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domingo, 28 de agosto de 2022

Girasol

Aunque estés atrapado y sientas que no te puedas mover, gírate, mira a tu alrededor: ¿Qué ves? Muchas veces nos centramos tanto en nosotros mismos, nuestros miedos, nuestras preocupaciones que se nos olvida mirar más allá. No siempre podemos solos con todo, aunque lo intentemos con todas nuestras fuerzas, debemos ser conscientes de que hay momentos en los que el bloqueo mental es tan fuerte que es necesario ceder, delegar y pedir ayuda. Si el bloqueo te paraliza y sientes que no puedes moverte, que no sabes cómo hacerlo ni qué paso dar, haz como el girasol, gira la cabeza y mira fuera, te servirá. ¿Cómo afrontan los problemas otras personas? ¿Cómo actúan en cada situación? No sintamos envidia, valoremos desde fuera cómo superan el conflicto otros, eso nos ayudará, nos dará cierta perspectiva analizar otros puntos de vista, pues quizá a nosotros no se nos habría ocurrido la opción que esa persona elige y aprender que existe esa posibilidad nos puede servir de mucha utilidad para aplicarlo nosotros también en el futuro. De este modo, poco a poco, irás nutriéndote de las experiencias de otros e incluyéndolas en tu propia experiencia y en tu abanico de posibilidades cuando te encuentres en una situación similar. De esta manera, el bloqueo no será tan fuerte al conocer cómo emplear distintas técnicas y saber abordar los problemas desde otra perspectiva.

Tras esta pequeña reflexión nos paramos a analizar: ¿Cuál es el significado del girasol? Es sabido por todos que se dice que el girasol se mueve buscando la luz del sol, por lo tanto, podemos deducir que su propósito es atrapar la energía positiva y vitalidad que posee el sol. Y haciendo de nuevo una comparación con la planta y nosotros llegamos  la conclusión de que nuestro sol son aquellas personas que siempre están a nuestro lado, aunque a veces no nos demos cuenta o no las valoremos lo suficiente, todas las personas con las que compartimos nuestro día a día y que forman parte de nuestra vida. ¿Qué podemos atrapar de ellas? Quédate con todo lo positivo que te aportan y nutre tu personalidad con su esencia, que te sirva para crecer al alimentarte de ella.

La esperanza es otro de los significados que se atribuye a los girasoles ¿sabes por qué?. Porque incluso es los días nublados, él sigue buscando esa luz que le da vida. Si no la encuentra en el sol porque no está, prueba otros medios para lograrlo, mantiene su esperanza en que lo conseguirá por muy difícil que sea, no se dará por vencido hasta alcanzarla.


"Sé como un girasol, que incluso en los días más oscuros, se mantiene erguido y encuentra la luz".

sábado, 7 de agosto de 2021

Soledad

Desde pequeños hemos aprendido que estar solos, apartados físicamente de los demás, es algo que nos hace sentirnos mal, excluidos, tristes y decepcionados. Pero, ¿siempre que piensas en la soledad lo enfocas de este modo? La soledad entendida como el acto de estar solo podemos verlo desde dos puntos de vista: el positivo o el negativo. 

Cuando lo vemos desde el punto de vista negativo, hacemos referencia a lo que ya hemos mencionado anteriormente. Ese sentimiento que aparece cuando sentimos que no encajamos en un grupo social, que no contamos con la aprobación de nuestra familia, la sensación de que nadie nos quiere a su lado... Muchas veces en realidad no es así, pero tendemos a percibirlo como algo negativo, que va ampliando su magnitud al alimentarlo nosotros mismos con pensamientos negativos de angustia y culpabilidad.

Sin embargo, desde el punto de vista maduro y positivo, podemos ver la soledad como algo bueno, un momento de crecimiento personal. Un espacio y tiempo que dedicamos a estar con nosotros mismos, conociéndonos, disfrutando de nuestra propia compañía, realizando actividades que también nos llenen. Un momento de reflexión en el que analizar las situaciones del día a día, plasmar en un papel (a modo de diario personal) pequeños análisis de nuestras actuaciones diarias, aquellas cuestiones a las que aún no damos respuesta y los logros que hemos alcanzado. Un ratito para conectar con nuestro yo interior, fortalecer los lazos de afectividad con nosotros mismos. 

Este tipo de soledad es necesaria y debe ser buscada porque es inevitable estar solo, no podemos pretender estar todo el rato rodeados de personas, también necesitamos momentos para nosotros mismos y aprovecharlo como mejor consideremos. Si alguna vez nos sentimos solos, debemos evitar pensamientos negativos o sentimientos de culpa o ataque, saquemos partido a la nueva situación y veámoslo como una oportunidad de aprovechar el tiempo. Nosotros somos nuestro mejor amigo, nadie nos va a conocer o querer mejor de lo que lo hacemos a nosotros mismos. 


"La soledad más grande es la de aquel que aún no se conoce a sí mismo, 
la soledad del que no sabe estar en su propia compañía".

sábado, 31 de julio de 2021

Miedo

 ¿Qué es el miedo?

Es una emoción que sentimos. Es un sentimiento de angustia provocado por la desconfianza que nos impulsa a creer que va a ocurrir algo negativo, pudiendo ser una situación real o como producto de nuestra imaginación, al establecer hipótesis. 

¿Cuándo aparece?

Cada vez que pensamos en el futuro y en las consecuencias negativas que una acción, que aún no hemos efectuado, puede conllevar. Es producto de las dudas, bien por desconocimiento sobre qué pasará o provocado por experiencias desafortunadas vividas en el pasado y que no queremos volver a repetir.

¿Cómo lo podemos evitar?

Evitar no lo podemos evitar, pero sí podemos medir su intensidad y llegar a controlarlo. ¿Y cómo lo controlamos? Aceptando que esté y enfrentándonos a él. "Si tienes miedo, hazlo con miedo". Aunque al principio nos paralice, es posible hacerle frente, simplemente tienes que pensar en tu objetivo, esa es la prioridad y dar el paso para cumplirlo, no dejar de hacer lo que tenemos en mente por él. Las dudas, la incertidumbre sobre qué pasará después son normales, pero no podemos convertirlo en una excusa para renunciar a nuestros sueños y deseos. 

"Que tus sueños sean más grandes que tus miedos". Que nada te limite ni bloquee a la hora de avanzar. Al fin y al cabo el miedo es una barrera de nuestro pensamiento que nos imponemos, un escudo que utilizar como excusa para no dar el paso cuando no estamos seguros del todo. Por eso, es importante fortalecer nuestra autoestima y la confianza en nosotros mismos. Si tenemos claro que sí o sí, vamos a luchar por lo que queremos, no existirán excusas, no dejaremos espacio a ningún tipo de miedo que nos haga cambiar de opinión.  

¿Cómo vencer el miedo?

Tenemos que darle la vuelta a la tortilla. No pensar de forma negativa, ni centrarnos en las cosas malas que nos pueden pasar. Hay que enfocar la mente de manera positiva. En lugar de pensar en lo que nos frena, debemos centrarnos en las oportunidades que se encuentran detrás. El miedo nos bloquea, nos pone barreras y nosotros somos los que debemos dar el paso y destruirlas porque, si no lo hacemos, nos perderemos mucha vida. ¿Por qué pensar en las consecuencias negativas de nuestras acciones pudiendo pensar en las consecuencias positivas? Cambia tu forma de ver y afrontar la vida y verás cómo te sientes mejor. Ante el miedo, no lo pienses, déjate llevar para que todo fluya, actúa y vive el momento. Disfruta sin pensar en el qué dirán ni en lo que pasará después, aprovecha el presente y, después, que pase lo que tenga que pasar. Hay muchas cosas que no dependen de nosotros, pero nuestra actitud y nuestra forma de enfrentar la vida sí, en ello nos tenemos que centrar.

Los miedos son algo que nos imponemos nosotros mismos, nosotros somos los que nos auto-debilitamos  con ese "no puedo, me da miedo"... ¿Y si lo transformamos? "Soy valiente y puedo con todo", "yo soy más grande y fuerte que mi miedo", "nada ni nadie me va a detener, este es mi momento, me lo merezco". ¿Con qué frase te quedas? Crea la tuya propia y ponla en práctica. Vacía tu mente del "no puedo" y llénala de "soy capaz, puedo hacerlo". 

Arriésgate, date la oportunidad de ver lo bueno que hay detrás, la satisfacción que se siente al ver que has sido capaz y lo has logrado, pese al miedo, pese a las dudas, pese a todo. De verdad, merece la pena.

 

"Querido miedo: Tengo que decirte que lo nuestro se acabó. Ya he tenido suficiente. Ya me has frenado en demasiadas ocasiones y no estoy dispuesto a aguantar esta situación ni un minuto más. Además, he conocido a otros mucho más necesarios que tú. Se llaman confianza, ilusión y esperanza. Así que despido porque me voy con ellos".

domingo, 29 de marzo de 2020

Que el encierro no te encierre

Que el encierro no te encierre, que te haga más libre. Libre porque a pesar de no poder escoger todo lo que quieras, a pesar de no poder elegir salir, puedes elegir qué hacer a cada momento, cómo planificar tu rutina y disfrutar de lo que tienes a tu alrededor. Párate, piensa, reflexiona, valora lo que tienes y agradécelo disfrutando de cada uno de esos momentos. Ya sea con tus compañeros de piso o con tu propia compañía, nunca la soledad es algo malo si lo sabes gestionar, si sabes convivir contigo mismo y ser tu mejor compañero de vida.

Ocupa tu tiempo con cosas productivas para no tener la sensación de estar perdiéndolo. Nadie dice que sea algo fácil, pero ayuda planificar tu día y llenarlo de actividades y tareas interesantes que tú mismo eliges para no dejar espacio al aburrimiento, a la sensación de pesadez, de cansancio ni que el pesimismo se apodere de ti. En estas circunstancias donde el miedo y la incertidumbre ante el hecho de no saber qué pasará se encuentran a la vuelta de la esquina, se vuelve más importante aprender a mantener la calma para dejar esos pensamientos destructivos lo más lejos posible y centrarnos en lo que de verdad importa: nuestro bienestar. 

¿Y qué es el bienestar? Es estar bien en todos los aspectos, tanto que nos produzca un sentimiento de satisfacción y tranquilidad. Estar bien físicamente, tener nuestras necesidades básicas cubiertas. Sentirnos bien con nosotros mismos, crear una autoestima sana y un autoconcepto positivo con el que sentirnos seguros. Alcanzar la plenitud mental y emocional, saber gestionar nuestras emociones, expresarlas, analizarlas, ponerles nombre. Apartar la ansiedad y el estrés, no dejar que nos alcancen, superarlos y mantenerlos a raya. Estar en paz con uno mismo, dejar los problemas a un lado y no generar nuevos, acabar con las inquietudes negativas y eliminar los sentimientos de rencor o frustración que no nos dejan avanzar. 

Busca el equilibrio, recupera costumbres de antaño, piensa en qué te hacía sentir bien antes, qué te aportaba serenidad y seguro que ahora también te ayuda. Comunícate, que el aislamiento no te aísle de los demás, que no te falte el contacto social, hoy en día las tecnologías nos abren las puertas y ventanas, únete a ellas y que sean tu mejor aliado para expresar en la distancia. Recuerda que las condiciones son las que son y no las puedes cambiar, pero tu actitud y la forma de enfocar tu vida sí dependen de ti, solamente de ti.

Dicho esto, proponte pequeñas metas diarias a las que dar respuesta y que te aporten algo, que te hagan crecer, descubrir algo nuevo en ti y superarte a ti mismo. Encuentra tu talento, quizás aún no sabes que lo tienes porque por falta de tiempo no has podido experimentarlo. Ahora es el momento, ¿a qué esperas? Tenemos tiempo, el mundo se paró para que tú lo pudieras encontrar, así que deja las excusas, siéntete libre y elige que vida quieres vivir. Si buscas un cambio, no vas a tener mejor oportunidad que ésta. Es ahora o nunca.

Sentirse libre vale más | Desmotivaciones

"Sentirse libre vale más que la propia libertad"

martes, 17 de marzo de 2020

Todo irá bien

Todo saldrá bien. Aunque a veces pienses que no, enfócate en el sí y el optimismo brillará. En los peores momentos es cuando más necesitamos esa luz de esperanza, esa calma que nos diga que todo irá bien. Porque si piensas en cosas buenas, pasarán cosas buenas o, al menos, estarás más cerca de conseguirlo, ya que el pensamiento se vuelve acción y toda acción tiene sus consecuencias tanto dentro como fuera de ti.

Aprovecho hoy, día de San Patricio, para, a través de ese duendecillo de color verde, agarrarnos a la esperanza, ya que es lo que simboliza dicho color y, ¿por qué no? también a la suerte representada en forma de trébol. La suerte que tenemos de contar con una buena salud, que nos permite día a día hacer todo lo que se encuentre a nuestro alcance para cumplir, de esta manera, cada uno de nuestros sueños o metas más deseadas. La suerte de tener un techo, una casa en la que vivir, un hogar donde refugiarnos y pasar el tiempo, perdernos entre mil anécdotas por contar e infinitas historias por escribir. La suerte de contar con nuestros seres queridos (ahora tan cerca o lejos, por las circunstancias), pero que son nuestro mayor apoyo y sabemos que pase lo que pase, siempre estarán ahí.

La esperanza de que siempre después de la tormenta, sale el arcoiris y que un día más, es un día menos para verlo salir e impregnarnos de sus colores, esos que nos darán fuerza y vitalidad para seguir caminando, aún cuando todo parezca perdido.

Y tú, ¿de qué te sientes agradecido?, ¿Cuál es la suerte de tu vida?, ¿Cuál es tu mayor esperanza? 


Dibujemos arcoiris con los que llenar ventanas y almas de alegría, esperanza y vitalidad.

sábado, 31 de agosto de 2019

Resiliencia

"La resiliencia es la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias adversas traumáticas, adaptándose a ellas positivamente. Es la capacidad de hacer frente a las adversidades de la vida, transformar el dolor en fuerza motora para superarse y salir fortalecido de ellas. Una persona resiliente comprende que es el arquitecto de su propia alegría y su propio destino." El término resiliencia proviene del latín y significa volver atrás, saltar y rebotar, lo que podemos asimilar e interiorizar como volver a comenzar.

En la vida, como en las oposiciones, nos enseñan a confiar en nosotros mismos, a creer en nuestras opciones, a sacar lo mejor de nosotros mismos y lo peor es que sí, nos creemos que podemos con todo, nos ilusionamos creyendo que este será nuestro año... en definitiva, nos sobra motivación. Confiamos tanto en nosotros que, cuando llega una decepción tan grande, cuando caemos en el pozo más profundo del fracaso, recordamos que nadie nos ha enseñado qué hacer ante este batacazo o cómo levantarnos después de caer tan estrepitosamente.

¿Cómo lo estoy llevando yo? La verdad es que me ha costado escribir esto, pero tras un tiempo sin hablar del tema, me pareció necesario compartir con vosotros una reflexión personal, con la que quizás os sintáis identificados. Yo lo he llevado al tema de las oposiciones, pero hay miles de motivos que nos hacen caer, piedras en el camino que se vuelven murallas, obstáculos que nos impiden seguir adelante y perder toda motivación. Me he basado en la resiliencia y he seguido algunos de los puntos que aparecen en la imagen con la que acompaño esta entrada. Os detallo, a continuación, cada uno de los apartados, profundizando un poco más en cada uno de ellos.

1. Las circunstancias nunca son perfectas, pero tu actitud sí: Esa misma actitud positiva que teníamos dentro antes de que el desastre ocurriera, es la misma que nos ayudará a sobrellevar este duelo al principio y con la que volveremos a ser fuertes en cuanto nos pongamos de nuevo en el camino de la lucha por alcanzar nuestros sueños.

2. Piensa en útil. Rumiar el pasado no lo cambia: Por mucho que le demos vueltas al asunto, rebusquemos entre los fallos que hemos podido cometer o tratemos de poner palabras con las que definir el debacle ocurrido, nada de eso cambiará la realidad. Ya es tarde y todo está hecho, por eso de nada sirve enfocarse en lo malo, en lo que hemos perdido, lo que nos hemos dejado atrás... sino que hay que pensar útilmente, buscando un aprendizaje de esos errores y un cambio con el que renovarnos para evitar repetirlos el futuro.

3. Busca soluciones. Somos cambio: Como acabamos de decir anteriormente, debemos reciclar nuestras ideas. Dentro de los errores seguro que tenemos una esencia que no necesitamos cambiar, pero sí que debemos analizar bien en qué punto hemos fallado y sobre todo cómo podemos mejorarlo, con qué toque original marcaremos la diferencia.

4. Aceptar. No es resignación, es dejar marchar: El dolor está ahí, puede que anclado en nuestro interior. Ante las decepciones tendemos a buscar culpables y cuando lo somos uno mismo, solemos machacarnos con gran resignación. Sin embargo, eso no ayuda a salir del bache, sino que sólo nos servirá para hundirnos un poquito más. Por eso, aunque suene contradictorio, lo mejor es dejar de pensar, desconectar, dejar la mente en blanco u ocuparla en otras cosas que nos distraigan y nos aparten de ese ovillo de tristeza y lamento. Sólo así dejaremos marchar todo ese tormento, las dudas, la decepción, la rabia, la impotencia... y aprenderemos a aceptar nuestro destino, el que nos ha tocado vivir y salir en búsqueda de nuevas metas por cumplir.

5. Asume tu responsabilidad: Da la cara, afronta el problema, busca una solución. Lo fácil es abandonar, salir corriendo, huir... cortar el problema de raíz y olvidar. Puede que un principio es lo que queramos y necesitemos y tampoco está mal hacerlo, siempre y cuando tras un tiempo determinado sepamos volver a encauzar el camino. Y al volver mirar bien todo lo que podemos cambiar y renovar desde un nuevo punto de vista.

6. Es temporal. No es para toda la vida: Y menos mal porque si no, ¿qué sería de nosotros? Es algo que en el momento impacta, sobre todo si no se espera y se recibe de repente. Del shock del principio pasamos a comprender que es algo temporal que nos toca vivir, pero que la vida sigue no se acaba ahí y afuera hay miles de oportunidades nuevas esperándonos y por las que merece la pena volver a dar el máximo, aunque parezca que es el fin del mundo.

7. No siempre se recoge lo que se siembra: Y si no que se lo digan a nuestros mayores, esos que han trabajado en el campo toda la vida. Los que han sembrado y sufrido contratiempos atmosféricos como inviernos fríos, tormentas y días de sequía que han empeorado sus cosechas y que, a pesar de sus esfuerzos y cuidados, no han podido ser recogidas como esperaban o merecían. Ponemos toda la ilusión, motivación y entrega, apostamos fuerte por nuestros sueños y, quién sabe si por azar, por causas o circunstancias externas que no dependen de nosotros o factores que sí, nos quedamos en el camino. 

8. La vida tiene una parte injusta... cuenta con ella: Tenemos que ser conscientes de que igual que existe el éxito, existe el fracaso y pasar por ello nos ayudará a volver más fuertes, con un crecimiento personal. Aunque tendamos a pensar en positivo, también hay que estar preparado si llegan las tormentas, pero no hay que quedarse viviendo en ellas.


"El mundo rompe a todos y, después, algunos son fuertes en lugares rotos"
Y tú, ¿eres resiliente?

jueves, 17 de mayo de 2018

¿Reciclamos?

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~~~ Todo puede tener otra vida (incluidos nosotros): ¡Recicla! ~~~

Normalmente, al pensar en la palabra reciclaje, nos vienen a la mente muchas ideas, todas ellas relacionadas con la reutilización de materiales. Y es que, muchas veces, no es necesario tener una gran imaginación para saber la cantidad de cosas y actividades que podemos realizar mediante esta acción. Claro que si tienes esa creatividad, ese don especial para hacer auténticas maravillas, mejor que mejor, pero no es lo más importante. ¿Las ventajas del reciclaje? Las conocemos de sobra, ya que desde niños nos han inculcado ese valor. Sin embargo, esta vez no vengo a daros la chapa con el tema del reciclaje de materiales, que de eso ya algunos podemos ser expertos absolutos (aunque también es fundamental, sobre todo si tenemos en cuenta la cantidad de dinero que ahorras siendo una persona práctica). Hoy vamos a abordar la idea del reciclaje desde otra perspectiva, una más humana, más cercana y que de igual modo nos incumbe a todos.

Al hablar de reciclar, propiamente dicho, podemos hacerlo en referencia a la actualización de ideas, sentimientos, hábitos o estados. ¿Qué cosas, acciones o actitudes te gustaría reciclar en tu vida? Pequeñas cosas, quizás perdidas en tu pasado que te gustaría volver a retomar. Por ejemplo: hobbies del pasado que te gustaría hacer de nuevo, encuentros añorables que quedaron perdidos, viajes que hicieron que el tiempo se detuviera y que te gustaría volver a recuperar, sensaciones de calma y relajación que echas de menos actualmente en un entorno de estrés... Párate y piensa, ahora tienes la oportunidad de cambiar el chip y renovarte, empezar de cero si lo necesitas. Seguro que algo hay, busca en tu interior y recicla ese deseo. 

Reciclar la mente es fundamental. Hay que intentar estar abiertos a nuevos mundos, a nuevas ideas y a nuevos horizontes. Si actualizamos nuestros pensamientos, cambiaremos nuestra percepción del mundo que nos rodea y, a la vez, transformaremos nuestra actitud para afrontar la vida. Descubrir oportunidades no es algo fácil, es necesario estar bien despierto para atraparlas. Por ello, resulta crucial mantener siempre una actitud positiva y abierta, que nos ayude a lograr aquello que ansiamos, así como despertar motivaciones personales ocultas o desconocidas hasta el momento.

De igual modo, no nos vendría mal reciclar un poquito también el corazón, los sentimientos hacia otros, pero sobre todo, hacia uno mismo. Eliminar las comparaciones, los pensamientos de "ése es mejor que yo". Limpiar todo tipo de odio o rencor, sustituyéndolo por perdón o, simplemente, por indiferencia. Debemos aprender a reciclar todos nuestros sentimientos negativos: ansiedad, miedo, tristeza o rabia, entre otros. ¿Cómo lo podemos hacer? En primer lugar, nos centraremos en lo positivo de una situación aparentemente desastrosa. Aunque sea más fácil reconocer los errores o el momento crucial en el que nos venimos abajo, hay que intentar mirar más allá, reconstruir los hechos y pensar en algo positivo que se quedó por el camino antes del hecho negativo. En segundo lugar, procuraremos no generalizar, no pensar que cada vez que pase algo similar, el resultado final será el mismo, cayendo, de esta manera, en un bucle continuo sin salida. Por último, debemos evitar tomarlo todo a pecho y creer que si ocurre algo malo, siempre será nuestra culpa porque somos así. Muchas cosas suceden y no dependen de nosotros, unas sí, pero otras no y tenemos que saber convivir con ellas sin machacarnos ni maltratarnos psicológicamente. Olvidar o dejar de recordarnos ciertos aspectos negativos, nos ayudará a llevar una vida mucho más sana y saludable.

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Y tú, ¿reciclas?

miércoles, 4 de abril de 2018

¡Hora de florecer!

Sí, sí... como lo leéis.... ¡es la hora de florecer! Con la llegada de la primavera, no hay mejor momento para despertar de la monotonía del invierno apagado y conformista, en el que a veces nos encontramos inmersos. ¿A qué esperas para sacar a la luz nuevos sentimientos o actitudes? Esos que guardas escondidos o bien que aun no has puesto en práctica por miedo, inseguridad o desconocimiento. Al igual que las plantas florecen, las personas también pueden hacerlo. Florecer supone cambiar ciertos aspectos, puede que matices, de sus vidas y mejorar así una parte de sí mismas.

Todos tenemos algo que modificar, ya que nadie es perfecto y siempre se puede ser mejor persona, no mejor que los demás (creerse mejor que el resto puede ser peligroso, hay que tener cuidado con eso) pero sí mejor que tu anterior versión. Querer y pretender superarse a sí mismo es algo positivo, es una motivación para alcanzar nuevos objetivos y nuevas metas en nuestra vida. Hay que renovarse, no se pierde nada por intentarlo, si no funciona siempre puedes volver atrás. Algunos de los aspectos generales que podemos tener en cuenta en este proceso de cambio son los siguientes:

¿Sientes que de repente todo se te viene encima? ¿Te frustras enseguida porque esperas más de lo que recibes? ¿Ves que tus proyectos no tienen el resultado esperado? Paciencia. Hay que intentar tomarse las cosas con calma, no dejar que el estrés nos consuma. A veces la presión que nos ponemos nosotros mismos es peor que la que podemos tener desde fuera y eso nos ahoga. Por favor, no seáis masoquistas en ese sentido, con tranquilidad todo llega y con una buena organización también. Los días pueden exprimirse y sacarles mucho partido, solo hay que saber centrarse y no perder los nervios a la mínima.

Madurez. Utilizar más la cabeza, ser sensatos, no creerse "lo que nos cuentan otros" sino los hechos, lo que vemos con nuestros propios ojos. Ser coherentes con nuestra actitud, nuestros principios y nuestros pensamientos. Saber apreciar lo que de verdad importa y no perder el tiempo con fantasmas del pasado y/o del presente ni pajaritos o ideas erróneas que nos puedan meter otros en la cabeza. Crecer y madurar como personas, siendo nosotros mismos, lo que nosotros queremos ser, sin que nadie nos imponga un modo u otro de actuar. 

Empatía, solidaridad. Pensar más en los demás y no ser tan egoístas. En tiempos difíciles, la mínima ayuda se agradece de manera sobrehumana. Ponerse en el lugar del otro nos ayudará a ampliar nuestros horizontes, a querer mirar más allá de nuestra propia realidad y a entender un poquito más al resto de personas con las que compartimos la vida. Y es que, aunque no nos demos cuenta, nuestro día a día está lleno de vidas paralelas y de nada sirve encerrarnos u obcecarnos con nuestros problemas, olvidando que podemos distraernos compartiendo nuestro tiempo, nuestras experiencias y ayudando a los demás.

Menos pereza. No dejar que la pereza se apodere de nosotros, no acomodarnos, sino ser más activos, autónomos e independientes en algunos momentos. Lo fácil es decir "ya lo haré luego" o "mañana me pongo con ello", pero ese día nunca llega o si lo hace es porque hay una presión externa que nos empuja a hacerlo, pero no es un deseo que salga de nosotros. Por ello, hay que intentar que sea nuestra y solo nuestra la voluntad de realizar aquellas acciones que más pereza dan, a primera vista. Con motivación, nada costará tanto y todo será posible, sólo hay que encontrar esa chispa que nos encienda y nos hagan comenzar.

Hacer que renazca el amor. Mimar a tu pareja, a tus amigos, a tus padres o hermanos. Demostrar el cariño sincero a aquellos que se lo merecen, con los que compartimos nuestro día y a los que a veces, ya sea por orgullo o por enfado, les negamos ese derecho. Tener más detalles con quienes te rodean, no necesariamente materiales. Compartir tu tiempo, aficiones, pequeñas cosas... que te hagan crecer y evolucionar, tanto individual como socialmente. No sólo esperar recibir, sino también dar, tener iniciativa y ofrecer a los demás lo mejor que tenemos. Aquí también podemos incluir la pasión por el trabajo, aunque no sea el de tus sueños, así como la superación personal, instaurando destrezas, capacidades y habilidades que nos ayuden a ello. La actitud siempre es lo más importante.

Y como lo más importante es la actitud, cambiando eso veremos que todo lo que gira alrededor de nuestro mundo también cambiará. Lo principal es ser optimista, pensar en positivo, plasmar una sonrisa en cada acción. Buscar un motivo para seguir, aún cuando parezca que no lo hay. Confiar en uno mismo, en tus posibilidades... creerte y sentirte capaz de todo te ayudará a ver la vida de otro modo, con más ilusión y la certeza de que nada te va a detener en tu idea de alcanzar el éxito que te propongas (siempre por ti mismo, sin necesidad de pisar o hundir a otros, ya que para brillar no es necesario apagar la luz de otros).

Por eso, antes de florecer hay que identificar muy bien aquello que queremos cambiar, lo que necesitamos transformar, de lo que deseamos desprendernos y las aptitudes o cualidades que pretendemos mejorar o adquirir. Sin olvidar que no será un camino fácil, puesto que se necesita actitud, constancia y perseverancia, pero que con implicación y fuerza de voluntad estaremos más cerca de lograr nuestra meta. Florecer exige pasar por todas las estaciones, por todas las etapas. Unas veces estaremos más cerca y otras un poco más lejos, pero la motivación y la firme decisión de hacerlo posible debe ser superior a todo.


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lunes, 15 de mayo de 2017

Día de la familia

Hoy es el día de la familia y, como sabemos, existen muchísimos tipos de familia. No todos son iguales, pero sí que todos tienen algo en común: un amor que nos profesan incondicionalmente. Y es que desde que nacemos, son los que están ahí. Nos ven crecer, aprender, descubrir el mundo... nos enseñan lo que saben y con su ejemplo nos aportan valores. Ellos son pilares básicos en los que nos apoyamos cuando las cosas nos van mal, pero también con quienes celebramos las buenas noticias. Son los primeros que nos animan a que luchemos por nuestros sueños, los que nos apoyan en todo y nos dan el último empujoncito cuando lo necesitamos. Dan lo mejor de sí mismos por nosotros, miran por nuestro bienestar antes que por el suyo y dejan el egoísmo a un lado para centrarse en el otro.

"Cuando una familia permanece unida, no hay ningún problema que no consigan vencer"

Normalmente nosotros como hijos es lo que vemos en nuestros padres o familiares más cercanos, con los que compartimos nuestro día a día o a los que dedicamos nuestro tiempo más preciado. Sin embargo, esto no tiene que quedar solo ahí. Está bien ser agradecido, pero también es importante que nosotros cuidemos al resto de miembros de la familia, que fortalezcamos esos lazos que nos unen y todo ello se puede hacer con pequeñas acciones: iluminando con nuestra sonrisa los días más grises, ayudando en lo que haga falta sin refunfuñar, mostrando confianza, seguridad, complicidad, apoyo, tranquilidad, protección... En definitiva, que mostremos todo ese afecto que nos tenemos, no sólo hoy, sino cada día. Muchas veces no valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos, por eso te invito a reflexionar sobre tu familia, ¿qué destacarías de ella?, ¿cuáles son los puntos fuertes y débiles?, ¿qué puedes hacer desde tu postura para fortalecer esas debilidades o suplir esas carencias? 

"Hagamos de nuestra familia el mejor lugar para crecer"

Muchas veces no les decimos que les queremos porque "ya lo saben", pero olvidamos la ilusión y la alegría que se siente cuando te lo dicen....¿por qué no lo hacemos?, ¿será por vergüenza? Si con alguien no debemos tener vergüenza, precisamente es con ellos, ya que con nadie vamos a tener ese vínculo especial que nos une a nuestra familia.


"Lo importante de una familia no es vivir juntos, sino estar unidos"

jueves, 27 de octubre de 2016

¡Buenos días!

Si hay una palabra que puede cambiar el mundo, la forma de afrontar el día a día en particular y la vida en general, esa es "buenos días". Y os preguntaréis, ¿cómo es que tiene tanto poder? Fácil, al desear buenos días (ya sea a ti mismo o a otra persona) ya estás mostrando una actitud positiva, estás deseando lo mejor que se puede desear: tener un buen, bonito y feliz día. Un "buenos días" recoge un "hoy me voy a comer el mundo", "hoy mi día va a tener sentido", "hoy nada me va a detener", "hoy tengo una nueva oportunidad para lograr mis metas", "hoy estoy un poquito más cerca de mis sueños", "hoy todo irá sobre ruedas"... Mensajes como vemos llenos de optimismo y ganas de aprovechar y exprimir el día al máximo. Es un símil al famoso carpe diem aplicado a todos los días, más creíble, más cercano y más utilizado.

Recuerdo mi etapa universitaria, esos cuatro años en los que día sí y día también, mi rutina de la mañana era coger un autobús. Ahí empecé a analizar que hay tres tipos de personas: las que se suben sin saludar (ya sea por falta de educación o de sueño), las que ofrecen un "hola" (al menos sí tienen en cuenta que el conductor es una persona real y muestran su educación) y las que regalan un "buenos días". Yo he de reconocer que era de las del segundo grupo, pero hubo un tiempo en el que me propuse unirme al de los "buenos días" y, ¿sabéis qué pasó? que al darlo también lo recibía, ya sea en forma de palabra o de sonrisa por parte del receptor y eso alegraba mis mañanas a corto plazo y mis días a largo plazo.

Más tarde, trabajando en el cole descubrí el verdadero valor del "buenos días"porque no solo lo utilizar y lo recibes, sino que educas a los niños para que ellos también lo empleen en su día a día, les enseñas con tu ejemplo a valorarlo y con canciones les incitas a utilizarlo. Sabes que ellos son el futuro, crear ciudadanos capaces de cambiar el mundo con un "buenos días" es un gran privilegio que no solo tienen los maestros, ya que cualquier padre/madre o persona con su ejemplo puede hacerlo.

Con la llegada de las redes sociales se crean un montón de cadenas absurdas, tontas, sin sentido como la típica "si no envías este mensaje a x personas, algo malo te pasará". Si a veces picamos en estas cosas, ¿cómo no podemos caer en la cadena de desear buenos días? Desde aquí os animo a que lo pongáis en práctica, hasta que no lo haces y lo vives por ti mismo, realmente no eres consciente de su valor. ¿Probamos a ponerlo en práctica? ya sea en la calle, en el trabajo o con nuestra familia (que siempre será más sencillo empezar con ellos).

Hagamos que en tiempos difíciles el optimismo se apodere de nosotros, disfrutemos al regalar y recibir nuestro "buenos días" particular. Cambiemos un poquito el mundo y la sociedad en la que vivimos, caigamos en la droga de los buenos deseos, que compartidos lo son más.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Pon un sol en tu vida

El SOL, la mayor de las estrellas. Brilla sólo por el hecho de existir, al igual que las personas, que ofrecen lo mejor de sí mismas siendo auténticas e iluminan los días con su presencia para que no se vuelvan grises y tristes. Da calor con su cercanía, nos abriga en los días más fríos. Esos soles que conocemos nos arropan cuando nos sentimos solos, nos regalan su cariño, se preocupan por nuestro bienestar y están atentos para cubrir nuestras necesidades. El sol da vida. Es una parte fundamental en el desarrollo de los seres vivos, por ejemplo, todos sabemos que es clave en el proceso de la fotosíntesis en las plantas, pues las nutre. Nuestros soles también nos alimentan, renovando nuestra energía y nuestra persona consiguen transformarnos, volvernos más fuertes.

Nos hace sonreír. Nos aporta una alegría especial. Desde pequeños, los niños siempre lo dibujan en el cielo (la mayoría de las veces sonriendo) cuando se les pide que hagan un dibujo, ¿por qué será? Los niños tienen esa vitalidad inconfundible que los hace estar activos y alegres, sin pensar ni preocuparse por nada... ¡qué sencillo es vivir así! Admiro esa etapa de la vida, creo que todos deberíamos seguir su ejemplo y no atormentarnos tan fácilmente.

Necesitamos poner un sol en nuestras vidas, un sol lleno de luz, optimismo y felicidad, que atraiga los buenos momentos, la ilusión y las ganas de vivir exprimiendo cada día. Un sol con rayos de esperanza, de sonrisas contagiosas con las que llenar el mundo de color y dar vida a la vida. Un sol que brille y haga brillar a los demás.


¡Dibuja un sol en tu vida!

lunes, 31 de agosto de 2015

Solidaridad

Hoy es el Día Internacional de la Solidaridad. Para algunos, una palabra difícil de pronunciar, pero con un significado sencillo y muy importante en la vida de las personas, tanto que todos deberíamos tener presente a lo largo de cada día.

Pero, ¿qué es la solidaridad? Ésta es la definición que da la RAE: "Adhesión circunstancial a la causa del otro". Si bien es cierto, por más veces que se lea no llega a quedar muy claro el concepto. La solidaridad es mucho más que lo que expresa esa definición, por ello aquí va una definición propia en forma de acróstico, siguiendo cada una de las letras que componen dicha palabra. De este modo, será más fácil y más completa su comprensión y, a su vez, me servirá para hacer un pequeño homenaje a quienes conservan este valor y, además, sus vidas están ligadas a él. Quien me conoce sabe lo importante que es para mí la educación en valores, por eso, dejaré una huella en éste, mi espacio, manifestando lo que es para mí la solidaridad.

Sentir empatía, ponerse en el lugar del otro y pensar en él. No ser egoístas ni creernos el centro del universo o mejores que otros por una razón en concreto. Todos tenemos algo bueno que aportar a la sociedad.

Olvidar aquello que nos separa. No hay que buscar motivos para alejarnos, para huir de lo extraño, lo diferente. Al revés, hay que pensar en lo que nos une, no perdemos nada al darnos la oportunidad de conocer al otro. Podemos ganar y enriquecernos con aspectos de su personalidad, momentos o detalles significativos.

Lograr aprovechar el tiempo, hacer de cada momento una oportunidad esencial para crecer como persona, gracias a lo que nos pueden aportar los demás: pensamientos, actitudes, formas de ser, etc. Además, gracias al continuo contacto, se pueden fortalecer las relaciones llegando, por qué no, a entablar una amistad.

Inyectar energía, alegría, buen humor, pensamientos positivos... Si cambiamos la naturaleza o ambiente negativo de los demás, habremos conseguido dar un gran paso. Será una luz que les dé fuerza y les sirva como impulso a aquellos que más lo necesitan.

Decidir siempre con voluntad, sentido común y crítico. Mantener firme nuestra decisión de querer actuar, de regalar nuestro tiempo, de dedicarnos al otro y ofrecer nuestra persona.

Ayudar a quien lo necesita de verdad, sin esperar nada a cambio. Evitar hacerlo por interés o por el qué dirán. Tiene que salir de ti, eso es lo valioso y lo que hace bonito el momento, que sea sincero, sólo así tendrá un sentido auténtico. Hay que dejar a un lado los estereotipos, actuar con libertad y romper, así, las barreras que nos puedan separar.

Repartir lo que se tiene con el que no es tan afortunado y carece de ello. Es muy sencillo alegrar el día o hacer felices a los otros. Con poco se puede hacer mucho, solo tenemos que proponérnoslo y hacerlo. Si compartimos lo nuestro, nuestra felicidad y la del otro se multiplicarán, por lo cual, todos saldremos ganando. 

Intentar facilitar la vida a los demás. No es complicado, como bien venimos diciendo, desde lo más sencillo se puede hacer, basta con pequeños detalles. No nos podemos limitar a lo material, también existen bienes que no lo son como los valores que conforman nuestra personalidad y que sirven para realizar grandes cambios.

Dar de corazón, simplemente porque te sale hacerlo, sin obligación. La solidaridad no tiene nada que ver con el deber, sino que es algo que nace desde nuestro interior, es el deseo de querer colaborar en la mejora de una situación adversa que muchas veces no es justa y nos negamos a quedarnos quietos observando cómo la vida pasa y nada cambia.

Aceptar la realidad en la que nos encontramos inmersos, podemos tratar de cambiar algunas situaciones, buscar soluciones a problemas notorios, pero no podemos pretender modificar todo y crear un mundo a nuestro antojo. Hay que dar pie a la diversidad, aprender de los demás porque ellos también tienen algo que aportarnos o enseñarnos a nosotros. No podemos ni debemos cortar de raíz esa esencia, tiene que perdurar esa marca de identidad.

Demostrar con hechos lo que profesamos. No basta con pensar o desear con todas nuestras fuerzas, así no llega la ayuda, las palabras se las lleva el viento. Hay que actuar porque solo de esta manera confirmaremos y demostraremos del todo nuestros propósitos.

"Las grandes oportunidades para ayudar a los demás rara vez vienen,
pero las pequeñas nos rodean todos los días."

sábado, 18 de octubre de 2014

La imagen de la felicidad

Primero hay que plantearse qué nos hace felices, si necesitamos mucho o poco para serlo. A mí me basta con poco, soy muy amiga de las pequeñas cosas, esas que fácilmente se pasan por alto si no te paras a apreciarlos, esos gestos, palabras o detalles que a veces esconden los momentos pero que siempre están ahí. Yo encuentro la felicidad en un sonrisa de un niño, en una comida familiar, en palabras inesperadas cargadas de sentimientos, en un abrazo infinito... Y tú, ¿dónde encuentras la felicidad?

Todo el mundo persigue la felicidad, cuando le preguntas a alguien qué es lo que más desea siempre responde ser feliz. Sin embargo no siempre llega si te quedas quieto esperando a que venga, hay que saber verla y apreciarla en el mismo día a día, en cada cosa que haces porque, aunque muchas veces no nos demos cuenta, podemos tener delante nuestro una auténtica imagen de la felicidad. Piensa en un momento en el que, si pudieras detener el tiempo y tomar una foto, esa imagen reflejaría la felicidad. 

Puede que tu imagen de la felicidad esté en algo que no es indirecto para ti o que no te incluye necesariamente en él, pero te provoca emociones y sentimientos de felicidad. Por ejemplo, un gol para el recuerdo porque tiene un significado especial, un concierto de tu grupo favorito, una foto con alguien a quien admiras o simplemente poder sentirlo cerca.


¿Dónde encuentro yo la felicidad? 
A veces no importa la acción en sí, sino la persona que la protagoniza o con quien lo compartimos. Por eso, en lo más pequeño e insignificante podemos encontrar la felicidad.

viernes, 12 de septiembre de 2014

El poder de una sonrisa

Una sonrisa tiene el poder de cambiar el mundo. Parece un detalle sin importancia, pero si nos paramos a pensarlo bien, abre muchas puertas. Es un gesto que depende cuando se utilice puede adoptar distintos significados. Hay sonrisas de comprensión, de confianza, de apoyo, de aceptación, de seguridad, de satisfacción... En situaciones en las que no conoces a alguien o buscas integrarte en un grupo, servirá para acercarse con una predisposición positiva que nos garantizará buenas sensaciones. ¿No dicen que las primeras impresiones son importantes porque marcan? Un buen comienzo solo lo es, si se inicia con una sonrisa.

¿Cuántas veces has sonreído hoy? Hazlo siempre que puedas, un día sin sonreír es un día perdido. Aunque te haya ido mal, una sonrisa llama a las demás y lo bueno tarde o temprano llega, mejor recibirlo con una sonrisa, ¿no crees? A todos nos gusta que nos reciban con una sonrisa amable. Regala sonrisas por el mundo, incluso a quien te haya hecho daño alguna vez porque verán que eres más fuerte que todo ese dolor y que, a fin de cuentas, ellos ya son pasado y no forman parte del presente que es hoy. 
Ya lo dice el refrán: al mal tiempo, buena cara. En los momentos malos, sonríe y verás cómo te irá mejor. Con ella darás un paso hacia adelante, intentarás ver las cosas de otra manera, de una forma más positiva, una solución a tus problemas, una luz en tu mar de dudas.

Las sonrisas enamoran, atraen la buena suerte, iluminan los rostros y, por ende, el mundo y lo dotan de un mágico color, es algo especial. Si tú sonríes te contaminas a ti mismo de una seguridad envidiable y, después, ésta se propaga cual destello de una estrella a tu alrededor, de manera que todo lo que haces queda empapado de esa magia y se vuelve luz.


Para mí, no hay nada más bonito que una sonrisa sincera y verdadera. 
¿Puedo ver la tuya? ¡No olvides salir de casa sin ella y llévala contigo siempre!