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domingo, 28 de agosto de 2022

Girasol

Aunque estés atrapado y sientas que no te puedas mover, gírate, mira a tu alrededor: ¿Qué ves? Muchas veces nos centramos tanto en nosotros mismos, nuestros miedos, nuestras preocupaciones que se nos olvida mirar más allá. No siempre podemos solos con todo, aunque lo intentemos con todas nuestras fuerzas, debemos ser conscientes de que hay momentos en los que el bloqueo mental es tan fuerte que es necesario ceder, delegar y pedir ayuda. Si el bloqueo te paraliza y sientes que no puedes moverte, que no sabes cómo hacerlo ni qué paso dar, haz como el girasol, gira la cabeza y mira fuera, te servirá. ¿Cómo afrontan los problemas otras personas? ¿Cómo actúan en cada situación? No sintamos envidia, valoremos desde fuera cómo superan el conflicto otros, eso nos ayudará, nos dará cierta perspectiva analizar otros puntos de vista, pues quizá a nosotros no se nos habría ocurrido la opción que esa persona elige y aprender que existe esa posibilidad nos puede servir de mucha utilidad para aplicarlo nosotros también en el futuro. De este modo, poco a poco, irás nutriéndote de las experiencias de otros e incluyéndolas en tu propia experiencia y en tu abanico de posibilidades cuando te encuentres en una situación similar. De esta manera, el bloqueo no será tan fuerte al conocer cómo emplear distintas técnicas y saber abordar los problemas desde otra perspectiva.

Tras esta pequeña reflexión nos paramos a analizar: ¿Cuál es el significado del girasol? Es sabido por todos que se dice que el girasol se mueve buscando la luz del sol, por lo tanto, podemos deducir que su propósito es atrapar la energía positiva y vitalidad que posee el sol. Y haciendo de nuevo una comparación con la planta y nosotros llegamos  la conclusión de que nuestro sol son aquellas personas que siempre están a nuestro lado, aunque a veces no nos demos cuenta o no las valoremos lo suficiente, todas las personas con las que compartimos nuestro día a día y que forman parte de nuestra vida. ¿Qué podemos atrapar de ellas? Quédate con todo lo positivo que te aportan y nutre tu personalidad con su esencia, que te sirva para crecer al alimentarte de ella.

La esperanza es otro de los significados que se atribuye a los girasoles ¿sabes por qué?. Porque incluso es los días nublados, él sigue buscando esa luz que le da vida. Si no la encuentra en el sol porque no está, prueba otros medios para lograrlo, mantiene su esperanza en que lo conseguirá por muy difícil que sea, no se dará por vencido hasta alcanzarla.


"Sé como un girasol, que incluso en los días más oscuros, se mantiene erguido y encuentra la luz".

domingo, 3 de julio de 2022

Transformación


Paciencia, saber esperar el momento adecuado. Las oportunidades llegan para quien sabe esperarlas, sin desesperar, pero sobre todo buscando y propiciando que eso pase. Si quieres un cambio y luchas por hacerlo posible, muy probablemente, lo obtendrás. Siempre que toda transformación suponga superarse a uno mismo, buscar ser tu mejor versión, sin depender de nadie más, sólo de ti. Un gran error es comparar tu vida con la de otras personas. No se puede pretender estar en la misma etapa, ya que la vida pasa y a cada uno nos toca vivir distintas experiencias. Cada uno vive la vida que decide, según los pasos que da y las oportunidades que le llegan. Tú eliges qué vida tener, qué camino seguir, hacia dónde dirigirte, con qué actitud enfrentar lo que venga... En tu mano está, solo depende de ti. 

Cambiar, evolucionar, transformarte en quién quieres ser, con corazón, decisión, constancia y valentía. Dejar de pensar en los demás, centrarte en ti y en tus propios objetivos te ayudará a crecer y a conocerte mejor, descubrir tus límites, derribar las barreras que un día te marcaste como fronteras. Sin miedo, sin excusas, simplemente fluye y déjate llevar. Si no lo intentas, nunca sabrás si puedes hacerlo y la satisfacción final de ver que lo has logrado, compensará todo el esfuerzo que hay detrás. No eres una planta, muévete, actúa, pasa al siguiente nivel. Todos los cambios son buenos cuando son necesarios. No lo pienses más, da el paso.

domingo, 21 de febrero de 2021

No te apegues a lo que te apaga

Tal y como indica la frase que da título a esta entrada, a veces, nos empeñamos en seguir intentando algo que no funciona, cuando lo fácil es soltar y dejar ir lo que no nos hace bien. ¿A quién le gusta vivir dentro de un continuo resentimiento? Si te sientes decepcionado, en tu mano está cambiarlo. Y es que como bien dicen, el ser humano es el único capaz de tropezar dos veces con la misma piedra. Sin embargo, vivir así, no nos hace ningún bien. ¿De qué sirve? Nadie te obliga a quedarte, mejor que tú mismo nadie te conoce ni te va a conocer (nunca se llega a conocer a nadie del todo). Por eso sal, huye, resurge. Y si lo hacen, párate y piensa que es tu vida la que estás viviendo, tú decides qué camino tomar, si quieres que decidan por ti o coger el timón de tu vida y redirigirla. Siempre hay algo bueno esperando y, si una puerta se cierra, siempre se abre otra, será por oportunidades... Busca las señales y sigue tu instinto, confía en ti y en tus posibilidades. Que el miedo no te frene y que no encuentres excusas para seguir aguantando porque no nacemos para sufrir, sino para reír y transformar el mundo con nuestra esencia, dando lo mejor de nosotros mismos cada día.

Por mucho que te empeñes en meter una caja en una botella, no podrás. No hay que insistir donde no es, hay que aceptar la realidad y busca otra salida porque siempre la hay, aunque no lo parezca. Todo lo malo se puede cambiar, no hay que aguantar y esperar a que las cosas cambien solas y vuelvan a ser como antes. Los recuerdos no son más que eso, recuerdos, sombras del pasado y no se puede vivir de lo que hemos vivido con anterioridad. Cada día es un día nuevo y una nueva oportunidad, nunca es tarde para volver a empezar. Solo necesitamos abrir bien los ojos, enfocarnos en lo que queremos, proponernos un nuevo objetivo, soltar lo que nos martiriza, apagar los malos sentimientos y empezar de nuevo con un aire fresco. 

La dependencia emocional va de la mano de una baja autoestima y no debemos darnos el lujo de mostrarnos vulnerables ante los demás día tras día porque entonces se aprovecharán y nos acostumbraremos a ser víctimas. Y no, actuar así no se puede convertir en costumbre. Cada persona tiene valor y si tú aún no has encontrado el tuyo, es el momento de hacerlo. busca lo que te ilumina y esfuérzate por sacarlo a la luz. En tu mano está, anímate a dar el paso. Lo mejor siempre esta por llegar.


Si hay una persona en la que tienes que confiar al 100%, esa eres tú. 
No necesitas aferrarte a nada ni a nadie para ser feliz o triunfar, tú brillas con luz propia.

domingo, 29 de marzo de 2020

Que el encierro no te encierre

Que el encierro no te encierre, que te haga más libre. Libre porque a pesar de no poder escoger todo lo que quieras, a pesar de no poder elegir salir, puedes elegir qué hacer a cada momento, cómo planificar tu rutina y disfrutar de lo que tienes a tu alrededor. Párate, piensa, reflexiona, valora lo que tienes y agradécelo disfrutando de cada uno de esos momentos. Ya sea con tus compañeros de piso o con tu propia compañía, nunca la soledad es algo malo si lo sabes gestionar, si sabes convivir contigo mismo y ser tu mejor compañero de vida.

Ocupa tu tiempo con cosas productivas para no tener la sensación de estar perdiéndolo. Nadie dice que sea algo fácil, pero ayuda planificar tu día y llenarlo de actividades y tareas interesantes que tú mismo eliges para no dejar espacio al aburrimiento, a la sensación de pesadez, de cansancio ni que el pesimismo se apodere de ti. En estas circunstancias donde el miedo y la incertidumbre ante el hecho de no saber qué pasará se encuentran a la vuelta de la esquina, se vuelve más importante aprender a mantener la calma para dejar esos pensamientos destructivos lo más lejos posible y centrarnos en lo que de verdad importa: nuestro bienestar. 

¿Y qué es el bienestar? Es estar bien en todos los aspectos, tanto que nos produzca un sentimiento de satisfacción y tranquilidad. Estar bien físicamente, tener nuestras necesidades básicas cubiertas. Sentirnos bien con nosotros mismos, crear una autoestima sana y un autoconcepto positivo con el que sentirnos seguros. Alcanzar la plenitud mental y emocional, saber gestionar nuestras emociones, expresarlas, analizarlas, ponerles nombre. Apartar la ansiedad y el estrés, no dejar que nos alcancen, superarlos y mantenerlos a raya. Estar en paz con uno mismo, dejar los problemas a un lado y no generar nuevos, acabar con las inquietudes negativas y eliminar los sentimientos de rencor o frustración que no nos dejan avanzar. 

Busca el equilibrio, recupera costumbres de antaño, piensa en qué te hacía sentir bien antes, qué te aportaba serenidad y seguro que ahora también te ayuda. Comunícate, que el aislamiento no te aísle de los demás, que no te falte el contacto social, hoy en día las tecnologías nos abren las puertas y ventanas, únete a ellas y que sean tu mejor aliado para expresar en la distancia. Recuerda que las condiciones son las que son y no las puedes cambiar, pero tu actitud y la forma de enfocar tu vida sí dependen de ti, solamente de ti.

Dicho esto, proponte pequeñas metas diarias a las que dar respuesta y que te aporten algo, que te hagan crecer, descubrir algo nuevo en ti y superarte a ti mismo. Encuentra tu talento, quizás aún no sabes que lo tienes porque por falta de tiempo no has podido experimentarlo. Ahora es el momento, ¿a qué esperas? Tenemos tiempo, el mundo se paró para que tú lo pudieras encontrar, así que deja las excusas, siéntete libre y elige que vida quieres vivir. Si buscas un cambio, no vas a tener mejor oportunidad que ésta. Es ahora o nunca.

Sentirse libre vale más | Desmotivaciones

"Sentirse libre vale más que la propia libertad"

martes, 31 de diciembre de 2019

2019

Termina un año más, un año montaña rusa podríamos llamarlo. Un año en el que a pesar de tener baches y momentos en los que me he sentido profundamente decepcionada y hundida, ganan los recuerdos positivos por la importancia que conllevan y la marca tan profunda que dejaron en mi vida. Repaso, a continuación, el motivo por el que se convirtieron en memorables.

¿Cuál fue el momento más emocionante? ¡Mi primera interinidad! Cuando el sueño con el que soñé desde pequeña se cumple y se vuelve una realidad. A pesar de la inexperiencia, los miedos, las dudas, la incertidumbre... empecé a lo grande, con la fiesta de Carnaval y en un centro rural (algo que me daba un plus de motivación). La clase de mis cinco magos era bastante peculiar y, aunque duró poco, la experiencia de tener una clase con niños de todas las edades me ayudó a despejar ciertas dudas. Mi segunda experiencia fue más duradera y también más dura. Un mes con los mayores, con niños conflictivos, una líder que no me dejaba tocar nada de su profe... Conseguí modificar algunas rutinas y, con ellas, que niños que pasaban de todo, al sentir que no formaban parte de la clase, se pusieran las pilas y se superaran a sí mismos, un gran logro y algo que nunca olvidaré... ¡Qué importante es motivar a los pequeños! 

¿Cuál fue mi mayor logro? Ligado a la adjudicación de mi interinidad en un pueblo, llegó la mejor oportunidad (a la fuerza) de ser más independiente. A pesar de llevar varios años con el carnet de conducir, nunca me había aventurado a llevarlo yo sola, así que esa fue la oportunidad perfecta para comenzar una aventura única por partida doble. Superar mis miedos y temores, me dio más libertad a la par que una autonomía que me hizo más independiente.

¿Cuál ha sido mi rutina favorita? La misma que me impuse el año pasado y... ¡qué bien seguir manteniéndola! Poder hacer una mini escapada al pueblo cada fin de semana me da la vida, no sólo para desconectar sino porque también, así con la excusa, afianzo la relación con mi padre, al cual cada día admiro más y con los vecinos octogenarios, amigos de mi abuela. Es maravilloso ver cómo se alegran de verte y te cuentan sus anécdotas, ponen la misma ilusión que un niño y a mí me encanta escucharles. Además, cada paseo está cargado de recuerdos que me unen más si cabe a quiénes ya no están y algún día pisaron esa tierra.

¿Cual fue el momento más especial? El reencuentro con mis amig@s de la infancia. Volver a sentir que a pesar de que hayan pasado tantos años, la esencia del grupo que formamos en el cole aún perdura. Y es que llegó así, de repente, de la nada... A veces las mejores cosas de la vida llegan así, de manera inesperada y te empapan, te nutren y te enriquecen de una forma sobrehumana. En este caso fue una llamada con la que recuperar el contacto perdido y volverse de nuevo alguien imprescindible en mi vida. Gracias por estar y seguir ahí, gracias por querer formar la pequeña familia que somos y hacerme sentir que los reencuentros son la octava maravilla del mundo.

"El dolor de separarse no es nada comparado con la alegría de volverse a encontrar"

sábado, 31 de agosto de 2019

Resiliencia

"La resiliencia es la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias adversas traumáticas, adaptándose a ellas positivamente. Es la capacidad de hacer frente a las adversidades de la vida, transformar el dolor en fuerza motora para superarse y salir fortalecido de ellas. Una persona resiliente comprende que es el arquitecto de su propia alegría y su propio destino." El término resiliencia proviene del latín y significa volver atrás, saltar y rebotar, lo que podemos asimilar e interiorizar como volver a comenzar.

En la vida, como en las oposiciones, nos enseñan a confiar en nosotros mismos, a creer en nuestras opciones, a sacar lo mejor de nosotros mismos y lo peor es que sí, nos creemos que podemos con todo, nos ilusionamos creyendo que este será nuestro año... en definitiva, nos sobra motivación. Confiamos tanto en nosotros que, cuando llega una decepción tan grande, cuando caemos en el pozo más profundo del fracaso, recordamos que nadie nos ha enseñado qué hacer ante este batacazo o cómo levantarnos después de caer tan estrepitosamente.

¿Cómo lo estoy llevando yo? La verdad es que me ha costado escribir esto, pero tras un tiempo sin hablar del tema, me pareció necesario compartir con vosotros una reflexión personal, con la que quizás os sintáis identificados. Yo lo he llevado al tema de las oposiciones, pero hay miles de motivos que nos hacen caer, piedras en el camino que se vuelven murallas, obstáculos que nos impiden seguir adelante y perder toda motivación. Me he basado en la resiliencia y he seguido algunos de los puntos que aparecen en la imagen con la que acompaño esta entrada. Os detallo, a continuación, cada uno de los apartados, profundizando un poco más en cada uno de ellos.

1. Las circunstancias nunca son perfectas, pero tu actitud sí: Esa misma actitud positiva que teníamos dentro antes de que el desastre ocurriera, es la misma que nos ayudará a sobrellevar este duelo al principio y con la que volveremos a ser fuertes en cuanto nos pongamos de nuevo en el camino de la lucha por alcanzar nuestros sueños.

2. Piensa en útil. Rumiar el pasado no lo cambia: Por mucho que le demos vueltas al asunto, rebusquemos entre los fallos que hemos podido cometer o tratemos de poner palabras con las que definir el debacle ocurrido, nada de eso cambiará la realidad. Ya es tarde y todo está hecho, por eso de nada sirve enfocarse en lo malo, en lo que hemos perdido, lo que nos hemos dejado atrás... sino que hay que pensar útilmente, buscando un aprendizaje de esos errores y un cambio con el que renovarnos para evitar repetirlos el futuro.

3. Busca soluciones. Somos cambio: Como acabamos de decir anteriormente, debemos reciclar nuestras ideas. Dentro de los errores seguro que tenemos una esencia que no necesitamos cambiar, pero sí que debemos analizar bien en qué punto hemos fallado y sobre todo cómo podemos mejorarlo, con qué toque original marcaremos la diferencia.

4. Aceptar. No es resignación, es dejar marchar: El dolor está ahí, puede que anclado en nuestro interior. Ante las decepciones tendemos a buscar culpables y cuando lo somos uno mismo, solemos machacarnos con gran resignación. Sin embargo, eso no ayuda a salir del bache, sino que sólo nos servirá para hundirnos un poquito más. Por eso, aunque suene contradictorio, lo mejor es dejar de pensar, desconectar, dejar la mente en blanco u ocuparla en otras cosas que nos distraigan y nos aparten de ese ovillo de tristeza y lamento. Sólo así dejaremos marchar todo ese tormento, las dudas, la decepción, la rabia, la impotencia... y aprenderemos a aceptar nuestro destino, el que nos ha tocado vivir y salir en búsqueda de nuevas metas por cumplir.

5. Asume tu responsabilidad: Da la cara, afronta el problema, busca una solución. Lo fácil es abandonar, salir corriendo, huir... cortar el problema de raíz y olvidar. Puede que un principio es lo que queramos y necesitemos y tampoco está mal hacerlo, siempre y cuando tras un tiempo determinado sepamos volver a encauzar el camino. Y al volver mirar bien todo lo que podemos cambiar y renovar desde un nuevo punto de vista.

6. Es temporal. No es para toda la vida: Y menos mal porque si no, ¿qué sería de nosotros? Es algo que en el momento impacta, sobre todo si no se espera y se recibe de repente. Del shock del principio pasamos a comprender que es algo temporal que nos toca vivir, pero que la vida sigue no se acaba ahí y afuera hay miles de oportunidades nuevas esperándonos y por las que merece la pena volver a dar el máximo, aunque parezca que es el fin del mundo.

7. No siempre se recoge lo que se siembra: Y si no que se lo digan a nuestros mayores, esos que han trabajado en el campo toda la vida. Los que han sembrado y sufrido contratiempos atmosféricos como inviernos fríos, tormentas y días de sequía que han empeorado sus cosechas y que, a pesar de sus esfuerzos y cuidados, no han podido ser recogidas como esperaban o merecían. Ponemos toda la ilusión, motivación y entrega, apostamos fuerte por nuestros sueños y, quién sabe si por azar, por causas o circunstancias externas que no dependen de nosotros o factores que sí, nos quedamos en el camino. 

8. La vida tiene una parte injusta... cuenta con ella: Tenemos que ser conscientes de que igual que existe el éxito, existe el fracaso y pasar por ello nos ayudará a volver más fuertes, con un crecimiento personal. Aunque tendamos a pensar en positivo, también hay que estar preparado si llegan las tormentas, pero no hay que quedarse viviendo en ellas.


"El mundo rompe a todos y, después, algunos son fuertes en lugares rotos"
Y tú, ¿eres resiliente?

jueves, 17 de mayo de 2018

¿Reciclamos?

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~~~ Todo puede tener otra vida (incluidos nosotros): ¡Recicla! ~~~

Normalmente, al pensar en la palabra reciclaje, nos vienen a la mente muchas ideas, todas ellas relacionadas con la reutilización de materiales. Y es que, muchas veces, no es necesario tener una gran imaginación para saber la cantidad de cosas y actividades que podemos realizar mediante esta acción. Claro que si tienes esa creatividad, ese don especial para hacer auténticas maravillas, mejor que mejor, pero no es lo más importante. ¿Las ventajas del reciclaje? Las conocemos de sobra, ya que desde niños nos han inculcado ese valor. Sin embargo, esta vez no vengo a daros la chapa con el tema del reciclaje de materiales, que de eso ya algunos podemos ser expertos absolutos (aunque también es fundamental, sobre todo si tenemos en cuenta la cantidad de dinero que ahorras siendo una persona práctica). Hoy vamos a abordar la idea del reciclaje desde otra perspectiva, una más humana, más cercana y que de igual modo nos incumbe a todos.

Al hablar de reciclar, propiamente dicho, podemos hacerlo en referencia a la actualización de ideas, sentimientos, hábitos o estados. ¿Qué cosas, acciones o actitudes te gustaría reciclar en tu vida? Pequeñas cosas, quizás perdidas en tu pasado que te gustaría volver a retomar. Por ejemplo: hobbies del pasado que te gustaría hacer de nuevo, encuentros añorables que quedaron perdidos, viajes que hicieron que el tiempo se detuviera y que te gustaría volver a recuperar, sensaciones de calma y relajación que echas de menos actualmente en un entorno de estrés... Párate y piensa, ahora tienes la oportunidad de cambiar el chip y renovarte, empezar de cero si lo necesitas. Seguro que algo hay, busca en tu interior y recicla ese deseo. 

Reciclar la mente es fundamental. Hay que intentar estar abiertos a nuevos mundos, a nuevas ideas y a nuevos horizontes. Si actualizamos nuestros pensamientos, cambiaremos nuestra percepción del mundo que nos rodea y, a la vez, transformaremos nuestra actitud para afrontar la vida. Descubrir oportunidades no es algo fácil, es necesario estar bien despierto para atraparlas. Por ello, resulta crucial mantener siempre una actitud positiva y abierta, que nos ayude a lograr aquello que ansiamos, así como despertar motivaciones personales ocultas o desconocidas hasta el momento.

De igual modo, no nos vendría mal reciclar un poquito también el corazón, los sentimientos hacia otros, pero sobre todo, hacia uno mismo. Eliminar las comparaciones, los pensamientos de "ése es mejor que yo". Limpiar todo tipo de odio o rencor, sustituyéndolo por perdón o, simplemente, por indiferencia. Debemos aprender a reciclar todos nuestros sentimientos negativos: ansiedad, miedo, tristeza o rabia, entre otros. ¿Cómo lo podemos hacer? En primer lugar, nos centraremos en lo positivo de una situación aparentemente desastrosa. Aunque sea más fácil reconocer los errores o el momento crucial en el que nos venimos abajo, hay que intentar mirar más allá, reconstruir los hechos y pensar en algo positivo que se quedó por el camino antes del hecho negativo. En segundo lugar, procuraremos no generalizar, no pensar que cada vez que pase algo similar, el resultado final será el mismo, cayendo, de esta manera, en un bucle continuo sin salida. Por último, debemos evitar tomarlo todo a pecho y creer que si ocurre algo malo, siempre será nuestra culpa porque somos así. Muchas cosas suceden y no dependen de nosotros, unas sí, pero otras no y tenemos que saber convivir con ellas sin machacarnos ni maltratarnos psicológicamente. Olvidar o dejar de recordarnos ciertos aspectos negativos, nos ayudará a llevar una vida mucho más sana y saludable.

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Y tú, ¿reciclas?

miércoles, 2 de mayo de 2018

Querer es poder

"Querer es poder" 

¿Cuántas veces habremos escuchado esta frase? Seguro que muchísimas, ya que querer es el principio para poder lograr algo. Querer es el empujón por así decirlo, lo que nos hace despertar el interés por emprender una aventura, el incentivo que nos ayuda a ir por algo. Sin embargo, debemos saber que con querer no basta para poder conseguir nuestra meta. Sí, es importante quererlo porque si no lo quieres no vas a ir a por ello, pero no es lo que verdaderamente hace que lo vayamos a conseguir. Para poder no basta con querer, hay que creer. Creer en ti mismo, en tus cualidades, en tus habilidades, en tu potencial, en tu esfuerzo, en tus acciones... creer en que vas a poder, vas a ser capaz de alcanzar tu objetivo. Y cuando digo creer me refiero a confiar en todas tus posibilidades, a pensar siempre en positivo, creer que se puede porque solo es imposible aquello que no se intenta y poner todo de nuestra parte para lograrlo.


Pero, ¿qué ocurre cuando al fin te decides a hacer algo y durante el proceso las cosas no salen como esperas? Comienzan las dudas, las indecisiones y te sientes perdido, sin saber cómo avanzar e incluso te planteas si realmente merece la pena continuar... Entonces, tienes dos opciones: Tirar la toalla y renunciar o usarla para secarte el sudor de la frente y seguir adelante. Lo importante es no decaer y, si en algún momento lo haces, debes volver atrás y pensar en qué te llevó hasta ese punto. Recordar todos aquellos deseos, la ilusión, el esfuerzo y el empeño que pusiste en cada paso que diste en el camino hacia tus sueños. También puedes refugiarte en aquello que has logrado hasta el momento, repasar con la mente todos los peldaños que has escalado, las piedras u obstáculos que has superado, que no te han frenado en tu insaciable búsqueda y analizar qué es lo que te queda por delante. Sólo así descubrirás que todo lo andado tiene un sentido, una fuerza que no debes perder y, que ahora más que nunca, tiene que llevarte a lo que tanto te mereces. Porque ya no es cuestión de quererlo, creerlo, ansiarlo o desearlo, sino de que ya va siendo hora de que el éxito llegue para quedarse a nuestro lado.

~~ El que quiere hacer algo, conseguirá un medio. El que no, encontrará una excusa ~~

miércoles, 4 de abril de 2018

¡Hora de florecer!

Sí, sí... como lo leéis.... ¡es la hora de florecer! Con la llegada de la primavera, no hay mejor momento para despertar de la monotonía del invierno apagado y conformista, en el que a veces nos encontramos inmersos. ¿A qué esperas para sacar a la luz nuevos sentimientos o actitudes? Esos que guardas escondidos o bien que aun no has puesto en práctica por miedo, inseguridad o desconocimiento. Al igual que las plantas florecen, las personas también pueden hacerlo. Florecer supone cambiar ciertos aspectos, puede que matices, de sus vidas y mejorar así una parte de sí mismas.

Todos tenemos algo que modificar, ya que nadie es perfecto y siempre se puede ser mejor persona, no mejor que los demás (creerse mejor que el resto puede ser peligroso, hay que tener cuidado con eso) pero sí mejor que tu anterior versión. Querer y pretender superarse a sí mismo es algo positivo, es una motivación para alcanzar nuevos objetivos y nuevas metas en nuestra vida. Hay que renovarse, no se pierde nada por intentarlo, si no funciona siempre puedes volver atrás. Algunos de los aspectos generales que podemos tener en cuenta en este proceso de cambio son los siguientes:

¿Sientes que de repente todo se te viene encima? ¿Te frustras enseguida porque esperas más de lo que recibes? ¿Ves que tus proyectos no tienen el resultado esperado? Paciencia. Hay que intentar tomarse las cosas con calma, no dejar que el estrés nos consuma. A veces la presión que nos ponemos nosotros mismos es peor que la que podemos tener desde fuera y eso nos ahoga. Por favor, no seáis masoquistas en ese sentido, con tranquilidad todo llega y con una buena organización también. Los días pueden exprimirse y sacarles mucho partido, solo hay que saber centrarse y no perder los nervios a la mínima.

Madurez. Utilizar más la cabeza, ser sensatos, no creerse "lo que nos cuentan otros" sino los hechos, lo que vemos con nuestros propios ojos. Ser coherentes con nuestra actitud, nuestros principios y nuestros pensamientos. Saber apreciar lo que de verdad importa y no perder el tiempo con fantasmas del pasado y/o del presente ni pajaritos o ideas erróneas que nos puedan meter otros en la cabeza. Crecer y madurar como personas, siendo nosotros mismos, lo que nosotros queremos ser, sin que nadie nos imponga un modo u otro de actuar. 

Empatía, solidaridad. Pensar más en los demás y no ser tan egoístas. En tiempos difíciles, la mínima ayuda se agradece de manera sobrehumana. Ponerse en el lugar del otro nos ayudará a ampliar nuestros horizontes, a querer mirar más allá de nuestra propia realidad y a entender un poquito más al resto de personas con las que compartimos la vida. Y es que, aunque no nos demos cuenta, nuestro día a día está lleno de vidas paralelas y de nada sirve encerrarnos u obcecarnos con nuestros problemas, olvidando que podemos distraernos compartiendo nuestro tiempo, nuestras experiencias y ayudando a los demás.

Menos pereza. No dejar que la pereza se apodere de nosotros, no acomodarnos, sino ser más activos, autónomos e independientes en algunos momentos. Lo fácil es decir "ya lo haré luego" o "mañana me pongo con ello", pero ese día nunca llega o si lo hace es porque hay una presión externa que nos empuja a hacerlo, pero no es un deseo que salga de nosotros. Por ello, hay que intentar que sea nuestra y solo nuestra la voluntad de realizar aquellas acciones que más pereza dan, a primera vista. Con motivación, nada costará tanto y todo será posible, sólo hay que encontrar esa chispa que nos encienda y nos hagan comenzar.

Hacer que renazca el amor. Mimar a tu pareja, a tus amigos, a tus padres o hermanos. Demostrar el cariño sincero a aquellos que se lo merecen, con los que compartimos nuestro día y a los que a veces, ya sea por orgullo o por enfado, les negamos ese derecho. Tener más detalles con quienes te rodean, no necesariamente materiales. Compartir tu tiempo, aficiones, pequeñas cosas... que te hagan crecer y evolucionar, tanto individual como socialmente. No sólo esperar recibir, sino también dar, tener iniciativa y ofrecer a los demás lo mejor que tenemos. Aquí también podemos incluir la pasión por el trabajo, aunque no sea el de tus sueños, así como la superación personal, instaurando destrezas, capacidades y habilidades que nos ayuden a ello. La actitud siempre es lo más importante.

Y como lo más importante es la actitud, cambiando eso veremos que todo lo que gira alrededor de nuestro mundo también cambiará. Lo principal es ser optimista, pensar en positivo, plasmar una sonrisa en cada acción. Buscar un motivo para seguir, aún cuando parezca que no lo hay. Confiar en uno mismo, en tus posibilidades... creerte y sentirte capaz de todo te ayudará a ver la vida de otro modo, con más ilusión y la certeza de que nada te va a detener en tu idea de alcanzar el éxito que te propongas (siempre por ti mismo, sin necesidad de pisar o hundir a otros, ya que para brillar no es necesario apagar la luz de otros).

Por eso, antes de florecer hay que identificar muy bien aquello que queremos cambiar, lo que necesitamos transformar, de lo que deseamos desprendernos y las aptitudes o cualidades que pretendemos mejorar o adquirir. Sin olvidar que no será un camino fácil, puesto que se necesita actitud, constancia y perseverancia, pero que con implicación y fuerza de voluntad estaremos más cerca de lograr nuestra meta. Florecer exige pasar por todas las estaciones, por todas las etapas. Unas veces estaremos más cerca y otras un poco más lejos, pero la motivación y la firme decisión de hacerlo posible debe ser superior a todo.


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lunes, 15 de agosto de 2016

Vagón descarrilado

Parar, reflexionar. Todo el mundo huye, es mejor vivir en este mundo que no se detiene, que pese a todo sigue y dejarse llevar. Todos tenemos o somos un vagón de distintos trenes, un vagón que cuidamos y cargamos de sueños y metas por las que vivir y dedicar nuestro tiempo. Pero llega un momento que, ya sea por obligación o por necesidad, decides bajarte del tren y pararte a pensar. En mi caso fue una mezcla, mi vagón descarriló inesperadamente y ninguna excusa me convence ni me va a convencer de las causas, porque sé que realmente no es la verdadera, llamémoslo... intuición.

En ese vagón iban todas mis ganas, mis ilusiones, el esfuerzo, la dedicación y el compromiso de todo un año (que además había sido más que ninguno). Quizás por eso se descarriló, pesaba demasiado, lo cargué dando más de lo que iba a recibir y no aguantó.  Ya son muchos años cambiando el vagón, adornándolo de diferentes maneras, llenándolo de ideas, actitudes y vidas distintas, adaptándome a las circunstancias de la vía, a las características de los otros vagones para seguir el camino al "mismo" ritmo. Con tanto cambio ya ni siquiera sé quién soy ni cómo actuaría en realidad sin las exigencias del maquinista. Quizás también por eso se descarriló, por no tener suficiente personalidad para guiar mi propio vagón y simplemente dejarme llevar.

Todos estos meses de ausencia, todo este tiempo fuera de la vía, parada, desconcertada, llena de rabia e impotencia, me ha servido para pensar y llegar a la conclusión de que ya no voy a ser quien no soy por agradar y cumplir las exigencias de un maquinista que a la hora de la verdad no sabe apreciar mi implicación y mi trabajo, que ya no sirve de nada adaptarse porque siempre va a haber un excusa absurda para mí que me haga salir. Por lo tanto, ha llegado el momento de cambiar de tren, de embarcarme en una nueva aventura en busca de ese reconocimiento que aquí no voy a tener porque otros vagones haciendo menos llegan más lejos y son privilegiados, de primera clase. Porque las palabras pueden engañar, pero los números no y todo está muy claro ya, no me vuelven a tirar, no me vuelven a pisar, no vuelvo a ser la tonta que siempre está ahí luchando porque el tren llegue a su destino y solo recibe patadas que la empujan fuera.

Como todo, siempre hay algo positivo, en este caso mis queridos pasajeros no tienen culpa de nada y me demuestran cada día que para ellos soy importante, que me quieren y me echan de menos tanto como yo a ellos. Es por ellos y solo por ellos que seguiré con mi vagón por una vía paralela, al margen, una vía secundaria que no luche tanto por el destino del tren, sino por el bienestar de los pasajeros, al fin y al cabo, es lo que me merezco, recibir un poquito de todo lo que doy.

viernes, 4 de diciembre de 2015

Cuándo perder te hace ganar

En numerosas ocasiones no somos conscientes de que nos perdemos muchas cosas por el miedo a perder, a fracasar, pero... ¿cuándo perder nos hace ganar?

Cuando perdemos el miedo al error. Aprendemos a arriesgarnos, a equivocarnos, a superar esos baches que se nos presentan y logramos sacar una moraleja de ellos. Aprendemos a conocernos más a nosotros mismos, a valorar nuestras posibilidades y descubrir cuáles son nuestros límites. Muchas veces nos sorprenderemos de lo que somos capaces de hacer y la satisfacción personal al cumplir nuestra meta o al ver que hemos sido capaces de intentarlo, será mayor según el reto superado. "Si nunca te arriesgas a cruzar el río, nunca sabrás lo que te espera a la otra orilla."

Cuando perdemos el sentido del ridículo y aprendemos a reírnos de uno mismo, a ser un poquito payasos cuando toca. A los que somos tímidos al principio cuesta, pero si te lo propones, poco a poco, lo consigues y aprendes a estar mejor y más a gusto contigo mismo. Con ello disfrutarás más de lo que vives, ya que no te pararás a pensar en qué estarán pensando los demás sobre ti ni tampoco en analizar fríamente lo que estás haciendo a cada momento. Esto te dará la oportunidad de ganar en espontaneidad y asimilar que la vida es mucho más sencilla de lo que parece.

Cuando pierdes el tiempo, aprendes a valorarlo. Esto suele ocurrir cuando dedicamos nuestro tiempo a algo como estudiar para un examen importante o iniciar un proyecto o a conocer a alguien y nos quedamos con la sensación de que todos nuestros esfuerzos han sido en vano, al no obtener los resultados esperados. En cambio, estas caídas nos hacen saber ver también las oportunidades en las que no perdemos el tiempo, sino que lo invertimos y, para ello, es necesario apoyarnos en nuestra forma de apreciar estos matices, solo depende de nosotros.

Cuando pierdes a un ser querido, aprendes a valorar más la vida y darle un sentido con tus actos. Una vez superada la etapa de duelo, cambias la mentalidad y comienzas a pensar de otro modo. Según la manera en la que has perdido a esa persona, ya que puede haber sido algo más trágico en función de las causas de la pérdida, empiezas a querer aprovechar cada segundo de tu vida, por ella y por ti mismo.


"Perder es bueno porque te hace entender mejor el valor de ganar"

A veces es necesario perder para poder ganar. Pero no debemos encerrarnos en la tristeza y el dolor, sino que hay que aprender a fijarse en lo positivo y darse la oportunidad de cambiar y valorar lo que tenemos. Con esta reflexión te invito a pensar que siempre hay salida, aún en las situaciones que parece que no la tienen. Seguro que hay muchas más situaciones en las que perder te ha hecho ganar, párate un momento y piénsalo, después aliméntate de todas esas formas de superación personal que has ido acumulando a lo largo de tu vida, te sorprenderás de descubrir lo valiente y fuerte que eres.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Respira

"Respira, cierra los ojos y mira..."

Parar ver las cosas claras es necesario parar y respirar. Dejar la mente en blanco, detener los pensamientos que nos provocan sentimientos de rabia o frustración, olvidar por un momento aquello que nos pone tan nerviosos y que nos impide tomar la decisión adecuada. Las prisas no son buenas, por eso, todo lo que te importe de verdad hazlo con dedicación y con calma porque en un estado de tranquilidad se ve todo más claro. La serenidad es sinónimo de salud mental, con ella es más fácil dejarse llevar y actuar de modo correcto porque cuando se está tranquilo, sin presiones, se piensa mejor. 

Vivimos días de mucho estrés que no nos hacen ningún bien. Necesitamos abandonar esos estados de ansiedad que nos invaden porque agobiarse no va a hacer que nuestros compromisos, obligaciones o deberes se reduzcan ni sean menores. Por eso, hay que tratar de vivir de una forma más calmada y serena, nadie dice que sea fácil, pero con trabajo personal es posible mentalizarse y crear un sistema propio para tomarlo con tranquilidad, siempre con constancia. Frena ese nerviosismo que te lleva a una hiperactividad continuada y que solo acaba por torturarte, busca un equilibrio interno, cierto estado de armonía.

La calma es el camino para conseguir una vida más plena y feliz. Piénsalo. Cuando estás nervioso, ¿qué sentimientos te salen? normalmente son negativos "no voy a poder con ello", "se me echa el tiempo encima", "esto es un infierno", etc. En cambio, si estás en un estado más relajado, ¿no ves las cosas con algo más de optimismo? "ya queda menos para terminar" o "confío en mi, sé que va a salir bien, tiene que salir bien". Todo depende de ti, de cómo lo mires o lo quieras ver, de la actitud con la que te enfrentes a tu realidad.


No dejes que el negativismo se apodere de ti, 
cuando eso ocurra... párate y respira.  

jueves, 4 de diciembre de 2014

Perseverancia

El año va terminando y una de las palabras que quiero resaltar del mismo es, precisamente, ésta: perseverancia. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque sin ella no habría logrado dos grandes sueños que llevaba años persiguiendo. Pero, ¿qué entendemos por perseverancia? Se define como la capacidad de seguir adelante, a pesar de los obstáculos y dificultades que encontremos en el camino. A esto podemos sumar estados como el desánimo o la frustración que nos llevan a tener la sensación de que no podemos, que todo nos supera y aparece el deseo de rendirnos. De este modo, podemos afirmar que la persona perseverante es aquella que permanece activa en el propósito de perseguir sus objetivos, vuelve a intentarlo tras fracasar, mantiene viva la ilusión, no se rinde ni se deja vencer.

Admirable, ¿verdad? seguro que muchos de nosotros hemos querido o pretendido serlo, incluso puede que tras numerosos intentos hayamos desistido o, por el contrario, que no hayamos perdido la esperanza y luchado hasta el final. Sea como sea, el secreto está en no dejar de creer. La constancia y la firmeza en los actos hacen que tirar la toalla no aparezca como opción, aunque en ocasiones se tengan deseos de abandonar, hay que sacar fuerzas de donde no las hay y mantenerse, convencerse de que es posible, de que lo vamos a lograr. Y sí, tarde o temprano todo llega, incluso aquéllo que parecía prácticamente imposible. Llega un día en el que, de repente, es como si algo se alineara en el universo y, por azar o por acierto, simplemente sucede. Sin embargo, esa 'magia' no podría existir si antes no pones de tu parte y buscas incansablemente avanzar un pasito más cada día.


"No se equivoca el pájaro que, ensayando el primer vuelo, cae al suelo; se equivoca aquel que, por temor a caerse, renuncia a volar permaneciendo en el nido."

¡ LÁNZATE A VOLAR !