuncian la llegada de algo nuevo. ¿Qué sonidos te acompañan cada día? Fíjate, seguro que son más de los que piensas". Con este reto buscamos aprender a apreciar los pequeños matices que, en el día a día, pasamos desapercibidos.

Día 2: "El muñeco de nieve es resisten al frío, pero se derrite con el calor. ¿Cuáles son tus fortalezas? ¿Y tus debilidades?". Nadie es perfecto y a través de este ejercicio, aprendemos a conocernos a nosotros mismos, focalizando nuestra atención tanto en las fortalezas como en las debilidades que poseemos. Ser capaces de reconocer cada una de ellas, nos hará más conscientes de nuestras posibilidades de acción y nuestra personalidad.

Día 3: "Los Reyes Magos ofrecen lo mejor que tienen: oro,incienso y mirra. Y tú, ¿qué aportas a los demás?". Cuando servimos como apoyo, motivación,escucha, ayuda... Muchas veces lo hacemos sin pensar, instintivamente, porque es nuestra naturaleza y así nos nace. Por eso, es necesario pararse y ponerle nombre y sentido a cada acción que llevamos a cabo.

Día 4: "Rodolfo el reno tenía la nariz roja y se reían de él, pero a la vez servía para iluminar el camino y guiar a Papá Noel. Y tú, ¿qué defecto has transformado en algo positivo?". A menudo, tendemos a creer todo lo que nos dicen los demás, pero se nos olvida que no todo el mundo ve la vida con los mismos ojos, cada quien tiene su propia perspectiva, basada en sus vivencias personales. Por eso, no te quedes con lo que digan de ti, no dejes ser una etiqueta ni pienses que esos aspectos negativos te van a pesar por el resto de tu vida. Dale la vuelta y transforma eso negativo en algo positivo, otórgale tu punto de vista y no permitas que nadie se crea el dueño de tu vida.

Día 5: "Las velas nos dan luz, calor, refugio, esperanza... ¿Qué momentos o personas iluminan tu vida?". A pesar de que siempre tratemos de ser fuertes y buscar el lado positivo de todo lo que vivimos, también hay momentos grises (dependan o no de nosotros) que tenemos que afrontar. En estos momentos oscuros es cuando sabemos quién realmente está a nuestro lado, valoramos más a las personas que nos acompañan en nuestro camino y también esos detalles que nos marcan de manera positiva y nos motivan a salir de ese agujero y volver con más fuerza y ánimo que nunca.

Día 6: "Endulzamos nuestro día con el muñeco de jengibre y recordamos, a pesar de las dificultades, ¿qué momentos dulces has vivido este año? Entre tanta sombra, incentidumbre, miedo, tristeza, soledad vivida, sobre todo, este año... es más fácil apreciar los momentos que nos dejan un buen sabor de boca. Identificarlos y traerlos al presente nos ayudará a sentirnos más vivos.  Porque, aunque no lo parezca siempre hay algo: un mensaje, una llamada, una mirada de complicidad...

Día 7: "Somos como árboles de Navidad: fortaleza para mantenernos en pie, flexibilidad en nuestras decisiones y, como adornos, nuestras cualidades, pensamientos y actitudes. ¿Cómo 'adornas' tu vida?" Adornar en el sentido de mostrar nuestra esencia más absoluta. Mejor que nos conocemos nosotros no nos va a conocer nadie. Por ello, es importante hacer este ejercicio de reflexión y destacar cuáles son nuestros principios, qué toleramos y qué no, cómo nos comportamos con los demás y con nosotros mismos, qué sentimientos reproducimos con más frecuencia, cuáles ocultamos pero sentimos, etc.

Día 8: "Hay bolas de distintos tamaños, formas, dibujos y colores. Unas tienen tonos claros, otras llaman mas la atención, otras pasan desapercibidas... pero todas sirven para dar un toque especial". Huye de las apariencias, (querer) ser de una forma no te hace mejor que ser de otra. Todos somos especiales solo por el hecho de ser nosotros mismos. Sin odios, sin envidias ni resentimientos. Se puede ser introvertido o extrovertido, tener sentido del humor o carecer de él, ser frío y desconfiado o pasional y sincero... Lo único importante es ser real, eso es lo que tiene valor.

Día 9: "¿Quién no ha jugado alguna vez a agitar una bola y ver la nieve caer? Hoy toca recordar momentos especiales de nuestra infancia". Puede que tu infancia haya sido difícil o que, por el contrario, esté lleno de historias y anécdotas que te sacan una sonrisa. Puede que no destaques tu niñez por vivir momentos bonitos, pero siempre hay algo que recuerdas con ternura, con esa inocencia tan característica del momento. Hay que vivir el presente, pero si nos ayuda recordar momentos especiales del pasado, los podemos traer a nuestro presente porque nos aportarán seguridad.

Día 10: "La música siempre nos acompaña en cada momento de la vida, haciéndolos únicos e inolvidables. Hoy os invito a refrescar la memoria y traer al presente esos villancicos que, en familia y desde niños, nos han dejado huella". ¿Quién no recuerda los villancicos de toda la vida, que cantábamos en casa o en el colegio y cuyas letras nos sabemos de memoria? Personalmente, cada vez que escucho la melodía de alguno de ellos me teletransporta a un momento especial vivido y, a veces, no puedo evitar emocionarme. Es parte de la vida, la música tiene ese poder de hacernos volar y viajar en el tiempo.

Día 11: "Si con algo identificamos la Navidad, es con la nieve, esos paisajes idílicos en postales... ¿Qué momentos o actitudes que vives a diario te dejan helado?". Nos dejan helados o sorprendidos diferentes acciones de la vida cotidiana, ya sea para bien o para mal. Es importante identificarlas, pero más todavía aprender a gestionar nuestros sentimientos o impulsos iniciales y, por último, saber cómo actuar ante ellos, reflexionar y buscar otras alternativas.

Día 12: "El bastón de caramelo es un símbolo navideño que no puede faltar, como cualquiera de los dulces característicos de estas fechas. ¿Qué pequeños detalles endulzan tu vida?". En realidad, necesitamos muy poco para hacer de nuestro día un día bonito. Únicamente necesitamos tener en cuenta lo que nos hace felices, qué pequeños detalles valoramos y compartimos con los demás. Porque, no sólo nos aporta lo que recibimos, sino también lo que damos y lo que somos.

Día 13: "El trineo de Papá Noel, a pesar del peso que lleva su saco, siempre se desliza por la nieve. Hoy vamos a vaciar nuestro saco de problemas y negatividad. ¿Qué cosas te 'resbalan'?". A veces, equivocadamente, nos centramos tanto en los problemas que tenemos, que nos olvidamos que la vida es mucho más que eso. Al final, no podemos dejar que el peso de nuestra mochila pueda con nosotros, sino que debemos ser capaces de soltar aquello que no nos aporta, transformarlo para que pese menos y nos quede espacio para incluir lo que de verdad nos enriquece.

Día 14: "El espumillón es ese adorno que da color y abraza nuestro árbol de Navidad. Ahora que no podemos dar abrazos, ¿de qué otras formas los haces llegar?". Con imaginación, creatividad e ingenio, descubrirás que se pueden dar abrazos de muchas maneras. Con cada detalle en el que demuestres amor y cariño, estarás dando un abrazo. Por ejemplo, al dejar una nota, al preparar un postre especial, al hacer llegar un mensaje de ánimo...

Día 15: "El angelito, sin duda alguna, representa la inocencia. ¿Qué es para ti 'ser un angelito'? ¿Cuándo lo eres?". Ser un angelito es actuar sin maldad. Lo somos cuando vivimos sin odios ni rencores, cuando ignoramos lo que carece de sentido y aprendemos que "no hay mejor desprecio, que no hacer aprecio". La indiferencia es la mejor herramienta. Por otro lado, ser un ángel (a modo de piropo) es ser bondadoso, generoso, solidario y siempre dispuesto a ayudar a los demás.

Día 16: "Los juguetes nos llevan de nuevo a nuestra infancia, ¿recuerdas cuál era tu favorito? ¿Aún lo conservas? Como no hay que perder nuestro niño interior, hoy te invito a jugar y disfrutar como hacías años atrás". Según vamos creciendo, cada vez dedicamos menos tiempo a jugar, con lo gratificante que es y todos los beneficios que nos aporta tener un momento lúdico de disfrute, realmente es una pena. Por eso, os animo a seguir jugando siempre que podáis, sacar un huequecito al día o a la semana para liberar tensiones y desconectar de la rutina, lo agradeceréis.

Día 17: "El acebo representa la buena suerte y se coloca en la entrada de casa para atraerla. ¿Crees en la suerte?  ¿Tienes algún amuleto? ¿Por qué te sientes afortunad@? ¿Qué o quién dirías que es la suerte de tu vida?". Aunque la suerte sea un factor que a veces nos ayude y otras no, no debemos depender siempre de ella ni dejar que nuestro estado de ánimo se vea afectado por las circunstancias. Hay que saber actuar por voluntad propia y si algo no sale como esperamos, no culpar a la suerte, sino dar la cara, aprender de nuestros errores y buscar otras alternativas de mejora. También es importante manifestar cuando nos sentimos afortunados por algo o por tener en la vida a esas personas que sentimos como caídas del cielo y que decimos que son nuestra suerte. Porque conocerlas, eso sí, ha sido de manera fortuita, pero mantenerlas es un trabajo diario.

Día 18: "Las luces de colores nos aportan alegría e ilusión en un ambiente festivo. ¿Sabes que los significados de los colores se pueden atribuir a rasgos de nuestra personalidad? ¿Cuál es tu favorito? Averigua qué dice de ti ese color". El rojo se atribuye a las personas pasionales, el naranja a las aventureras, el amarillo a las entusiastas, el verde al crecimiento personal, el azul a la tranquilidad, el morado al misterio, el rosa a la ternura, el negro a la elegancia, el blanco a la inocencia y el marrón a la seguridad.

Día 19: "La flor de Pascua es otro símbolo de Navidad muy presente en los hogares en esta época del año. Representa la prosperidad. ¿Qué aspectos que dependan de ti deseas y puedes mejorar?". Prosperar es sinónimo de mejorar progresivamente, no de la noche a la mañana, sino que implica un esfuerzo de superación personal, paciencia y constancia. Cambiar no es malo, siempre que nos ayude a evolucionar y a mejorar nuestra propia versión.

Día 20: "Lo bonito de escribir cartas y despertar nuestra creatividad diseñando tarjetas con las que felicitar las fiestas y enviar los mejores deseos. Este año que nos toca vivir la Navidad desde la distancia es una gran opción. ¿Has escrito ya la tuya? ¿Qué deseos incluirás?". Escribir nos ayuda a soltar lo que llevamos dentro, de una forma más pausada que a través de las palabras, porque escribir conlleva tiempo y es una manera de reflexionar. También nos permite pensar en lo que queremos transmitir y buscar las palabras adecuadas para hacer llegar el mensaje de la forma más precisa posible. 

Día 21: "El corazón es el símbolo con el que representamos el amor, el centro de la vida. Hoy toca pensar en esas personas que son importantes y especiales en nuestra vida y a las que tanto queremos". Y si además de pensar en ellas, les decimos con palabras o demostramos con hechos lo esenciales que son en nuestra vida cada día, resultará muy gratificante y nos sentiremos mejor con nosotros mismos.

Día 22: "El calcetín navideño o bota es donde incluimos los regalos, convirtiéndolo en el lugar más cómodo para ellos. También son calentitos y protegen nuestros pies, afianzando nuestros pasos. Piensa en las huellas que has marcado y te han dejado a ti este año". Aunque inconscientemente nos puedan venir recuerdos negativos, no pasa nada, lo importante es sacar tanto lo bueno como lo malo, pero sobre todo vamos a valorar los aspectos positivos, esos que nos ayudan a reforzar nuestra autoestima. 

Día 23: "La estrella representa nuestras metas, por eso la colocamos en la cima del árbol porque son los sueños que perseguimos y la mayor de las recompensas. ¿Cuáles son tus metas a corto o largo plazo?". Una vida sin sueños, objetivos, metas o ilusiones no tiene sentido. Por eso, es esencial hacer balance, analizar nuestra situación y proponer caminos o ideas que nos motiven a mejorar y crecer como personas. Hay que intentar evolucionar y no quedarnos estancados. La zona de confort está muy bien, pero si te pones a prueba saliendo de ella, descubrirás que eres capaz de hacer mucho más de lo que nunca hubieras imaginado.

Día 24: "Los regalos son el colofón final, la ilusión y emoción tanto al darlos como al recibirlos. Los mejores regalos son los que no se pueden envolver porque no son cosas materiales.  ¿Qué vas a regalar esta Navidad?". Lejos de cualquier tipo de materialismo que tratan de vendernos en estas fechas, el verdadero regalo es el tiempo. El tiempo que pasamos con nuestros seres queridos compartiendo la vida, el tiempo que dedicamos a una tarea determinada, pudiendo hacer cualquier otra en su lugar. Ahí entran en juego nuestros deseos, elecciones, y prioridades..Aunque el mejor regalo de Navidad y de la vida en general somos nosotros mismos.


martes, 31 de diciembre de 2019

2019

Termina un año más, un año montaña rusa podríamos llamarlo. Un año en el que a pesar de tener baches y momentos en los que me he sentido profundamente decepcionada y hundida, ganan los recuerdos positivos por la importancia que conllevan y la marca tan profunda que dejaron en mi vida. Repaso, a continuación, el motivo por el que se convirtieron en memorables.

¿Cuál fue el momento más emocionante? ¡Mi primera interinidad! Cuando el sueño con el que soñé desde pequeña se cumple y se vuelve una realidad. A pesar de la inexperiencia, los miedos, las dudas, la incertidumbre... empecé a lo grande, con la fiesta de Carnaval y en un centro rural (algo que me daba un plus de motivación). La clase de mis cinco magos era bastante peculiar y, aunque duró poco, la experiencia de tener una clase con niños de todas las edades me ayudó a despejar ciertas dudas. Mi segunda experiencia fue más duradera y también más dura. Un mes con los mayores, con niños conflictivos, una líder que no me dejaba tocar nada de su profe... Conseguí modificar algunas rutinas y, con ellas, que niños que pasaban de todo, al sentir que no formaban parte de la clase, se pusieran las pilas y se superaran a sí mismos, un gran logro y algo que nunca olvidaré... ¡Qué importante es motivar a los pequeños! 

¿Cuál fue mi mayor logro? Ligado a la adjudicación de mi interinidad en un pueblo, llegó la mejor oportunidad (a la fuerza) de ser más independiente. A pesar de llevar varios años con el carnet de conducir, nunca me había aventurado a llevarlo yo sola, así que esa fue la oportunidad perfecta para comenzar una aventura única por partida doble. Superar mis miedos y temores, me dio más libertad a la par que una autonomía que me hizo más independiente.

¿Cuál ha sido mi rutina favorita? La misma que me impuse el año pasado y... ¡qué bien seguir manteniéndola! Poder hacer una mini escapada al pueblo cada fin de semana me da la vida, no sólo para desconectar sino porque también, así con la excusa, afianzo la relación con mi padre, al cual cada día admiro más y con los vecinos octogenarios, amigos de mi abuela. Es maravilloso ver cómo se alegran de verte y te cuentan sus anécdotas, ponen la misma ilusión que un niño y a mí me encanta escucharles. Además, cada paseo está cargado de recuerdos que me unen más si cabe a quiénes ya no están y algún día pisaron esa tierra.

¿Cual fue el momento más especial? El reencuentro con mis amig@s de la infancia. Volver a sentir que a pesar de que hayan pasado tantos años, la esencia del grupo que formamos en el cole aún perdura. Y es que llegó así, de repente, de la nada... A veces las mejores cosas de la vida llegan así, de manera inesperada y te empapan, te nutren y te enriquecen de una forma sobrehumana. En este caso fue una llamada con la que recuperar el contacto perdido y volverse de nuevo alguien imprescindible en mi vida. Gracias por estar y seguir ahí, gracias por querer formar la pequeña familia que somos y hacerme sentir que los reencuentros son la octava maravilla del mundo.

"El dolor de separarse no es nada comparado con la alegría de volverse a encontrar"

lunes, 29 de enero de 2018

Hasta siempre mi pequeño

Con lo maravilloso que fue el 2017... este 2018 empezó con la peor noticia posible: nuestro "pequeño" se ha ido. Todos los que hayáis tenido o tengáis mascota entenderéis que son como uno más de la familia. No eras mi gato, pero te quería y te cuidaba tanto como si lo fueras, como mi hijo, mi gato adoptivo. Te conocí tarde, pero desde el primer instante valoré cada detalle y cada momento juntos. Yo nunca había tenido un gato antes de conocerte y eso, junto con mi curiosidad e inquietud, suponía además de un reto, una oportunidad. Fuiste el primero y el único, algo que te hace doblemente especial en mi vida. Y es que son tantos los momentos vividos, que es inevitable no echarte de menos.

Siempre recordaré tus muestras de cariño. Cuando te restregabas en mis piernas para marcar territorio, cada vez que iba al baño y venías detrás para que te diera agua y cómo la bebías en el lavabo. Cuando me iba y me acompañabas hasta la puerta para despedirte. Cómo inclinabas la cabecita al retorcerte de gusto cada vez que te acariciaba. Las veces que apoyabas tu cabeza contra mi brazo o te tapaba la cabeza con tu mantita para que no te molestara la luz. Cuando al mandarte besitos con los ojos cerrados, tú también cerrabas los tuyos como muestra de complicidad. Cómo me chupabas los dedos de las manos cada vez que comía gusanitos. Cuando te ponías a mi lado para recibir el aire del abanico en los días más calurosos.Cómo me clavabas tus uñas y te aferrabas cada vez que te echabas a dormir sobre mí para que no me fuera. Todas las veces que te metías en el armario de los juguetes y parecías un peluche más.

Nunca olvidaré esas dos únicas veces que me maullaste con tu tierna voz. Ese movimiento de cabeza al olisquear la comida. Tu 'swing' al bajar las escaleras. Volver a casa con la ropa llena de pelos tuyos. Esa 'posición gallina', la más cómoda sin duda. Tus siestas con Papá Noel. La rapidez con la que 'volabas' al oír cómo se abría el armario donde se guardaban tus tan queridas barritas. La fiesta de las pompas de jabón. Tus infinitas posturas al dormir (cada cual más adorable y singular) y tu flexibilidad a la hora de lavarte. Esa peculiar manera de jugar al escondite sin quererlo durmiendo en diferentes sitios de la casa como la lavadora, la maleta, el armario... Pero, sobre todo, echaré de menos el sonido de tu cascabel cuando me oías llegar y venías a verme.

Gracias por tu enorme cariño desinteresado, por tu paciencia con esta loca de las fotos que solo quería congelar cada recuerdo. Por tu inteligencia, ya que no era fácil engañarte. Y por tu fidelidad, sobre todo en los días más difíciles... ahí estabas tú siempre, clavando tu mirada de "me importas" y acomodándote a mi lado para hacerme sentir mejor. Porque si hay algo que me derritiera, era eso. Gracias por dejarnos hacerte protagonista en cada acontecimiento especial (cumpleaños o aniversarios) porque, a fin de cuentas, eras uno más de la familia.


💝 Gracias por ser mi regalo diario y por todos los momentos vividos.
Siempre te llevaré en mi mente y en mi corazón 💝

martes, 22 de marzo de 2016

Si el tiempo es oro, el agua es un tesoro

Desde pequeños nos enseñan a hacer un uso responsable del agua, sin embargo, no nos enseñan a gestionar nuestro tiempo de forma adecuada, eso lo vamos aprendiendo nosotros mismos a lo largo de la vida, según nuestra experiencia y conociéndonos bien. Y os preguntaréis, ¿qué tiene que ver algo tan abstracto como es el tiempo con el agua, algo palpable que tenemos a nuestra disposición todos los días? Se debe a que muchas veces deberíamos valorar el tiempo, concienciarnos de su importancia como hacemos con el agua o como deberíamos hacerlo según nos han enseñado, ya que existen muchas comparaciones y analogías que podemos hacer a partir de estos dos conceptos. Sabéis lo que me gustan las metáforas, la entrada de hoy, día del agua, va sobre eso: una comparación entre el agua y el tiempo, que aunque a simple vista no lo parezca, realmente tienen mucho que ver una cosa con la otra.

El agua de los ríos, mares y océanos fluye, al igual que lo hace el tiempo, siempre avanza. Cuando intentamos coger el agua con nuestras manos comprobamos que no podemos, se nos escapa, con el tiempo ocurre lo mismo, por más que queramos deternerlo, es imposible. El agua es fuente vida como el tiempo determina nuestras vidas. Sin agua no podemos vivir en el sentido más físico y biológico y, en el aspecto más humano y personal, hay momentos que nos dan la vida, nos hacen sentir más vivos.

El agua cambia de estado al igual que el paso del tiempo hace cambiar a la gente, las gotas son equiparables a los segundos, las olas del mar van y vienen como nuestros pensamientos, llevándose y trayéndonos recuerdos. Las tormentas, las corrientes, el fuerte oleaje, incluso los tsunamis evocan malos momentos, tiempos de odio, rencor, decepción, nerviosismo... de hecho muchas veces asociamos una mala racha con las tempestades. Los buenos momentos se encuentran inmersos en bellos paisajes como lagos, ríos o cascadas y también en el agua dulce que bebemos, esos momentos que decimos que nos dejan tan buen sabor de boca, es equiparable al momento en el que bebes agua tras pasar mucha sed.

Las burbujas representan el tiempo contenido, sueños, promesas.... frágiles, que al final se rompen. El tiempo termina, los momentos se acaban, duran lo que tienen que durar. Sabes que tanto si son buenos como malos, no serán eternos, por eso hay que aprovecharlos y vivirlos plenamente. El hielo representa aquellos momentos imprevisibles o inesperados, que nos dejan helados, pero también, por otro lado, podemos referirnos al deseo de congelar momentos, de detener el tiempo. En una foto se puede hacer, de hecho tenemos la mente llena de fotografías en las que a lo largo de la vida hemos ido parando el tiempo, a nuestra manera. Si cierras los ojos, seguro que ves esas imágenes que quedaron grabadas en tu retina.


Gota a gota se hace el río y paso a paso, el camino. 

Poco a poco, no pretendamos vivir deprisa. El tiempo pasa al mismo ritmo siempre, aunque se nos pueda pasar volando o hacer eterno. Disfrútalo. Vive el presente y no mires el futuro, ahora no te debe preocupar el qué vendrá, sino lo que estás haciendo en este momento. 
Hay que empaparse, dejar huella y caminar, aunque llueva.