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domingo, 28 de agosto de 2022

Girasol

Aunque estés atrapado y sientas que no te puedas mover, gírate, mira a tu alrededor: ¿Qué ves? Muchas veces nos centramos tanto en nosotros mismos, nuestros miedos, nuestras preocupaciones que se nos olvida mirar más allá. No siempre podemos solos con todo, aunque lo intentemos con todas nuestras fuerzas, debemos ser conscientes de que hay momentos en los que el bloqueo mental es tan fuerte que es necesario ceder, delegar y pedir ayuda. Si el bloqueo te paraliza y sientes que no puedes moverte, que no sabes cómo hacerlo ni qué paso dar, haz como el girasol, gira la cabeza y mira fuera, te servirá. ¿Cómo afrontan los problemas otras personas? ¿Cómo actúan en cada situación? No sintamos envidia, valoremos desde fuera cómo superan el conflicto otros, eso nos ayudará, nos dará cierta perspectiva analizar otros puntos de vista, pues quizá a nosotros no se nos habría ocurrido la opción que esa persona elige y aprender que existe esa posibilidad nos puede servir de mucha utilidad para aplicarlo nosotros también en el futuro. De este modo, poco a poco, irás nutriéndote de las experiencias de otros e incluyéndolas en tu propia experiencia y en tu abanico de posibilidades cuando te encuentres en una situación similar. De esta manera, el bloqueo no será tan fuerte al conocer cómo emplear distintas técnicas y saber abordar los problemas desde otra perspectiva.

Tras esta pequeña reflexión nos paramos a analizar: ¿Cuál es el significado del girasol? Es sabido por todos que se dice que el girasol se mueve buscando la luz del sol, por lo tanto, podemos deducir que su propósito es atrapar la energía positiva y vitalidad que posee el sol. Y haciendo de nuevo una comparación con la planta y nosotros llegamos  la conclusión de que nuestro sol son aquellas personas que siempre están a nuestro lado, aunque a veces no nos demos cuenta o no las valoremos lo suficiente, todas las personas con las que compartimos nuestro día a día y que forman parte de nuestra vida. ¿Qué podemos atrapar de ellas? Quédate con todo lo positivo que te aportan y nutre tu personalidad con su esencia, que te sirva para crecer al alimentarte de ella.

La esperanza es otro de los significados que se atribuye a los girasoles ¿sabes por qué?. Porque incluso es los días nublados, él sigue buscando esa luz que le da vida. Si no la encuentra en el sol porque no está, prueba otros medios para lograrlo, mantiene su esperanza en que lo conseguirá por muy difícil que sea, no se dará por vencido hasta alcanzarla.


"Sé como un girasol, que incluso en los días más oscuros, se mantiene erguido y encuentra la luz".

martes, 30 de junio de 2020

Emociones expresadas, emociones superadas

Todos sabemos sentir, pero no todo el mundo sabe expresar. Las emociones que sentimos se quedan dentro, atrapadas, si no les damos salida. Y ese encierro es lo que provoca que caigamos en un bucle de emociones negativas, que nos lleven a sentimientos perjudiciales para nuestra salud (tanto mental como emocional).

Expresar lo que sentimos no es fácil, influyen muchos factores. La vergüenza, no cumplir con las expectativas esperadas, el pánico al fracaso, la decepción, la continua mirada de las personas que nos rodean y que nos presionan, nos hacen dudar si está bien o mal decir cómo nos sentimos. También nos cuesta expresar por miedo a lo que digan o piensen los demás de nosotros, cuando en realidad no es algo malo, al contrario, si lo tapas, lo intentas ocultar y no expresas tu realidad, el resto no es adivino, no saben lo que te pasa o por qué actúas así y tampoco estás siendo tú mismo en ese preciso momento.

Es esencial conocernos a nosotros mismos, pero también manifestar cómo nos sentimos nos ayudará a conocernos mejor porque gracias a ello seremos conscientes de cuáles son nuestras posibilidades y limitaciones, dándonos la oportunidad de cambiarlo, mejorarlo y transformarnos, volviéndonos más fuertes y seguros, aumentando la confianza en nosotros mismos y reforzando nuestra autoestima.
Sabemos que, en ocasiones, es difícil poner nombre a lo que sentimos porque, a veces, ni siquiera nosotros sabemos qué es lo que nos pasa. Pero también es importante aprender a intentarlo, a no rendirnos y tirar la toalla, sino superarnos y superar cada dificultad que encontremos en el camino.

Un buen ejercicio para identificar nuestro estado de ánimo y poner nombre a lo que sentimos es comenzar con las emociones básicas: alegría, miedo, tristeza, sorpresa y enfado. A partir de ahí podemos valorar el lenguaje no verbal como apoyo para diferenciarlas, identificando primero la emoción en los otros y después en nosotros mismos. Después, debemos reflexionar. Pensemos.... ¿qué cosas nos hacen sentir tristes?, ¿en qué momento sentimos miedo?, ¿cuándo nos encontramos alegres?, ¿qué nos provoca sorpresa?, ¿qué nos enfada? De este modo estaremos relacionando y otorgando nombres de emociones a las situaciones que hemos vivido o podemos vivir. Por último, podemos crear nuestro diario de emociones, asociando un color a cada emoción y coloreando ese día representado en un dibujo (por ejemplo, las hojas de un árbol numeradas completando un mes entero). Así repasaremos al final del día cómo nos hemos sentido y en un vistazo general, haremos un balance del mes o semana que queramos destacar. Además, como vemos en la siguiente imagen, hay muchas más maneras de liberar nuestras emociones, sólo hay que encontrar la que más encaje con nosotros y nuestra personalidad. ¿Cómo lo podemos saber? Probando cada una de ellas:


Lo ideal es dar salida a todo lo que sentimos, especialmente lo negativo, para que no nos ahogue dentro y nos haga hundirnos. Sacar lo malo para que no nos pese, quitarnos esa carga que nos impide avanzar. Sin embargo, no sólo lo negativo, también lo positivo debe ser compartido....¿acaso no has oído que la felicidad compartida se multiplica?. De igual manera sucede con la ilusión, la esperanza o la sorpresa. 

Cuando exteriorizas algo, es cuando al fin descansas y dejas de darle vueltas a las cosas. Sobre todo, en el sentido negativo, desahogarse, deshacerte de todo lo que te atormenta, lo que te duele, te hiere, te quema por dentro... Una vez lo sacas a la luz, ese sufrimiento disminuye y en muchas ocasiones la ira, la rabia o el rencor se vuelve tan débil que, incluso, desaparece. Deja de estar en tu mente, te liberas, te quitas un gran peso de encima y te sientes tan vacío de esa carga que vuelves a vivir.



"Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma"