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sábado, 22 de octubre de 2022

El valor de las personas

En la amistad y en la vida, ¿todo vale? ¿Hay que olvidar y perdonar todo porque "somos amig@s"? La respuesta es clara: no. Hay relaciones de amistad que, simplemente, por circunstancias o etapas de la vida dejan de ser importantes, ya no te aportan como antes, en lugar de reconfortarte y nutrirte de cosas positivas, pasan a restarte energía y ser una carga. Hay matices que no se pueden pasar por alto, una relación sana necesita de límites y comunicación, si ya has dejado claro hasta dónde permites y ves que día tras día, esa persona sigue pasando el límite que tú estableciste y, por más que hables con ella y dejes claras las cosas, no sirve de nada, es el momento de sacar a esa persona de tu vida. Porque la amistad se disfruta, no se sufre; se aprecia, no se mendiga; se valora, no se carga con la culpa. La amistad se construye con tiempo y confianza y se destruye con desgaste. Igual que la vida, todo tiene un final y, aunque algunas personas se resistan a aceptarlo y traten por todos medios que eso no ocurra, esa es la realidad. Hay que dejar marchar a quién no te quiere a tu lado porque la amistad es libertad, es respeto, no autoridad y más importante que la amistad, es el amor propio y la dignidad humana.

Ojalá fuera así de sencillo, ¿verdad? Si una amistad no te conviene, tener la libertad de poder cerrar ese capítulo, de buenas formas, con educación y respetando esa decisión, aunque te duela, aunque no la compartas, por el bien de las dos partes y pensando en la felicidad de ambas. Pero la realidad es que hay gente que se resiste a no salirse con la suya, insiste para que regreses a seguir tragando y sufriendo, con su papel victimista te intenta manipular (puede que alguna vez le sirviera, por eso lo vuelve a utilizar, pero hay que mantenerse firme y actuar con coherencia). Y cuando no solo es ella, sino que incluye a otras personas para conseguir su propósito, los sentimientos negativos se multiplican, por lo que logra el efecto contrario, quererte separar más de ella, huir.

Por lo tanto, en la amistad no todo vale. La amistad la forman personas que viven y sienten y no se puede obligar a nadie a quedarse donde no quiere estar. Así que eso de "somos amig@s, lo hablamos y lo arreglamos como personas adultas" no siempre vale. Cada persona es diferente, no compares relaciones con distintas personas "Si a esta persona le perdonas y lo arreglas, conmigo también". No porque el problema que yo haya tenido con esa persona, quizás no tuvo el mismo alcance que contigo ni las circunstancias hayan sido las mismas. Quizás con la otra persona sí se pueda solucionar porque el problema sea una tontería y el que he tenido contigo se haya ido de las manos. No todo se puede hablar y arreglar porque hay cosas que nunca cambian, problemas que siempre aparecen y te hacen volver al mismo punto de partida. Por eso, si sientes que una relación no avanza porque están presentes los mismos conflictos de siempre, con sus correspondientes reproches y sentimientos negativos y al final estás viviendo un 'déjà vu' constante, toca escapar.

Nadie merece sufrir gratuitamente ni que se aprovechen de su buena intención, se puede ser buena, pero no tonta. Una vez se puede caer, una segunda oportunidad se puede ofrecer, pero cuando ya ves que la misma historia se repite constantemente y no tiene fin, te toca a ti poner ese punto final. Tomar esta decisión no es fácil, pero tienes que pensar que la vida está para vivirla y disfrutarla con personas auténticas, que no te intentan manipular, que viven la vida con plenitud y, sobre todo, necesitas tener una autoestima lo suficientemente fuerte para saber que tú te mereces lo mejor, sólo relaciones sanas a tu alrededor, vivir en paz, ser egoísta y luchar por tu felicidad porque vida solo hay una y tienes que vivirla sin ataduras, libremente y con la conciencia tranquila.

"Nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento". 

domingo, 11 de febrero de 2018

Máscaras

Hemos disfrutado estos días de la fiesta de Carnaval, ese momento que todo el mundo espera con ganas y con ilusión, pues nos encanta disfrazarnos y transformarnos por unas horas en otras personas, seres reales o imaginarios. Fantasía, imaginación y creatividad no nos faltan a la hora de confeccionar nuestros trajes, más o menos logrados, pero cumplen con la función que les otorgamos, la de dejar a un lado nuestro sentido del ridículo y meternos en la piel de aquello en lo que nos convirtamos en cada ocasión. 

Las máscaras que cubren nuestras caras, dándonos un aire misterioso, son algo muy llamativo de esta época y que relacionamos inmediatamente con esta fiesta. De vez en cuando está bien esconderse tras una máscara o un antifaz y dejar de ser nosotros mismos por un rato, pero ¿qué pasa cuando estás tan a gusto detrás de ese disfraz y te cuesta quitarte la máscara y ser tu mismo el resto del año? Por desgracia hay mucha gente (más de los que creemos) que viven tras estas máscaras, ocultando su verdadero ser y fingiendo ser una persona que no son. ¿Qué les lleva a querer esconderse tras esa máscara? 
  • Principalmente, su inseguridad. Las personas que no se atreven a mostrarse tal y como son es debido a su falta de confianza en sí mismas. No están seguras de llegar a encajar en un grupo y ven más fácil ser otra persona, amoldándose a lo que son, piden o exigen los otros, solamente para sentirse aceptadas. También, son capaces de tener una doble cara, la real en unos contextos y la fingida en otros, manipulando y engañando a aquellos que se crean su papel, en unas situaciones u otras.
  • Falta de autoestima personal. No se quieren, no se valoran, quizás por traumas no superados o fantasmas del pasado que no logran aceptar. La realidad es que es más fácil evadirse y crear una personalidad de pega, con una vida totalmente diferente y muchísimo más interesante y atractiva que la que tienen en realidad, antes que asumir las carencias internas que puedan tener.
  • Miedo a la soledad. Como hemos señalado anteriormente, esa falta de confianza en uno mismo y la no aceptación personal, conllevan que la persona no quiera estar sola. Por ello, como medida preventiva y para evitar quedarse solas, se escudan en otra personalidad que les funcione para caer bien al resto, asegurándose de este modo tener a alguien siempre al lado (si puede ser un perrito faldero, mejor).
  • Por diversión. Para reírse de los demás, de los ingenuos que se creen su papel y con él todas las historias inventadas que pueden sonar muy reales, pero verdaderamente no serlo. Es muy fácil jugar con los sentimientos, las emociones y las ilusiones de otros, por eso hay que andarse con mucho ojo y no creer que es oro todo lo que reluce.
Existen personas que han utilizado tantos disfraces y máscaras a lo largo de sus vidas, tratando de ganar la aprobación o el cariño de otros, que ya no son capaces de definir quiénes son en realidad, pues se han creído sus propias mentiras. Por este motivo, hay que ser muy hábil y astuto para no creerse cualquier cosa y pecar de inocente cayendo en sus redes. Y, por el otro lado, ser auténtico sin miedo a lo que piensen los demás, sin intentar aparentar lo que no eres sólo por contentar a otros. Porque la amistad y la confianza ni se mendiga ni se compra ni se vende y lo primero es quererse a uno mismo, aceptarse y valorarse como uno es, con sus defectos y sus virtudes. Porque nadie es perfecto y jamás vas a lograr caerle bien a todo el mundo. Siempre es mejor que quien te quiera, lo haga por lo que eres en realidad, ya que toda mentira al final cae por su propio peso. 


~~ Aparentar lo que no eres, es vivir sin saber quién eres ~~

lunes, 30 de octubre de 2017

Gente tóxica

Cada vez con más frecuencia oímos hablar del término "gente tóxica". Tóxico es todo aquello que causa trastornos o lesiones de algún tipo, algo dañino para nuestra salud. Es más normal encontrarlo como adjetivo que define a determinadas sustancias, pero actualmente se ha ganado un hueco en nuestra sociedad utilizar dicho apelativo al referirnos a personas que, de una u otra forma, también nos dañan, sobre todo psicológica y emocionalmente. Y os preguntaréis... ¿Qué tipo de personas son aquellas que consideramos tóxicas? Seguro que día a día os toca convivir con gente así en algún contexto de vuestra vida o también puede que conozcáis y os vena a la cabeza alguien en particular. A continuación, expongo algunos ejemplos de personas, que por su forma de ser, pensar y actuar en distintas situaciones son consideradas como tóxicas.
  • Se hace la víctima y se queja de todo. Es egoísta, por lo que solo importa lo suyo y, si puede, hace todo un auténtico drama. Lo único que importan son sus problemas y le gusta ser el centro de atención, así que, no te extrañe que intenten ocupar todo tu tiempo buscando que te apiades o les ayudes. Pero eso sí, sólo importan sus problemas, no los tuyos, tú no puedes compartir tu malestar porque siempre ella va a estar peor que tú.
  • Es envidiosa, celosa y actúa con soberbia. No soporta que la compartas con otros amigos ni que ocupes tu tiempo en otras cosas u otras personas. Quiere y exige que estés solo para ella, cómo, dónde y cuándo ella diga (faltaría más...
  • Constantemente vive criticando. Le encantan los cotilleos y, si no existen, se los inventa. El caso es tener algo de qué hablar y personas a las que descalificar. También pueden contar cosas que no deberían solo por el "morbo" de crear conflictos. Son muy fans del "me ha dicho Fulanito...", algo que sirve como prueba para determinar cualquier situación y convertirla en verdad universal.
  • Es negativa, todo le sale mal, no tiene suerte. Todo el mundo está en su contra y no puede hacer nada para remediarlo. No tiene metas ni sueños ni ilusiones y tampoco es independiente ni autosuficiente, necesita a alguien siempre a su lado que le ayude. Ya te puedes pasar la vida entera animándole, que siempre va a resultar en vano porque no hace nada para avanzar ni salir de ese estado tan deprimente (pobrecita...).
  • Se enfada con facilidad y cuando lo hace es orgullosa, rencorosa y oportunista, no dudará en echar cosas en cara (todo aquello que llevaba tiempo tragando, esperando el momento oportuno para hacerlo). También carece de empatía (algo normal al ser tan egoísta), no sabe perdonar ni pedir perdón porque ella nunca hace nada ni tiene la culpa de nada, siempre son otros los culpables y causantes de sus males, por lo que nunca asumen ningún tipo de responsabilidad.
  • Son manipuladores, la mayoría tiene dos caras, que van mostrando cuando les interesa o les conviene. Mienten y ocultan detalles o testimonios reales porque sólo buscar sacar información u otro tipo de interés específico. Son ventajistas, sólo te buscan cuando te necesitan. Son los reyes del chantaje emocional, sobre todo si te conocen y saben cuáles son tus puntos débiles, harán lo que sea para tenerte cual perrito faldero junto a ellos y te utilizarán hasta que se cansen y se busquen a otra víctima.
Por eso, mucho cuidado con quien te abres, en quien confías, no sea un lobo disfrazado con piel de cordero. Cuando conoces a alguien nuevo hay que ir con cautela, no desvelando todos tus secretos de golpe, ya que puede que ser que los utilice en tu contra. La confianza se va ganando y tú eliges cuándo, cómo y qué quieres compartir de tu vida con ellos. No porque le cuentes todo significa que ya vayáis a ser los mejores amigos, eso es un gran error, del que también se aprovechan si pueden comerte la cabeza y te dejas manipular con facilidad.

Así pues, podemos concluir diciendo que entendemos por gente tóxica, todas esas personas que por un motivo u otro no queremos en nuestra vida, porque no nos aportan nada, porque no nos hacen ningún bien, al contrario, nos dan más de un quebradero de cabeza. Así que cortemos por lo sano, si algo hay de sobra en el mundo son personas. Como bien dice el dicho, hay veces que "mejor solo que mal acompañado". Y cuando ya tienes mucha experiencia tratando con gente así, llega un momento que ya pillas al vuelo las intenciones y, como no les resulta fácil engañarte, pasan de largo.


Recuerda que los amigos de verdad son los que contamos con los dedos de nuestras manos, ni más ni menos. Así que elimina de tu vida todas esas personas que no viven por ti, ni se preocupan por ti porque solo tienen tiempo para sí mismas.

"Evitar personas no es hacer enemigos, sino purificar relaciones".