viernes, 1 de noviembre de 2013

Flores

"Te mando flores que recojo en el camino, te las mando entre mis sueños porque no pueblo hablar contigo"

Con la llegada de este día, se produce una lluvia de flores con la que decorar cementerios o lugares en los que perdieron la vida nuestros seres queridos. Es una forma de recordarlos y me apena la gente que dice que solo es materialismo, se centran sólo en lo que supone comprar flores, pero no se paran a pensar en el significado que pueden tener o que podemos otorgar a las flores. Para mí, es una manera de dar color, dar vida a algo apagado. Además, cuando una flor se marchita y se cambia por otra sana, es comparable a una forma de renacer, de dar sentido y de renovar nuestros pensamientos, llenarlos de buenos recuerdos y cuidar a aquellos que los reciben.

También se dice, y no le quito razón, que se deberían regalar flores con frecuencia cuando la persona aún está viva y no esperar a hacerlo un día. Sin embargo, pienso que este día es importante, es importante tener aunque sea un día clave en el que poder recordar a todas las personas que ya no están y hacerles un pequeño homenaje por lo que fueron y lo que nos dejaron. Porque eso no implica que no sean recordados a diario o que no podamos tener este tipo de detalles el resto de días del año. Simplemente creo que tradiciones así no se deben perder. Es una forma de declarar el afecto que seguimos teniendo hacia personas que ya no están, en estos casos el silencio acompañado del recuerdo y un breve y bonito gesto son suficientes. Por lo que no lo veo mal ni tampoco como algo materialista, ya que no tienen porqué ser únicamente flores, sino que cualquier detalle sirve, el caso es renovar el recuerdo.

A la hora de elegir flores con las que demostrar estos sentimientos, quizás la más demandada es el clavel y es que representa la belleza, admiración y gratitud, por lo tanto creo que es la que recoge lo más bonito que se puede sentir hacia alguien. Las margaritas recuerdan la pureza y la niñez, muchos de mis recuerdos o mejor dicho, los más significativos con aquellos que ya no están, pertenecen a esa época. Así que concluyo que la mezcla de ambas flores es la más completa, al menos para mí.


martes, 15 de octubre de 2013

Con el corazón en la mano

Aquí estoy, llorando como una tonta al pensar que esto se termina, que solo queda un mes. Me pongo a pensar en mí, en lo que ha supuesto este cambio para mí y la verdad es que reconozco que no soy la misma, que algo he cambiado y para bien. Desde el principio intenté salir de mi burbuja y explorar el mundo. Un mundo alegre, más de lo que podía imaginar, teniendo en cuenta a lo que estaba acostumbrada. Con dificultades, como todo, pero luego te das cuenta de que sirven para aprender y mucho. No me costó encontrar gente ni entablar conversaciones, que siempre ha sido mi asignatura pendiente. Por el contrario, sí me costó saber quién merecía la pena y quien interpretaba un papel, pero al final todo se sabe y lo que piensas que pierdes no lo pierdes tú, en realidad lo pierden ellos.

A día de hoy sigo sintiendo esa espina clavada por no haber podido conocer a ciertas personas que para mí son admirables. Lo poquito que pude compartir lo guardo como un tesoro y es que bien dicen que las grandes fragancias vienen en frascos pequeños. Yo me quedo con esa esencia de la que tuve oportunidad de disfrutar. Me hicisteis sonreír cuando más lo necesitaba y me enseñasteis, sin saberlo, a abrir los ojos. Sin embargo, aunque me aportarais cosas buenas, no puedo dejar de pensar en que es una verdadera lástima que nuestros caminos se hayan separado y en lo que os echo en falta. Ojalá supiera quedarme con lo positivo y no mirar tanto lo negativo, pero así soy. Lo noto ahora que miro a mi alrededor y no os encuentro. Puede que vosotras a mí no me echéis de menos, puede que ni siquiera leáis esto, pero me equivoqué al dar un paso hacia atrás y reaccionar tarde. La culpa no es vuestra, es mía por no creer en mí.

Y a las que estáis, quiero aprovechar este mes como el último que es, quiero enmendar los errores del pasado y no dejar pasar nada, ni un paso más atrás. Nunca es tarde para empezar, así que...comencemos y terminemos por la puerta grande.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Una vela por ti

"Y allí quedó conmigo un corazón dormido, dejando de la latir... intenta seguir y se apaga..."

Silencio. Cuando no te quedan más lágrimas por derramar, el silencio es la mejor opción. Ahí puedes incluir todos los recuerdos que marcaron tu vida, por el tiempo vivido y que yo no supe exprimir contigo. Llega un momento en el que te haces consciente de lo rápido que pasa el tiempo, que ya se cumple un año de aquel día gris en el que descubrí una nueva estrella en el cielo. Un año distinto porque hay hechos que nos marcan y nos hacen ser distintos, comportarnos de manera diferente, cambiar la mentalidad... A mí me pasó, quise no volver a perder el tiempo y eso es lo que he hecho, aprovecharlo para continuar creciendo, seguir aprendiendo y realizarme como persona. Porque yo tengo esa oportunidad que en ti voló y la tengo que aprovechar, ya no sólo por mi, sino también por ti. 

Si buscara dos palabras para definirte esas son luchadora y valiente. La primera porque no existió camino ni laberinto lo suficientemente enmarañado como para rendirte, nunca perdiste las ganas de luchar. Esa fuerza que sacaste para continuar, esa que en los momentos difíciles parece no estar, es digna de admirar. Y la segunda porque tuviste un sueño, uno de tantos donde te entregaste por completo por hacerlo realidad... y lo lograste. Tantos años de esfuerzo tuvieron su recompensa. 

Eras el espejo en el cual me sentía reflejada, creo que por eso aun siento tu destello en algunas acciones, siento que me acompañas, que estás presente, que no te has ido... Tu vuelo me sirvió para darme cuenta de que en cualquier momento puedes dejar de sentir y que por eso es que hay que aprovechar cada oportunidad que tenemos para vivir en el pleno sentido de la palabra. Hacer lo que uno mismo decida, con lo que se sienta mejor y le llene más porque el tiempo pasa, más rápido de lo que pensamos y no se detiene, aunque a veces nos gustara pararlo.


Estrella fugaz porque viviste deprisa pero disfrutando, dejaste una estela marcada en tantos corazones y cumpliste deseos, nos enseñaste una gran lección de vida: lucha por alcanzar la felicidad.

jueves, 12 de septiembre de 2013

22

Y pensar que aún sigo poniéndome nerviosa cada vez que llega mi cumpleaños. Aún sabiendo que no va a pasar nada especial porque las circunstancias impiden que la familia se reúna como antes y ni siquiera que los amigos están presentes, a tu lado físicamente, cosa que me da rabia pero que a pesar de todo no me quita la ilusión.

Me viene a la mente el cuento con cuya historia me he sentido identificada desde pequeña, el patito feo, por ser diferente a los demás. Por más que me he intentado deshacer de él y cambiarlo, siempre hay motivos que me hacen caer en él, es como si viviera en una tela de araña. Parece que ese querer y no poder se instaló permanentemente con la llegada del primer pato (los 20 años) y de ahí que los recuerdos negativos del pasado se aferren a mi presente. 
Por eso, lo que significa para mí el día de hoy es un renacimiento de mí misma. Yo nací un jueves y precisamente hoy lo es, por lo que lo tomaré como una señal. Para mí la llegada de este otro "patito" es una nueva oportunidad para comenzar de cero, con decisión, firmeza, confianza y la cabeza bien alta. Ya no me quiero esconder, si todo lo que me ha venido estos años atrás lo he superado, lo que esté por llegar no me va a intimidar. 

Pronto comenzaré una nueva etapa, la definitiva y por ello soy consciente de que tengo que exprimir lo mejor de mí misma porque es lo que necesito, decir "aquí estoy" y plantar cara a mis miedos y sobre todo no huir, quedarme y afrontar, pero disfrutando de lo que hago porque es lo más importante. Lo que me queda por vivir este año es lo que desde niña he soñado y, tras los tropiezos que he tenido, es la oportunidad de demostrar que puedo. Este es el momento, lo sé y por ello voy a poner todo de mi parte para que esto funcione. 

El ser humano tiene la capacidad de volver a empezar las veces que quiera o sean necesarias, hacer borrón y cuenta nueva, y yo sé que ahora es el momento oportuno para hacerlo. Está en juego un sueño que sólo yo, con lo mejor de mí, puedo alcanzar. 


"Yo quiero, yo puedo, yo voy a lograrlo".

jueves, 22 de agosto de 2013

Abrazo

Un abrazo es la mejor forma de expresión y es que para mí, es la única manera y la más completa de decir, sin palabras, todo lo que se siente. Muchas veces nos podemos romper la cabeza buscando las palabras acertadas con las que llegar a la otra persona y nos quedamos con la sensación de que nos falta algo. Eso es porque no siempre las palabras que conocemos nos sirven para poner nombre a lo que sentimos, por eso es tan importante dejar un momento de silencio donde sean los sentimientos los que hablen por sí solos.

En un abrazo se detiene el tiempo, es la fusión de no sólo un sentimiento sino más. Se entremezclan emociones, momentos, palabras tan significativas... que hace que ese instante quede marcado y permanezca en tu recuerdo hasta el punto de poder sentirlo cuando esa persona ya no está. Es algo tan mágico y especial que por eso la mayoría de las veces resulta indescriptible. 

A mí me gusta que sean duraderos, de esos que parece que no terminan nunca, pero no quiero que lo sean por compromiso, antes que eso prefiero que sean sinceros ya que es eso lo que cuenta. Cada uno a su manera, según lo que vaya a expresar, después de todo no deja de ser una muestra de afecto. Un gesto que sirve para sentir que hay alguien ahí que te sostiene, que confía en ti, que te consuela, que no estás sola y que te da las fuerzas necesarias para continuar, para sobreponerte ante las caídas. Por lo tanto, es la motivación más grande que existe, una forma de curar las heridas.


Por esos abrazos que nos hacen llorar, porque gracias a todo lo que llevan consigo, la vida merece la pena. Solo cuando dejamos que, por una vez, sean nuestros corazones los que hablen. 

domingo, 11 de agosto de 2013

¿playa o montaña?

Cada verano la misma pregunta, para pasar las vacaciones, ¿qué prefieres la playa o la montaña? La verdad es que cada una de las opciones me aporta algo. 

De la playa me gusta el mar, para verlo, para sentirlo. Me relaja mucho observar el movimiento de las olas, escuchar cómo chocan contra las rocas, sentir cómo mueren en la orilla, así como admirar la línea del horizonte, el lugar donde se conectan el mar y el cielo. Además, los paseos por la orilla sintiendo la brisa y el agua en mis pies es una bella manera de sentirte vivo. Ese color azul nos transmite calma.


La montaña para mí es un lugar que esconde muchos secretos, por lo que me parece un  lugar interesante, quizás por el misterio que esconde la naturaleza. Es un paisaje que se puede disfrutar con los cinco sentidos, es cierto que todo en la vida de un modo u otro se puede probar con todos los sentidos, pero pienso que la magia que tienen estos paisajes es único. Además, opino que en silencio las pisadas se sienten con más fuerza. El color verde está relacionado con la naturaleza y, por lo tanto, nos conecta con la vida, nos da fuerza a la par que paz, lo que supone un equilibrio personal. 


Así que me parece ridículo cuando preguntan si eres más de una o de otra porque depende de factores como el estado de ánimo o lo que necesites en ese momento, ya que aportan cosas distintas... o quizás similares, todo depende de lo que se busque en cada instante. Además, nos olvidamos de que son totalmente complementarias y, para mí, lo ideal es un poco de ambas, no mucho porque al final cansa y aburre.

De todas formas, si tuviera que elegir para estar de continuo prefiero la montaña porque a mí eso de estar tumbada bajo el sol no me motiva, a mi me gusta moverme, ver cosas, conocer sitios... porque para quedarme tumbada me quedo en la cama que es más cómodo y no hay arena con la que pelearme continuamente porque se sube a mi toalla e invade mi espacio. 

sábado, 20 de julio de 2013

Rutinas

"Si te parecen igual todos los días, algo tienes que cambiar"

Nos quejamos siempre de las rutinas, lo vemos como algo pesado y negativo, de lo que no disfrutamos y lo hacemos por simple obligación. De esta manera terminamos odiándolo y deseando que lleguen las vacaciones para alejarnos de ellas por un tiempo. Sin embargo, incluso estando de vacaciones seguimos teniendo rutinas, otras que aparentemente no se nos hacen pesadas, pero que si nos paramos a pensar es lo mismo que antes ya que son acciones que se repiten. 

¿Por qué ese cambio de mentalidad no lo tenemos presente en el día a día? Pienso que sería más sencillo cambiar la actitud para no dejar que se nos haga tan pesado, no hay que dejarse llevar por las obligaciones y perder las ganas. Empápate con lo que cada día te ofrece, ve más allá del simple hecho de realizar una tarea, sea la que sea, búscale ese punto de motivación, algo para que merezca la pena... algo que te haga ver de forma diferente lo que haces y encuentres entonces el gusto por disfrutar con ello.